Comunidades Sonorenses entre agua envenenada y la Pandemia del COVID
lunes, 9 de agosto de 2021
Se cumplen 7 años del derrame de desechos tóxicos al Río Sonora por parte de la Minera Buenavista del Cobre, perteneciente al Grupo México. La situación se agrava por la pandemia, ya que la actividad económica y turística se desploma.
Lo que denominaron la Tragedia Ecológica más Grande en México, se presentó el 6 de agosto del 2014, por un “fallo estructural” de la mina Buenavista del Cobre, en Cananea.
Hace siete años, una inmensa laguna de la mina Buenavista del Cobre, con alrededor de 20 kilómetros a la redonda de lixiviados, sufrió una rotura en una de las piletas de almacenamiento.
El caudal de litros acidulados de cobre y otros metales como: arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, mannero y plomo, después de recorrer 64 kilómetros del río Bacanuchi y 190 del Sonora, se posicionaron en la Presa El Molinito.
Aproximadamente 23 mil pobladores de 38 localidades y zona rural fueron los afectados, al bañarse o tomar agua contaminada, siendo cientos de personas las enfermas, aunque sólo reconocieron 381.
Los municipios afectados fueron: Arizpe, Banámichi, Huépac, San Felipe de Jesús, Baviácora, Aconchi y Ures, hasta llegar a la zona rural de Hermosillo.
Supuestamente para resarcir los daños, anunciaron perforación y equipamiento de 18 nuevos pozos y 36 plantas potabilizadoras. Pero sólo se instalaron 9.
Pero ninguna funciona porque no capacitaron a los habitantes sobre su operación. Esta infraestructura está arrumbada en lugares públicos y estacionamientos.
Ya se ha reportado la potabilizadora de Baviácora abandonada como chatarra en un taller mecánico, mientras que los habitantes compran en las tiendas, agua purificada a 30 pesos el bote de 10 litros.
El pasado 4 de julio el Ejecutivo Federal hizo el compromiso de exigir al Grupo México para que indemnice a los afectados y les pague los daños causados por la contaminación.
Por su parte, la PROFEPA, está en integración de pruebas y SEMARNAT monitorea la actividad minera y calidad del agua, y darán seguimiento y reactivación del Fidecomiso del Río Sonora; así como también revisión de los pozos y concesiones del agua.
Los habitantes del Río Sonora, esperan y confían a que se les repare el daño y restituyan los derechos humanos al agua, la salud y al medio ambiente.