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Lo que no se dice...

14 de diciembre de 2021
Lo que no se dice…

NADA.- Como no sea que ocurra un milagro presupuestal, el teleférico de Parral no se instalara tampoco en el 2022 eslabonara otro año a su rosario de espera. Hasta ahora los discursos solo venden ilusiones, la realidad la ocultan tras el velo de la demagogia.

MANOSEO.- Hemos retrocedido seis años y ¡estamos en el mismo lugar donde habíamos iniciado el proyecto del teleférico! aunque eso sí, con mayores complicaciones y menos presupuesto.

RUTA.- Cuando los astros de las finanzas y gestorías se alinearon, luego de que Cesar Duarte lograra la gestión y consecución del teleférico para Parral, fue el mismo Cesar quien lo descompuso. El funicular empezó a llegar a la ciudad, parecía increíble, pero no, la ilusión hecha materia fue depositada en las instalaciones de la mina la prieta.

DISEÑO.- El diseño original que el INAH había autorizado iba desde la mina la prieta para terminar en el edificio del gobierno del estado. Les pareció poco atractivo a los gobernantes del momento Duarte y Miguel Jurado quienes visionaron un plus mayor para la inversión.

DATOS.- Ese fue apenas el inicio de lo que hoy sabemos es un camino sin fin, no se le ve la luz al final del túnel. El Instituto Nacional de Antropología no autorizó ninguna otra de las rutas propuestas porque dañaba la preservación de los edificios históricos. Las reglas técnicas por primera vez se imponían, después de la silenciosa tibieza que el INAH había mostrado ante los atropellos de Duarte luego de que derribara las edificaciones contiguas al palacio de Alvarado al igual las de las inmediaciones de la plaza Juárez.

RESCATE.- La visión de Cesar Duarte no era rescatar la historia de Parral, buscaba ordenarla de acuerdo a su antojo, ajustarla a su muy particular visión, trataba de ordenar el pasado y traerlo al presente, le faltó al respeto a las expresiones y decisiones de sus antecesores, por ello reubico el monumento al minero y decidió poner en su lugar a Ortiz Mena, lo mismo sucedió con Elisa Griensn, Jesús García, etc.

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BARBARIE.- La principal aportación a la barbarie histórica de Parral fue destruir primero las fincas de las inmediaciones del palacio de Alvarado, cada una tenía una historia que testificaba en algo el porqué de la grandeza y belleza de esa construcción, porque sus dimensiones se acotaron. Con su demolición se ganó una mejor vista, pero se perdieron girones de la historia.

PLAZA.- Lo mismo ocurrió en la plaza Juárez, una asignatura pendiente hasta nuestros días. Destruyo la antigua casa Botello, el INAH reacciono tarde, pero lo hizo, obligo a que se dejara una fianza con lo que se rescató la finca, pero el expediente no está cerrado, falta la estatua, la misma que debería ser orgullo de los parralenses, ahora es un factor de discrepancia y división ante la tibieza de las autoridades que no se deciden a hacer nada.

TELE.- El caso del Teleférico fue entonces otra faceta de esa condición impositiva. La movilización de proyectos, todos inviables ante el escrutinio del INAH hizo que se perdiera la oportunidad de la inversión oportuna.

LANA.- Cuando finalmente nos resignamos a que el proyecto podría ser el original, el autorizado, la federación con el gobierno de Peña Nieto deposito el dinero al estado para que este a su vez pusiera su parte y se terminara el proyecto.

NEGLIGENCIA.- Javier Corral no se recato y en ese momento hizo gala de su negligencia y torpeza para gobernar, para que no quedara duda. La poca sensibilidad llevo a que el dinero que estaba destinado para los parralenses lo reubicara en Ciudad Juárez, apostándole a un proyecto inviable, que como era de esperarse, no se realizó y termino por perderse el recurso, se regresó a la federación y jamás regreso.

NECEDAD.- Alfredo Lozoya hizo campaña discursiva con el tema de la estatua de Villa y hasta con el Teleférico, se comprometió a dar viabilidad a los proyectos y ¡jamás los cumplió! Cuando la presión arreciaba, entonces decía que no era responsabilidad del municipio, pero ya había lucrado y se hacia la víctima, le echaba la culpa a la otra esfera de gobierno.

MUNICIPIO.- Hoy la historia está a punto de repetirse. El presidente municipal Cesar Peña aseguró que se había logrado un acuerdo sin precedente en el tema del teleférico, solo que igual quedara sin realizarse en el 2022 a menos que el municipio saque de su presupuesto el dinero para hacerlo.

LANA.- El gobierno del estado no lo tiene contemplado en sus prioridades de gastos, no está marcado en el presupuesto de egresos, pese a que ellos fueron los que generaron que se volviera a autorizar el permiso del proyecto original.

FEDERACION.- Del gobierno federal que encabeza Andrés Manuel Lopez Obrador mejor ni hablar, no está dispuesto a ponerle un solo centavo a proyecto alguno que no sea el tren maya o el aeropuerto.

COINCIDENCIA.- Cuando el presidente municipal celebra la autorización, Peña solo genera una ilusión que nació muerta, la decepción colectiva está en puerta. El único que festina el proyecto es el municipio, el mismo  que no aportara nada para que se haga ni puede influir en su realización, mientras que los dos directamente comprometidos, el estado y la federación ni por enterados se dan.

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