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Lo que no se dice...

6 de octubre de 2026
Lo que no se dice...
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CAMINO.- La configuración del diseño político del 2027 en Chihuahua ayer tomó un nuevo derrotero; Andrea Chávez decidió tomar el camino de Cruz Pérez Cuellar, para lograr en el 2033 lo que en el 2026 le fue negado, la designación se adelantó a los tiempos y fue un dedazo directo que avergüenza a quien lo recibe y denigra a quien lo ejerce, porque en ambos escenarios se pasa sobre procedimientos, promesas y aspiraciones de terceros.

REMONTADA.- Entre más se conocen los procesos internos de Morena, más difícil resulta no encontrarle parecido con aquel PRI que durante décadas fue perfeccionando una fórmula bastante peculiar: la democracia interna se flexibilizaba cada vez que el resultado no convenía y, llegado el momento, alguien desde la capital terminaba diciendo quién era el bueno. Cambiaron los colores, cambiaron las siglas y cambió el discurso; lo que parece no haber cambiado demasiado es la tentación de tener la última palabra.

CONSOLACIÓN.- Ayer quedó de manifiesto que la senadora y aspirante morenista a la gubernatura Andrea Chávez sí estaba dispuesta a aceptar la propuesta para competir por la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez, después de haber participado hasta el último momento en la contienda interna por la candidatura a la gubernatura. Es decir, lo que hace unas semanas podía parecer una cuestión de principios, ahora se transforma en una oportunidad política bastante conveniente. Y hay que reconocerlo: si la política se trata de construir futuro, rechazar una alcaldía como la de Juárez por orgullo sería casi como regalar una mina de oro porque no trae el color que uno había pedido.

CONVICCIONES.- Lo interesante es el contraste entre el discurso y la realidad. Durante semanas se habló de convicciones, de proyecto, de legitimidad y de la voluntad de las bases. Ahora aparece la negociación y, con ella, la posibilidad de aceptar precisamente aquello que puede servir para continuar vigente. No necesariamente hay contradicción en querer seguir creciendo políticamente; la contradicción está en haber presentado el proceso como una cuestión de principios y terminar resolviéndolo como una cuestión de posiciones.

CRUZ.- Y aquí aparece una ironía que Morena difícilmente podrá esconder. Hace seis años, las decisiones tomadas desde la capital del país terminaron colocando a Juan Carlos Loera de la Rosa como candidato a la gubernatura, mientras a Cruz Pérez Cuéllar le ofrecieron la alcaldía de Juárez como una suerte de premio de consolación. Loera tuvo una estrepitosa derrota, el resto de la historia es conocido: Cruz construyó desde el municipio, acumuló estructura y terminó convirtiéndose en el candidato de Morena a la gubernatura para 2027.

JUÁREZ.- Ahora la película parece tener una versión remasterizada. Andrea Chávez recibe prácticamente la misma ruta: después de no obtener la candidatura estatal, la alcaldía juarense aparece como plataforma para continuar construyendo su proyecto. Y aquí sí hay que reconocer que, desde el punto de vista estrictamente político, la decisión tiene lógica. Ciudad Juárez no es cualquier municipio; es una gubernatura en pequeño, con población, presupuesto, estructura territorial y capacidad para producir liderazgo estatal.

REELECCION.- En el mejor de los escenarios la hoy aun senadora solo podrá estar tres años en la alcaldía a diferencia de Cruz Pérez que logró seis al tener derecho a la reelección, por lo que es previsible que el siguiente paso sería buscar una diputación federal o estatal para mantenerse vigente hasta el 2033.

LOERA.- Bajo este esquema queda en el camino queda Juan Carlos Loera, a quien la propia Andrea habría respaldado públicamente semanas atrás como la mejor opción para gobernar Juárez. Entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué ocurrió con aquel “mejor candidato del mundo mundial”? ¿Se descompuso en unas cuantas semanas? ¿Le caducó la candidatura? ¿O simplemente dejó de ser tan indispensable cuando apareció una alternativa más conveniente para el proyecto nacional?

MAYRA.- También queda en el aire la situación de Mayra Chávez, actual delegada de Bienestar, cuyo nombre igualmente había circulado dentro de las posibilidades para Juárez aunque ella ya atendió la línea marcada y aceptó quedar fuera y hasta aplaudió la definición. Si finalmente la decisión se concentra en Andrea, nuevamente aparece el mismo patrón: varios prospectos compiten, se generan expectativas y finalmente la decisión termina resolviéndose arriba. Muy democrática la competencia, siempre y cuando el resultado coincida con lo que ya se decidió.

DEDAZO.- Morena podrá argumentar que existen mecanismos, encuestas, acuerdos y procedimientos. Pero cuando una candidatura aparece como solución política después de una derrota interna y deja en el camino a quienes hasta hace poco eran considerados aspirantes naturales, la percepción pública inevitablemente será otra. El viejo PRI también tenía procedimientos, reglamentos, consejos y reuniones; lo que ocurría es que todos sabían que había un momento en que alguien decía: “ya sabemos quién”.


EVOLUCIÓN.- Quizá esa sea precisamente la evolución del sistema: antes se llamaba dedazo; después se le llamó decisión política; luego consenso; más tarde encuesta y ahora coordinación. Cambia el nombre, pero la mano que acomoda las piezas parece seguir existiendo. La diferencia está en que Morena llegó al poder denunciando precisamente esas prácticas que hoy comienza a reproducir con una naturalidad que sorprendería a más de un priista de la vieja guardia.

FUTURO.- Para Andrea, sin embargo, la jugada puede ser inteligente. Si acepta Juárez y logra gobernar con buenos resultados, tendrá seis años para construir una estructura propia, fortalecer presencia territorial y llegar a 2033 con una plataforma mucho más sólida. Las quimeras políticas suelen romperse cuando uno pretende que el futuro sea exactamente igual al presente; en seis años pueden aparecer nuevos grupos, nuevas alianzas y nuevos personajes.

IRONÍA.- Lo curioso es que quienes ayer defendían que las candidaturas debían surgir de procesos democráticos hoy parecen descubrir que también existe la democracia de la conveniencia: si no me dieron la que quería, pero me ofrecen otra desde la cual puedo construir la que quiero después, entonces la democracia vuelve a ser maravillosa. Y si además la decisión viene de arriba, pues habrá que confiar en que la sabiduría de las alturas nunca se equivoca.

REMATE.- Andrea hace bien políticamente en considerar Juárez si su objetivo es construir el 2033. El problema no es que ella aproveche la oportunidad; el problema es que Morena vuelva a dejar colgados a quienes participaron en el proceso y después pretenda convencerlos de que todo ocurrió mediante una impecable democracia interna. Porque una cosa es ganar una candidatura y otra muy distinta demostrar que se respetó el camino para llegar a ella.

DEMOCRACIA.- Al final, la frase que mejor resume el episodio quizá sea la que los propios morenistas utilizaron durante años contra sus adversarios: qué fácil es hablar de democracia y transparencia desde la oposición; lo verdaderamente difícil es practicarlas cuando uno ya tiene el poder.Y Morena, por lo que se está viendo en Chihuahua, parece estar aprendiendo esa vieja lección del PRI… pero con una edición nueva, mejor portada y el mismo manual debajo del brazo.

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