El escándalo del INE y sus posibles efectos en los OPLE
30 de octubre de 2026

Sota, Caballo y Rey
Dr. Fernando A. Herrera

Todo indica que el escándalo de corrupción en el Instituto Nacional Electoral no se limitará a sus oficinas centrales, sino que afectará también la gestión de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) en varias entidades del país.
De acuerdo con las investigaciones periodísticas, la relación personal entre la ahora exconsejera presidenta Guadalupe Taddei y el empresario José Alfredo Hernández Casillas le habría permitido a este último penetrar la estructura del Instituto y conformar una suerte de monopolio en la proveeduría de materiales para elecciones federales y locales.
La puerta de entrada a lo local es institucional. Desde la reforma político-electoral de 2014, con la que Lorenzo Córdova asumió como consejero presidente, el INE designa a los consejeros de los OPLE, de modo que su influencia sobre estos órganos es estructural. Hasta ahora no hay señalamientos de que Córdova haya impuesto contratos a los OPLE. Sin embargo, Hernández Casillas, cuya cercanía con la presidencia del INE habría sido de carácter sentimental, de negocios o ambas, presuntamente consiguió que funcionarios nombrados en el Instituto atendieran sus indicaciones para orientar esos contratos hacia las empresas de su elección.
El caso de Sonora es el antecedente directo. Mientras Taddei presidió el instituto electoral de esa entidad (2014-2021), Cajas Graf, empresa de los hermanos Hernández Casillas, obtuvo contratos por 16 y 46 millones de pesos. A partir de ahí, la red se extendió a otros estados: entre 2018 y 2023, Cajas Graf firmó contratos con el instituto electoral de Chihuahua, y Corporativo Zeg, de los mismos dueños, con el de Puebla. La Auditoría Superior de la Federación ya anunció que su investigación incluye a los OPLE.
La razón de la obediencia de los funcionarios del INE a Hernández Casillas es sencilla: todos sabían quién mandaba, aunque hoy digan no conocerlo y aseguren que nada supieron. Es la historia de siempre: en la desgracia, uno se queda solo. Y brinca una pregunta natural: si los videos los grabó el propio Hernández Casillas, ¿qué pretendía con ellos? ¿Tener a Taddei de rodillas? ¿Dónde quedó el amor?
Pero la pregunta más importante es otra: ¿por qué los entregó? Porque, ni modo que le hayan hackeado o robado el teléfono. Todo apunta a que fue él mismo, y eso solo se explica de una manera: estaba negociando su propia salvación.

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