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Lo que no se dice...

23 de marzo de 2022
Lo que no se dice...

CAMBIOS. – Nada ha cambiado a través de los años. La corrupción en seguridad pública municipal ha sido la única constante a través del tiempo y con los auto inmaculados de la capital de lo bueno las practicas se han exacerbado.

RETENES. - En esta semana los “temerarios” elementos de seguridad publica fieles a su costumbre de caza borrachos y lo que resulte, se instalaron en las afueras de la ciudad, en el acceso poniente a esperar a los automovilistas del área rural de Santa Barbara, San Francisco del Oro y la región serrana.

ORIENTACION. – Alla se ubican en exclusiva, aunque en esa área no estén todas las cantinas, expendios y antros de vicio de la ciudad y mucho menos se encuentren las calles y carretera donde se organizan arrancones clandestinos, pero tampoco es el área donde hay mayor tráfico.

REALIDAD. – El factor determinante para que los abusones elementos de la Dirección de Seguridad Publica instalen sus puntos de revisión casi en despoblado, allá por Santa Elena, en los límites del municipio con Santa Barbara es porque es allí donde pueden abordar sin testigos a los automovilistas que provienen de la zona rural y someterlos a la implacable extorción.

ESCOBEDO. – Otro de los puntos de revisión favorito es el que instalan en las inmediaciones de la Villa Escobedo y Boulevard Ortiz Mena porque es el área donde converge el mayor tráfico de las colonias populares asentadas en aquel sector.

SERVICIO. – Es claro que no los mueve la mística del servicio, tampoco una estrategia de prevención y protección a la población, si en cambio son negocios particulares de la tranza, estanquillos de la corrupción que es solapada al amparo del color naranja de la administración de Cesar Peña.

HISTORIA.- Hace un par de semanas uno de los participantes de esos centros de atraco contó la historia de un automovilista que les había sugerido que se instalaran en la avenida independencia, mínimo en las inmediaciones de la estatua de Pancho Villa, allá por la salida a Durango, sitio donde hay muchos bares, gente que conduce ebria, que hace uso de vehículos raecer que no están autorizados para transitar en zona urbana, sector donde los automovilistas sin recato se pasean presumiendo sus bebidas espirituosas al volante, pero… ¡No hay un solo reten de revisión! Se los tienen prohibido.

SUSTO. - Los audaces elementos de seguridad pública y sus mandos, están sordos y no escucharon. Este fin de semana regresaron a su punto de atraco, pero, parece que algo extraño paso y casi es seguro que no volverán a instalarse.

REGAÑO. - Alguien les dio un severo regaño que sonó a orden tajante de retirarse de estos sitios y en consecuencia los otrora valientes elementos de seguridad pública tuvieron que huir despavoridos, primero de Santa Elena y después de la Villa Escobedo. El jalón de orejas no fue para menos, tanto que a algunos les tuvieron que dar agua con azúcar para que se les pasara el susto.

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ULTIMO. - Desde ese día los enmañados elementos de seguridad que participaron en esas “desinteresadas” faenas de vigilancia cuentan la historia de la conciencia social que les hicieron ver así de tajo. Quizá por eso tarden tiempo en volver a instalarse en esos sitios.

PLATICA. - Si los testigos de este hecho lograran hablar de eso, seguramente también podrían confesar otros datos interesantes, empezando con el afán recaudatoria que se les ha impuesto en esta gestión municipal con 10 infracciones diarias por agente y de cuya acción e intención se deriva una mecánica paralela que lleva a la extorción y corrupción, pero que públicamente promueven como vigilancia. La ruta de la corrupción es compleja y tiene varias facetas.

PREVENTIVA. - La primera es la preventiva, en esta, los conductores que se saben andan irregulares, es decir haciendo lo mismo que los que circulan por la independencia; sin placas, ingiriendo bebidas embriagantes, sin luces, etc. Estos se evitan mayores problemas y les aportan una cooperación “voluntaria” a los encargados de los retenes municipales y… ¡aquí no ha pasado nada! no existe infracción alguna. De la ayuda los jefes no reparten entre la tropa las ganancias, pese a que la mayoría de los participantes son agentes fuera de turno lo que ha derivado en inconformidad y por consecuencia en fuga de información.

SUSTO. – Pero si el automovilista no cae en esta primera etapa, hay una segunda, la que se denomina “la del susto” cuando una de las unidades escolta a los infractores hasta las instalaciones de seguridad pública, pero, poco antes de llegar, los conductores se dan cuenta que la cosa va en serio y hacen una escala poco antes de arribar a la comandancia y terminan arreglando el asunto.

INFRACTORES. – Pero, hay quien no cae en esta segunda estación y llega hasta la Dirección de Seguridad Publica, donde en ese sitio tienen que pagar la infracción, certificado, grúa y lo que resulte.

ARREGLO. - Una vez en las instalaciones de seguridad publica la corrupción no termina. Hay quien arregla el pago de la sanción, no en la caja, pero si en otro departamento, como el de choques si se trata de percances. Son los autorizados para recibir dinero y hasta están facultados para hacer descuentos discrecionales, como una aparente facilidad para el ciudadano.

DOS. - poco tiempo después estas boletas se reportarán, pero, aparecerán en ceros o por un monto menor al que se cobró. La diferencia quedara en bolsillos, pero no en las arcas municipales.

EX.- Por eso Arcadio Ávila el ex director de seguridad publica en sus últimos días de servicio decidido poner un solo canal de descuentos y cobros; él. Eso molestó a todo el cuerpo de corrupción municipal, días después fue cesado, bueno, para no entrar en polémica, renuncio.

SEGURIDAD. – Es claro que, sí en la alcaldía no hay cabeza, tampoco lo existe en la Dirección de Seguridad Publica donde los ingresos y el poder de la fuerza pública son irrenunciables para la cofradía de la mano en el cajón.

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