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Entrevista:

05 de Agosto del 2021

Hay que infundir esperanza, ¡Dios está con nosotros!: Obispo Urrea

En Guadalupe y Calvo recorre comunidades durante una semana.

La Pastoral indígena, todo un desafío para la Diócesis de Parral.

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¡Dios está con nosotros y siempre estaremos mejor! asegura Don Mauricio Urrea Carrillo, el tercer obispo de la Diócesis de Parral, desde Guadalupe y Calvo, es su primera visita a ese Decanato del que se dijo maravillado de la naturaleza. No desdeña la inseguridad y la problemática de la zona, pero, pondera más llegar a las comunidades para difundir el mensaje de la paz entre la gran diversidad de personas que se asientan en esta zona que refleja la infinitud de la perfección de Dios.

Es la ruta de un pastor que busca sus ovejas en el sitio donde se encuentren, en la iglesia, en una capilla o ¡hasta un estadio!, sí, el nuevo jerarca eclesiástico resulto ser un practicante…del beisbol, ha asumido la playera de los mineros como propia, desde las gradas, recuerda su época de seminarista, cuando lo jugaba.  

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El Peregrinar del que viene en nombre del señor.

Desde hace cuatro meses, Mauricio Urrea Carrillo es Obispo, es el mismo tiempo que tiene asignado a la Diócesis de Parral, el tercero en su historia. A partir de entonces el peregrinar ha sido la constante para conocer el territorio, la evangelización nunca termina, uno a uno explora los Decanatos que componen la delimitación que está bajo su resguardo, su gente, su forma de vida, ¡su fe!

En una de las primeras entrevista que concede a un medio de comunicación desde su ordenación, el obispo Urrea hace una pausa durante su gira por la zona serrana, su recorrido lo inicio en Atascaderos y por una semana anduvo por las comunidades de la alta y baja serranía de Guadalupe y Calvo, haciendo una escala en El Vergel Balleza.

De un hablar claro, pausado y trasparente, expresa sin dificultad sus impresiones de esa aventura, donde la fe abre puertas de los hogares, apacigua la furia de la delincuencia y siembra la esperanza de la paz. 

-¿Cuál es su opinión de esta región del municipio de Guadalupe y Calvo?

-¡Muy bella! Tiene el esplendor de la naturaleza. Te rebasa el ánimo la grandeza de las montañas es una maravilla.

-¿Cómo lo recibieron?

-Muy cordial, quieren mucho a sus pastores. Me dieron un gran recibimiento y se los agradezco.

-¿Hasta con músicos?

-¡Sí! el toque festivo nunca dejó de estar presente. Vine a presentarme, lo que  en nuestra fe cristiana es celebrar la venida del que llega en el ¡Nombre del Señor!

-¿Ha visitado toda la Diócesis?

-Estoy cubriendo toda la zona pastoral, mi Diócesis. Conozco Parral, el Decanato de Jiménez y sus alrededores. Pero me faltaba aquí.

-¿Qué hizo?

-Antes que todo presentarme. Conocernos mutuamente, saber su realidad, el mundo que los rodea, de lo que viven, la cultura, etcétera.

¿Qué le dice a la feligresía en estos tiempos de pandemia?

Hay que infundir mucha esperanza. Lo bonito del cristianismo es que ¡Dios está siempre con nosotros, nunca estamos dejados de su mano! nos pasan a todos calamidades, tragedias, tenemos esta amenaza continua de la pandemia, de la violencia. De todos modos se impone, hay esperanza, porque Dios está con nosotros y ¡siempre estaremos mejor!

-¿Qué labor de Evangelización hay pendiente aquí?

-La pastoral indígena, de los hermanos tarahumaras y tepehuanos. Es un desafío comunicarnos con ellos y hacerlos sentir que ¡también son hijos de Dios  y que entran en nuestro proyecto de iglesia y salvación!

-¿Cuál es el reto?

-La conexión de estas parroquias con las de Parral y las del Decanato de Jiménez. ¡Debe quedar claro que somos la misma Diócesis! aunque es una realidad muy distinta acá en la sierra.

-¿Enriquecen esas diferencias?  

-La realidad le da el colorido que debe tener lo humano… ¡Lo diferente refleja la infinitud de la perfección de Dios!

-¿Hay  suficientes párrocos aquí en la región?

-¡No! Y tampoco presbíteros que les  ayuden. Aquí hay micro poblaciones que se tienen que atender, alcanzar las más alejadas.

- ¿Tiene temor a la inseguridad en estos lugares?

- Con nosotros son muy respetuosas las personas, somos servidores de Dios…

-¿Pero existe historias de inseguridad?

-La gente nos dice cosas en todos los lugares, historias que han vivido, y eso nos urge para ¡cultivar una cultura de la paz!

-¿Tendrá algún proyecto en especial para este Decanato?

-Mantenernos unidos como Diócesis.  Tener más ayudantes acá. Que los seminaristas se familiaricen, conozcan y amén estos lugares.

-¿Se pueden atender todas las comunidades?

-Es cuestión de  visitarlas con frecuencia, en los momentos especiales  como: los sacramentos, la confirmación o en las fiestas patronales

-¿Usted hará otras visitas?

-Las fiestas patronales de cada Parroquia, serán un buen pretexto para venir a hacer presencia con ustedes.

-¿Qué le dicen en las comunidades?

-“oiga pues cuándo nos va a visitar a nosotros”, hay que darse tiempo para todos, con el favor de Dios.

- ¿Le gusta el beisbol Padre?

-¡Sí! sí me gusta! (sonríe)

-¿Es cierto que le va a Los Mineros?

-¡Sí,  le voy a Los Mineros, por solidaridad! (carcajadas)

¿Ya tiene bien puesta la camisa de Los Mineros?

¡Así,  exactamente!

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Una entrevista en medio de la sierra, donde atestigua la naturaleza, desde lo alto los pinos asoman su follaje como tratando de enterarse, quien ese ese visitante que está moviendo cuerpos, almas y conciencias en esta tierra en cuyo nombre se conjuga la devoción religiosa  con el recuerdo de aquel mexicano nacido en Cuba que hizo su contribución en la independencia de México. Es Guadalupe y Calvo la emblemática tierra que aun llora la partida de uno de sus hijos mas queridos, Don José Andrés Corral Arredondo, el primer obispo de la diócesis de Parral

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