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Crónica:

En un episodio más digno de Netflix que del Congreso, el diputado plurinominal de Movimiento Ciudadano, Alfredo Lozoya, protagonizó su propia serie de política ficción: “Bacheo por un día en tu carretera”, un intento fallido de convertir una pala de asfalto y una foto en likes, relevancia… y quizá votos.

Hace apenas unos días, el legislador apareció en medios y redes sociales con una nota cuidadosamente coreografiada: se le veía bacheando —o al menos posando mientras parecía hacerlo— en la carretera Parral-Jiménez, una vía tan maltrecha como la credibilidad de algunas promesas políticas. Prometió una solución barata, rápida y eficaz. Y sí, fue tan rápida que al día siguiente ya no quedaba ni rastro de su cruzada contra los baches.


Ayer, en un recorrido por la misma carretera, lo único visible eran los mismos agujeros, las mismas grietas… y la misma ausencia: ni una brigada, ni un trabajador, ni siquiera la famosa camioneta blanca que transportaba al “ejército de bacheo a bajo costo”.

La historia se escribió sola. "Lo que alcanzó, alcanzó", podría ser el título alternativo. Otra opción: “Un día de asfalto y mil de abandono”. Porque lo cierto es que, como muchos actos de la política de espectáculo, lo que comenzó como una promesa mediática terminó siendo una escena aislada sin continuación ni presupuesto.

Más allá del ridículo, lo grave es que la gente sigue rodando por una carretera en condiciones deplorables, mientras los políticos confunden activismo con activismo de Instagram.

Si alguien sabe dónde quedó el camión, el asfalto o al menos la intención de continuar el bacheo, que lo diga. Mientras tanto, el guion de esta tragicomedia parece tener aseguradas varias temporadas… pero sin final feliz para los automovilistas.

La dualidad del sacrificio familiar por el deber cumplido. 

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