La corrupción endémica de México

Sota, Caballo y Rey
Dr. Fernando A. Herrera

En medicina, una enfermedad es endémica cuando no llega de fuera ni se va: vive en el cuerpo y se reproduce sola. Así es la corrupción en México. No es patrimonio de un partido ni de un sexenio; es parte del sistema, y cada gobierno que promete erradicarla termina administrándola.
Las cifras más recientes lo confirman. La Auditoría Superior de la Federación acaba de entregar su segundo informe sobre la Cuenta Pública 2025, el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum: 9 mil 600 millones de pesos sin comprobar. No es un dato de la oposición ni de un periódico incómodo; es el órgano fiscalizador de la Cámara de Diputados, hoy dominada por Morena.
Lo más revelador es dónde está el agujero. Solo 42 ayuntamientos no pudieron acreditar el destino de más de 5 mil 200 millones de pesos. Los gobiernos estatales dejaron más de mil 200 millones pendientes, sobre todo en educación y salud, justo donde más duele. Y en el ámbito federal, un fondo agropecuario y la autoridad educativa de la capital suman observaciones por más de 2 mil 300 millones. La corrupción no baja de arriba hacia abajo: está en todos los pisos al mismo tiempo.
Se prometió barrer las escaleras de arriba hacia abajo. Pero la escoba nunca llegó, y el escándalo del INE lo demuestra de la manera más cruda: si hasta el árbitro electoral, la institución que debía ser ejemplo de pulcritud, quedó atrapado en una red de contratos amañados, ¿qué podemos esperar del resto? La ASF investiga ahí contratos por casi 3 mil 800 millones de pesos.
Lo diré con la experiencia de quien estuvo dentro: las instituciones no se corrompen solas. Se corrompen cuando quienes las dirigen confunden la lealtad personal con el servicio público, y cuando quienes deberían vigilar prefieren no ver.
La ASF presentó 40 denuncias. Está bien, pero la pregunta de siempre sigue abierta: ¿cuántas terminarán en una sentencia? En México, la denuncia es el principio del olvido. Los expedientes se acumulan, los funcionarios cambian de cargo y el dinero nunca regresa.
Mientras la corrupción siga siendo más rentable que peligrosa, seguirá siendo endémica. En esta baraja, la sota, el caballo y el rey cambian de mano, pero el juego es siempre el mismo.
Siempre vigente: "El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra". Y la lanzó la Virgen María.

La Expresión Continúa...





