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Lo que no se dice...

20 de octubre de 2026
Lo que no se dice...
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CULTURA.- La actual administración de Parral, se ha jactado de promover la cultura y por mucho está por encima de sus antecesores donde este renglón y el de deporte por mucho permanecieron en el abandono, seguramente porque no era factor de negocio como lo fue el atraco a la obra pública.

IRONIA.- Sin embargo, también resulta irónico que sea en esta administración de Parral donde se estén dando las mayores confrontaciones por el tema de la cultura, tema que ha sido secuestrado por varios actores para presionar “rescates” por la vía política e invariablemente ha resultado contraproducente.

PRÉSTAMO.- Uno de estos ejemplos es el del regidor priista Loreto Arzola, quien aunque no tiene precisamente fama de prestamista ni de dedicarse al agiotismo, terminó aventándose la hablada de financiar los gastos de “Platicando con los muertos”.

ESTRATEGIA.- Detrás de esa oferta de sacar la cartera no habría un simple despiste administrativo, sino una maniobra de negociación para conseguir que el acuerdo avanzara en comisiones. Dicho de otra manera, el regidor no solamente estaba buscando dinero para una actividad cultural; también estaba tratando de destrabar una discusión política en la que cada quien llegó con sus propias cuentas pendientes.

CABILDEO.- Según las versiones que circulan alrededor del asunto, los regidores de Movimiento Ciudadano traían atravesados a los organizadores de “Platicando con los muertos”, particularmente a Jorge Rabling y Liliana Valdez, a quienes relacionan con aspiraciones políticas y no les perdonan su salida del grupo emecista. El desacuerdo dejó de ser exclusivamente presupuestal para convertirse en un episodio de facturas políticas y buscaron por todos los medios condicionar el respaldo a las diferencias que tienen con los organizadores. En Cabildo, al parecer, los muertos no son los únicos que tienen historias pendientes.

SEPULTURERO.- La fracción de Movimiento Ciudadano antes de llegar al acuerdo, hizo el intento de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia frenara la actividad, bajo el argumento de que el panteón es un monumento histórico. Sin embargo esta versión, giró entre el valor histórico del cementerio y no en el de algunas de las tumbas que son las protegidas y que ni en esta edición y tampoco en las anteriores serian intervenidas con la obra, ellos mismos lo saben, ¡porque en su momento la apoyaron! Con lo que esas objeciones con disfraz histórico proteccionista terminaron reduciéndose a una vil vendetta de corte político.

CONDICIÓN.- Por eso la propuesta del edil  Loreto Arzola fue incorporar la cláusula de que los gastos se cubrieran después de concluida la actividad, fue para lo que les alcanzo el pataleo a la gente de Movimiento Ciudadano.

APROBADA.- Por ello una vez que se logró sacar el acuerdo de la aprobación y ya casi para terminar la sesión, apareció Loreto con su oferta de financiar él temporalmente los gastos, luego de que otro de los regidores volvió a poner el tema de que el dinero municipal debería fluir antes y no después, una solución que sonó a gesto de buena voluntad, aunque también deja la impresión de que el problema pudo haberse resuelto mediante una gestión anticipada con la Presidencia Municipal.

JUGADA.- La propuesta de Arzola habría servido para salvar el acuerdo sin obligar a los regidores emecistas a retirar la condición que habían puesto sobre la mesa. Aunque en la realidad al municipio nada le impide destrabar antes el dinero.

VIVOS.- El episodio deja la lectura inequívoca de que: “Platicando con los muertos” tuvo que superar más obstáculos políticos que funerarios. Entre diferencias partidistas, cuestionamientos sobre el espacio histórico, condiciones de pago y una oferta de financiamiento personal. La actividad terminó convertida en un pequeño laboratorio de cómo se negocian los acuerdos en Cabildo. Y si las diferencias con Rabling y Valdez influyeron en la postura emecista, entonces la discusión merece todavía más claridad, porque los recursos públicos deben evaluarse por criterios objetivos y no por simpatías, desencuentros o aspiraciones personales.


Desde la Rumorosa…

CULTURA.- Es irónico, por decir lo menos, que una administración municipal como la de Parral, encabezada por Salvador Calderón, que no se distingue precisamente por presumir grandes obras públicas, pero sí por promover la cultura y, particularmente, las obras de teatro, termine convirtiéndose en protagonista de episodios donde las expresiones artísticas tienen que sortear obstáculos para salir adelante.

