Lo que no se dice...
8 de septiembre de 2025


SABADO. - El sábado fue el día en que Acción Nacional cambio su tono azul a gris, desde el viernes había empezado la operación para enderezar los jorobados e intentar desenredar los entuertos políticos en los que se metieron al mostrarse fóbicos de la democracia. Cambiaron el oro de las elecciones abiertas para cambiarlas por los espejitos de la negociación, donde los berrinches, pataleos y “blof” fueron se tasaron caras.
HISTORIA. - Lo ocurrido con los panistas de Parral dejó claro que en Acción Nacional la “unidad” ya no es sinónimo de consenso, sino de imposición. El proceso de elección de la nueva dirigencia local del panismo Lejos de ser un ejercicio legítimo de integración y representatividad, estuvo cargado de tensiones, exclusiones y acuerdos de último minuto, que más que unir, fracturaron.
FORZADOS. - Las señales de una unidad forzada no anticipaban nada bueno; Jaloneos, agandalles y maniobras de último minuto desembocaron en una especie de “acuerdo” que tuvo más parecido a un acomodo con calzador y antes de terminar la asamblea, ¡ya había sacado la primera ampolla!
ENGAÑADOS. - Hacia afuera, en la pasarela, se vendió el acuerdo como un reflejo real de la voluntad de la militancia. Esa tarde de sábado el azul del PAN se tornó gris, la asamblea fue un réquiem a la genuina participación que ese dia fue sepultada y sustituida por una artificiosa democracia dirigida, negociada entre cúpulas, y ejecutada a rajatabla desde el viernes por la tarde, previo al informe de Chava Calderón.
SEPULTURERAS. - Mientras en municipios como Camargo o Cuauhtémoc la militancia pudo expresarse con el voto directo y percibir cuales son los pesos específicos de cada grupo, en Parral se optó por el control. La decisión atribuida a Daniela Álvarez, fue ejecutada sin cuestionamientos por Nora Bueno. Ese sábado quedó un mal sabor de boca entre los panistas locales que contrariaron su naturaleza indómita, cediendo al centralismo al que tanto criticaron en otros tiempos; ¿evolución o involución democrática?
BALANCE. - ¿Qué gana el PAN con este tipo de procesos? A corto plazo, tal vez eviten rupturas públicas o conflictos abiertos, pero a largo plazo se arriesgan a algo mucho peor: la apatía, la simulación y el éxodo silencioso de militantes que no se sienten representados. La unidad, para ser efectiva, tiene que construirse desde abajo, no imponerse desde arriba.
DUDA. - La pregunta que se mantiene, ¡los panistas de Parral se han devaluado, tanto que ya ni siquiera pueden tomar sus propias decisiones: ¿por qué a Parral sí le negaron el voto libre y a otros comités no? ¿Qué temían? ¿Qué había que ocultar o controlar?
CONCLUSION. - Si los liderazgos locales no pueden competir en condiciones iguales, si las decisiones se toman a puertas cerradas y los resultados se pactan antes de consultar a la base, lo de este sábado gris no fue una muestra de fuerza, sino un síntoma de debilidad institucional que más temprano que tarde cobrara factura.
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PERFILES. - La planilla encabezada por Rubén Alvídrez ganó perdiendo en la negociación interna, inicialmente el ahora presidente electo entregó el comité y con ello la gobernabilidad, luego le ayudaron a corregir la plana, logrando mantener intacto su bloque: él como presidente, Lupita Martínez como secretaria general, Lupita Villarreal, Manuel Ramos, Juan Antonio Torres, Nancy Villarreal, Cuquis Ochoa y Karla Rodarte.
CUATRO. - Por su parte, Manuel Mora, quien aspiraba a tener una presencia de 4 en el comité, terminó con apenas dos posiciones: él y Georgina Pantoja. Las otras dos que había negociado se le compensarán con cargos menores en la dirigencia, como el área rural, lo cual, aunque relevante, tiene menor peso político. Una derrota aparente, pero en el fondo se pagó bien ya que cuando entró a la mesa, ni siquiera tenia la planilla formada.
