Morena, beneficiario de tropelías
2 de agosto de 2026

Sota, Caballo y Rey

El sistema electoral mexicano nació entre acuerdos de caudillos, sin oportunidad real para nadie ajeno, pese a las rebeliones militares en dos de las primeras elecciones (1940 y 1952).
El primer atisbo democrático nace con los diputados de partidos que autorizó una mini reforma electoral durante el gobierno de López Mateos.
En 1977, el presidente López Portillo encargó a Don Jesús Reyes Heroles la reforma que se considera el verdadero punto de partida de la transición democrática en México.
La crisis económica heredada por Don Miguel de La Madrid, y el fatal y demoledor terremoto de 1985, propiciaron descontento que se reflejó en crecimiento del partido opositor PAN. El control de daños obligó a una reforma que retuviera el predominio del PRI.
La reforma de 1986, aumentó los diputados plurinominales de 100 a 200, y creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral e, incluyó una “Cláusula de gobernabilidad”, que aseguraba ocho puntos adicionales al partido ganador. Esto aseguraba la mayoría, aunque, tiempo después, se les revertiría.
En ese año, era gobernador de Michoacán, el hijo de Tata Lázaro, Cuauhtémoc Cárdenas, por el PRI.
En 1987, Cuauhtémoc, Porfirio Muñoz Ledo, el embajador Guevara y otros líderes, formaron la Corriente Democrática, dentro del PRI, para exigir que el candidato presidencial se eligiera de forma democrática, y no por "dedazo".
Ante la absoluta cerrazón de la cúpula priista, Cárdenas rompió con el PRI y se convirtió en el candidato del Frente Democrático Nacional (FDN) para las elecciones de 1988.
La necesidad de legitimidad, por la caída del sistema, y las protestas por fraude en 1988, que encabezó Cárdenas, obligaron al presidente, Salinas de Gortari, a negociar una profunda Reforma Electoral. Se fundó el Instituto Federal Electoral en 1990 para sacar a la Secretaría de Gobernación de las elecciones.
Se creó el padrón electoral y se introdujo la credencial para votar con fotografía para evitar duplicidad de votos y se reformó la Cámara de Senadores para permitir que la primera minoría tuviera escaños.
En 1994 Se incluyó la figura de “consejeros ciudadanos” restando peso a los partidos y al gobierno en las decisiones. En 1996 Se alcanzó plena ciudadanización del IFE. El Secretario de Gobernación sale del instituto que cobra autonomía constitucional, otorgando poder real a su Consejo General. Esta madurez institucional permitió la histórica alternancia presidencial del año 2000.
Tras la polarizada elección de 2006, se otorgó al IFE un control absoluto y exclusivo de los tiempos de radio y televisión para fines políticos, prohibiendo a particulares comprar propaganda electoral. También se comete la tropelía, de incluir en la reforma, que cada partido político tuviera su logotipo separado en la boleta. El ciudadano ya no votaría por una "coalición", sino por un partido dentro de las alianzas que se dieran.
El candado diseñado en 1996 de los 8 puntos de sobre representación se manipuló de forma descarada al contar los votos de las coaliciones por partido, que propició que la fórmula de sobre-representación permitiera alianzas estratégicas para que el tope del 8% se aplicara por partido.
En otro hueco, en los convenios de coalición, los partidos acordaban a qué siglas "pertenecía" un candidato y así postularlos bajo las siglas de partidos aliados más pequeños (como el PVEM o el PT).
Al ganar el distrito de mayoría relativa, el triunfo se contabiliza al partido pequeño. Al final, el partido mayoritario parecía tener menos triunfos de mayoría, lo que le permitía recibir diputados plurinominales por la vía del 8%.
Está tropelía, daría una ventaja temporal al PRI y al PAN, después se volvería un Bumerán en contra.
En 2014, la reforma disolvió el IFE y creó al INE, con un mayor alcance legal y territorial. El INE asumió facultades que eran de los institutos de cada estado, ahora OPLEs, y centralizó la fiscalización de los partidos, la redistritación y monopolizó el padrón. Pretendieron estandarizar la calidad de los procesos, con estándares de certeza, profesionalismo y equidad de género. Fracasaron.
En 2024 la coalición de Morena, PT y Verde, obtuvo votos muy cerca del 54% para el Congreso, y al repartir los distritos por partido, restaron triunfos a Morena, pero para sumarlos a sus aliados PVEM y PT, de tal modo que con casi el 75%, garantizaron la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
El INE y el TEPJF validaron el reparto, obligados por la ley, tras la reforma de 2007.
Así, aquella reforma de 2007 facilitó la ingeniería electoral para construir esta súper-mayoría.
Cómo dice el refrán: a puñaladas iguales, el que llore, es cobarde

La Expresión Continúa...





