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Lo que no se dice...

5 de agosto de 2026
Lo que no se dice...
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AJUSTES.- Lo negaran tres veces o más, pero los próximos cambios en el gabinete de Chava Calderón ya están listos y deberán causar ejecutoria antes de que llegue el segundo informe de gobierno.

HISTORIA.- Una vez más parece repetirse una fórmula ya conocida: primero se niegan los movimientos, después se concretan y, finalmente, se presentan como parte de una estrategia cuidadosamente planeada. Así ha ocurrido en tanto que otros se dan con el factor sorpresa.

APURO.- Hasta parece que en algunos casos les apremia el apuro de salir lo antes posible, algo no está bien. Sucedió con el ingeniero Alfonso Márquez, al abandonar obras públicas para asumir la titularidad de la junta de aguas.

SALIDA.- La salida de Márquez fue tan rápida que ni siquiera hubo tiempo de generar la entrega recepción, así bajo ese esquema llegó Pedro Bueno, tratando de poner un orden que desde el inicio de la administración no se ha logrado en esa área.

DOS.- Una semana después que se fue el titular de obras públicas lo hizo también la ingeniero Guadalupe Guevara, quien era la segunda de a bordo, es decir la subdirectora, quedándose a la deriva nuevamente el seguimiento de los proyectos.

EXPERIENCIA.- La historia está próxima a volver a escribirse dentro del gabinete del alcalde Salvador Calderón. La diferencia es que ahora el reloj avanza rumbo al informe de gobierno y, sobre todo, hacia la antesala de la reelección.

RELEVO.- El primer cambio prácticamente consumado es el de la Dirección de Servicios Públicos. Ricardo Payán Roacho dejará la titularidad de la dependencia a menos de un año de haberla asumido y como suele ocurrir no será despedido, porque pasara a ser parte de una de las áreas de operación como lo es alumbrado.

SALIDA.- Esta no es la primera ocasión que sucede algo así, ocurrió con el anterior titular, Eduardo Valdez, permaneció en el limbo varias semanas hasta que finalmente el alcalde Calderón aplicó la decisión que había negado; la salida del titular, pero lo asignó al área del rastro donde permanece hasta ahora.

DECISION.- Ahora el nuevo titular que se perfila a servicios públicos es Miguel Orquiz, actual subdirector. El ajuste no parece obedecer únicamente a un criterio administrativo de rotación de mandos, sino que tiene más un sesgo de carácter político electoral operacional.

ACCION.- El nuevo responsable conoce la operación cotidiana de la dependencia, pero además forma parte del grupo de operadores políticos cercanos a Calderón, por lo que su ascenso también fortalece la estructura territorial del proyecto reeleccionista. En el preludio de las definiciones electorales, son pocas, por no decir que ninguna, las promociones que llegan por accidente y, menos aún, en vísperas de un proceso electoral.

NEGACIÓN.- Lo llamativo es que el propio alcalde volvió a rechazar públicamente que existan cambios en puerta, aun cuando en los pasillos del Ayuntamiento los movimientos ya se comentan como un hecho. La experiencia reciente demuestra que negar los ajustes antes de oficializarlos se ha convertido casi en una costumbre administrativa. Bajo el contexto actual el verdadero reto no será preguntarse si habrá cambios, la incógnita es cuándo decidirán hacerlos oficiales.

CULTURA.- Otro nombre que aparece con insistencia en las conversaciones políticas es el de Carlos Silva, actual titular de Cultura. Todo indica que también abandonará la dependencia, aunque el destino del enroque, si es que lo existe, continúa siendo uno de los secretos peor guardados del Palacio Municipal. Silva, quien además figura entre los perfiles inscritos en el proceso interno del PAN para la Sindicatura, enfrenta un escenario donde las decisiones administrativas y las aspiraciones políticas comienzan a mezclarse peligrosamente.

ESTRATEGIA.- Lo que realmente revelan estos ajustes no es una crisis dentro del gabinete, sino el inicio de una reconfiguración política en dirección a la reelección y donde el punto de partida es el  Segundo Informe de Gobierno. Es inocultable que gobernar y operar campañas son actividades distintas, pero en México pocas veces se les ve por caminos separados.

Desde la Rumorosa…

INFORME.- Por cierto, la cuenta regresiva ya comenzó. El próximo 8 de septiembre, el alcalde Salvador Calderón rendirá su Segundo Informe de Gobierno, un acto que, más allá de la obligación constitucional de informar, tendrá un profundo significado político. No será un informe cualquiera; será el último antes de entrar de lleno al proceso de reelección.

ARROPAMIENTO.- Como ocurre en prácticamente todos los informes de gobierno, la prioridad no se limita a enumerar obras, inversiones o programas sociales. El objetivo central es proyectar fortaleza política. Un recinto lleno transmite liderazgo; uno con espacios vacíos alimenta interpretaciones.

OPERACIÓN.- Hasta ahí no existe ninguna novedad. Todos los gobiernos, sin importar el color del partido, movilizan esfuerzos para que sus informes luzcan exitosos. Lo preocupante aparece cuando la organización comienza a descansar más en la improvisación que en la coordinación. Según ha trascendido, a funcionarios y operadores les fueron asignadas cuotas de asistentes, pero el control de las invitaciones parece estar lejos de ser el ideal.


SIMULACIÓN.- El problema no radica en pedir apoyo para llenar el recinto, sino en la forma en que se está ejecutando la estrategia. La ausencia de un padrón centralizado ha provocado que algunas personas reciban dos o hasta tres invitaciones provenientes de distintos operadores, mientras que otras, que también forman parte de la estructura política o social del gobierno, corren el riesgo de quedarse sin convocatoria. Es el clásico caso donde todos aseguran estar trabajando... pero nadie verifica si realmente lo están haciendo de manera coordinada.

ALERTA.- El episodio vuelve a exhibir un problema que ya ha aparecido en otros eventos de la administración: la diferencia entre la capacidad de movilización que algunos presumen y la que verdaderamente demuestran. Hay operadores que reportan números espectaculares cuando entregan informes internos, pero al momento de aterrizar las convocatorias aparecen las duplicidades, las omisiones y las listas infladas. En política, las matemáticas creativas funcionan muy bien en una hoja de cálculo; el inconveniente llega cuando las butacas vacías empiezan a contarse una por una.

PERCEPCIÓN.- Para Salvador Calderón, el mayor riesgo no es únicamente que el Gimnasio Parral no luzca completamente lleno. El verdadero desafío consiste en evitar que la simulación termine sustituyendo a la organización. Quien recibe tres invitaciones difícilmente asistirá tres veces, pero quien nunca fue invitado difícilmente llegará por iniciativa propia. Esa diferencia puede parecer menor en una oficina, pero resulta evidente cuando las cámaras comienzan a recorrer el recinto.

PRUEBA.- El Segundo Informe será mucho más que un acto protocolario; será el primer gran examen de movilización rumbo a la reelección. Si la estructura responde, el alcalde podrá enviar un mensaje de fortaleza política. Si, por el contrario, vuelven a imponerse los operadores que prometen multitudes y entregan justificaciones, entonces el problema dejará de ser el informe y comenzará a ser la confianza que el propio presidente municipal deposita en quienes aseguran construirle el camino hacia una nueva candidatura. Porque, al final, en política las cifras pueden maquillarse en los reportes internos, pero las fotografías rara vez mienten.

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