TRES. - Arturo Rubalcaba logró insertar a Jorge Chávez, Lorena Alarcón y Carlos Silva, aunque originalmente había pactado cuatro posiciones, hubo de tener tres y se le entregará el liderazgo del área juvenil como consolación, aunque, ¿tampoco habrá elecciones para líder juvenil?
AUMENTO. - Para lograr este “milagro” democrático tuvieron que ampliar el comité para incluir a quienes solo negociaron "con el petate del muerto" a tientas, sin votos, sin estructura real comprobable, es evidente que la dirigencia estatal no confía en sus propios procesos.
FUTURO. - Este tipo de acuerdos, lejos de fortalecer al partido rumbo al 2027, pueden provocar mayor desencanto, apatía y una lucha interna que ahora solo se ha postergado. El PAN en Parral no necesitaba más nombres en su comité, necesitaba dirección, cohesión y liderazgo real. Por ahora, parece que solo se logró un comité ampliado con remiendos.

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PENA. -Los panistas más viejos seguramente sintieron una punzada al ver cómo el principio más básico del partido, la libre elección de sus dirigentes fue pisoteado sin recato. Uno puede imaginarse al fallecido Manuel Morín revolviéndose en su tumba, al ver en lo que han convertido su legado: un club de negociaciones turbias, más preocupado por los espacios que por la militancia.
ANECDOTAS. - El primer gran “chamaqueado” fue Rubén Alvídrez. Pese a su aparente ventaja negocio como si fuera perdedor. El viernes previo al sábado gris fue citado para revisar nuevamente los acuerdos de la integración del comité. Esta vez si consultó a su equipo y se mejoró lo negociado inicial.
ARTISTA. - Arturo Rubalcaba por su parte protagonizó el drama más sobreactuado del proceso: se autoproclamó salvador del partido diciendo que solo él podría dirigir el partido, cuando no se le dieron las condiciones amenazó con irse, arrastrar consigo al regidor Homero Armendáriz y amagó al alcalde con no dejarle transitar en cabildo porque aseguró tenía la voluntad de siete regidores quienes en ese momento fueron reducidos de representantes populares a simples fichas de cambio. Dijo que presentaría su renuncia al partido, lo que hasta ahora no ha ocurrido y lo que sí dejó fue la oficina de Desarrollo Humano y Bien Común y en su silla ya despacha Daniel Vázquez. Al día siguiente, reculó y fue a la alcaldía, se reunió con Chava Calderón. Su discurso de estirpe camaleónico dejó en claro que su palabra pesa lo que su humor del día. Un liderazgo volátil que no inspira, pero sí alarma.
MENY. - Manuel Mora, por su parte, demostró que la política también se gana con picardía: sin estructura clara, con apenas cuatro credenciales y un formato sin llenar, logró meterse hasta el corazón de la negociación. Con el respaldo incondicional de Daniela Álvarez que no permitió que lo dejaran fuera, se posicionó donde no parecía tener fuerza. El mérito sin regateos es suyo solamente.
AFECTADA. - Luego está Ivonne Barraza, hasta hace poco líder del PPM, reducida a moneda de cambio. Su salida forzada del siguiente comité le fue notificada el viernes y fue como un balde de agua fría y una jugada dolorosa, sobre todo viniendo de su propio equipo. Ni Rubalcaba ni Alvídrez la defendieron. Es evidente que las cuotas pesaron más que las trayectorias.
SINTESIS. - Lo sucedido este sábado es la prueba de que el PAN, al menos en Parral, está secuestrado por el pragmatismo vulgar. La ideología quedó en segundo plano. La mística del voto fue sustituida por una lógica mercenaria de posiciones y favores.
PERDIDA. - En este proceso, perdieron todos: la democracia interna, la credibilidad del partido y el respeto de muchos panistas de a pie. El PAN se conformó con una “unidad” parchada, negociada al borde del colapso, sin liderazgos sólidos ni proyecto claro. En la antesala del 2027 inician la ruta con heridas abiertas y liderazgos fracturado








