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Crónica:

25 de Abril 2021

El comedor Itinerante…

Las estaciones del hambre son muchas ¡El recorrido solo uno!

Es el comedor itinerante, el que a diario hace una escala en un sector de la amplia periferia de Parral. Se estaciona enseguida de la necesidad, el permanente vecino al que siempre le falta algo. ¡Existe, tiene identidad, pero igual sigue siendo invisible! Niños y adultos, presurosos, llegan boleto en mano para abordar el furgón de la ayuda, otros ingresan de polizontes, igual, comparten el infortunio económico, menesterosos del día a día.    

Al tocar la puerta, abrió una mujer con sus hijos, la necesidad se escuchaba, se percibía por los poros. En esa humilde vivienda se había enseñoreado el hambre y la necesidad, era como el pasadizo a esa realidad que se toca y se siente, porque es real. La ficción de los discursos se había quedado corta, la realidad supera cualquier suposición o promesa, ¡requiere acciones ya!

Esa fue la historia que inspiro a montar lo que hoy es una realidad; un comedor itinerante que a diario reparte entre 200 y 300 platillos.

El recuerdo lo sitúa al inicio como un día cualquiera, luego fue más significativo hasta convertirse en indeleble. Habían salido como lo acostumbraban, a ayudar, era un grupo de mujeres de iglesia, tocaron una puerta y abrió una mujer que no se veía bien, ¡era el pasadizo del otro Parral! El reyno donde sienta sus reales el hambre y se enseñorea la pobreza y el abandono.

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Nora Sarahi Carrillo Muñoz se llevó consigo una inquietud, no fue una decisión tomada, la imagen se le fijo como una obsesión, alguien tenía que aportar algo para ayudar. El frente es amplio.

El primero que la respaldo fue su esposo Salvador Calderón, más tarde fueron más de una docena de empresarios quienes junto con sus esposas sumaban esfuerzos y daban forma a un plan.

Esa fue la gestación de un gran proyecto que hoy es realidad y que a diario viaja sobre ruedas, sale abatir el hambre, esa que nunca termina.

La labor es cotidiana, primero recorren el sector de la periferia donde se va a ayudar, se reparten boletos a las familias de escasos recursos, al día siguiente podrán canjearlo por un plato de comida.

El proyecto va más allá de los mundanos límites de la política. No se puede lucrar con un tema de alta sensibilidad. El esfuerzo es de entre 12 y 15 mujeres quienes a diario se alistan a salir.

El comedor itinerante lleva en su estructura, la marca de quienes hicieron posible el proyecto humanitario. Las calcas de las diferentes empresas comprometen un patrocinio decoran el “furgón” de la comida.

La idea empezó a tomar forma y se materializo, cuando Martin Muñoz ofreció una caseta que tenía en su empresa, es movible, luego, Carlos Bremer dijo que agregaría una plancha caliente, Salvador Calderón un refrigerador, así la espontaneidad de la ayuda se fue multiplicando.

El comedor itinerante no suspende sus recorridos en la pandemia y sus restricciones, seguirá llevando comida, aunque ahora los alimentos serán llevados a cada casa, para el combate al hambre no hay tregua.

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