DOS.- No hablamos solamente de las representaciones escénicas, sino también de las que se montan dentro del propio gabinete, donde el problema es que, mientras el gobierno presume su impulso cultural, algunos organizadores descubren que conseguir respaldo institucional puede resultar más complicado que levantar el telón.

ELEGIDOS.- La impresión que dejan estos episodios es que, en el panorama cultural parralense, habría un círculo de promotores y proyectos que encuentra cobijo presupuestal con mayor facilidad, mientras otros tienen que recurrir a la presión pública, al cabildeo o a la movilización para conseguir apoyos básicos. La cultura no puede convertirse en un club de acceso restringido donde unos reciben alfombra roja y otros deben cincelar la piedra para abrirse paso.

REVIVIERON.- El caso de “Platicando con los muertos” es un ejemplo reciente pero no el único. La actividad enfrentó obstáculos en la discusión presupuestal y terminó convertida en un asunto de debate público, algo está fallando en los mecanismos con los que el municipio decide qué apoyar, cómo hacerlo y en qué tiempos.

ALTARES.- Pero el asunto no se limitan al panteón. Otro episodio que generó inconformidad fue el relacionado con el Colegio de Bachilleres, donde la exposición de altares y las actividades organizadas por los estudiantes estuvieron desde hace más de una década estuvieron en riesgo ante la negativa inicial de la Presidencia Municipal de cubrir la renta de alrededor de 200 sillas para los invitados.

ESCANDALO.- La justificación oficial institucional fue que no había presupuesto para ese gasto. La situación escaló y, finalmente, la administración dio marcha atrás. Otra vez, lo que debía ser una coordinación sencilla para respaldar una actividad escolar terminó convertido en un problema.

DESPLANTE.- Otra vez la alcaldía tuvo que recular en su posicionamiento y el apoyo negado regresó acompañado de una ampliación del apoyo: además de las sillas, se habría gestionado el sonido para el evento ¿era necesario exponerse al desgaste si al final terminarían haciendo lo que negaron?

INTERVENCION.- La Dirección General del Colegio de Bachilleres en el estado también entró al quite al ofrecer absorber el costo de los altares, que tradicionalmente los propios alumnos financian mediante actividades y esfuerzos de cooperación previos que ahora no se dio ante la incertidumbre de la instalación.

PRESUPUESTO.- La pregunta de fondo es de criterios presupuestales sobre todo cuando existen criterios anticipados para decidir qué actividades recibirán respaldo y cuánto. Si el evento del Colegio de Bachilleres se realiza cada año, como parte de una tradición conocida, resulta razonable preguntar por qué la necesidad de sillas se convirtió en un problema de última hora.

CONTRADICCIÓN.- El gobierno de Calderón ha promovido espectáculos ha montado producciones teatrales y presentar una agenda cultural como parte de su oferta pública se le dificultar, ¡algo está fallando! O ¿acaso solo se estaría apoyando a un selecto círculo de confianza?

CONDICION.-  De poco sirve presumir una ciudad cultural si quienes sostienen sus tradiciones deben gastar tiempo y energía en convencer al gobierno de que les facilite recursos elementales para realizar sus actividades pese a estar legitimadas por la tradición y el tiempo.

REMATE.- Entre “Platicando con los muertos” y los altares del COBACH, la administración municipal ha tenido que recular en dos episodios que comparten un rasgo: el respaldo llegó después de que el problema se hizo público o escaló lo suficiente para obligar a reconsiderar la decisión. Evidencia que no hay: planeación, reglas claras y sensibilidad para no poner en riesgo actividades que forman parte de la vida cultural de Parral. Si para conseguir unas sillas hay que amenazar con cancelar los altares, y para organizar una actividad en el panteón hay que resucitar el presupuesto, entonces el verdadero espectáculo no está en el escenario.

CONALEP.- Por cierto después de estas experiencias la otra actividad tradicional de esta temporada, como lo es el desfile de dia de muertos organizado por Conalep, terminó siendo autorizado sin mucho escándalo, aunque eso sí, les impusieron restricciones para la entrega de dulces.

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