Lo que no se dice...
15 de julio de 2026


ALLENDE.- El tapado de la alianza PRIAN ya está listo en estas tierras valleras, pero se deja correr el tiempo para develar su identidad en tanto un ejército priista trabaja en favor de Marco Bonilla para la gubernatura y llave de acceso a la propuesta del misterioso candidato.
FORMALIDAD.- Sin duda, las alianzas formales suelen llegar después de las alianzas reales. En Allende comienza a construirse un escenario que lo confirma. Los acuerdos facticos avanzan mucho más rápido que las decisiones de las dirigencias nacionales. Los partidos siguen discutiendo las siglas pero los grupos buscan su acomodo más allá de atender a ser rehén de negociación.
PRIISMO.- Quien decidió mover primero fue el grupo del exalcalde Jesús Soto. Su participación en la organización del evento que hace unas semanas encabezó Marco Bonilla en Allende fue interpretada como algo más que un simple gesto de cortesía política. Después del acto realizado en Parral, la convocatoria en Allende lució más sólida y mejor estructurada que incluso la de la capital del mundo, confirmando la percepción de que entre el grupo de Bonilla y los priistas de Allende existe una coordinación que rebasa las fronteras partidistas.
PACTOS.- La lectura es sencilla: con alianza oficial o sin ella, el grupo del priista Jesús Soto se perfila como el actor que tendrá un peso importante en la definición de las candidaturas locales. En ocasiones, los documentos que registran las coaliciones tardan meses en firmarse; los acuerdos políticos, en cambio, comienzan a operar mucho antes y con bastante menos protocolo, la prueba aquí esta.
DISTANCIA.- Todo ello ocurre mientras las diferencias con la exalcaldesa panista Yenni Figueroa siguen siendo evidentes y crecientes. Quienes conocen la política de Allende sostienen que la relación entre ambos grupos está lejos de recomponerse y que las heridas acumuladas durante los últimos años siguen marcando el rumbo de las decisiones internas. La salida de la ex alcaldesa Figueroa de Recaudación de Rentas también redujo considerablemente el margen de operación política que alguna vez tuvo.
IRONÍAS.- La política tiene un sentido del humor bastante peculiar. Para una panista de trayectoria, quizá el giro más inesperado sea observar cómo los que históricamente militaron en el PRI comienzan a tener cada vez mayor influencia dentro del proyecto que impulsan sectores de Acción Nacional en el municipio. Al final, las ideologías podrán debatirse, pero las matemáticas electorales suelen imponerse.
CANDIDATURA.- Entre los corrillos políticos incluso empieza a mencionarse que el perfil que se construye para buscar la alcaldía en el 2027 posee un amplio reconocimiento social y podría convertirse en una propuesta capaz de generar consensos más allá de las siglas. Falta tiempo para las definiciones, pero el nombre comienza a sonar con suficiente insistencia como para alimentar las especulaciones.
MOVIMIENTOS.- Del lado de Morena también se acomodan las piezas. Versiones que circulan en el ámbito político señalan que el grupo cercano a la ex alcaldesa panista Yenni Figueroa buscaría construir puentes con el equipo morenista encabezado por Faylo Payán, quien mantiene interés en buscar la reelección. De concretarse, Allende ofrecería una de las postales más curiosas del próximo proceso: antiguos adversarios compartiendo objetivos y viejos aliados transitando por caminos distintos.
ESCENARIO.- Lo único claro, por ahora, es que Allende dejó de ser un municipio donde las decisiones dependerán exclusivamente de los colores partidistas. Las alianzas de facto ya comenzaron a operar y, como suele ocurrir, cuando los grupos empiezan a moverse antes que las dirigencias, las siglas terminan adaptándose a una realidad que ya fue construida desde abajo.

Desde la Rumorosa...
ANONIMATO.- Por cierto en Valle de Allende el escándalo por las campañas de difamación en redes sociales sigue creciendo y amenaza con convertirse en un problema político de mayores dimensiones. Lo que comenzó como una guerra de publicaciones anónimas contra Jorge Medina y Jorge Baca hoy transita por una ruta distinta: la de las investigaciones formales derivadas de las denuncias presentadas ante las autoridades.
HUELLAS.- El caso ha colocado bajo el reflector a personajes identificados con el panismo del Valle de Allende luego de que las indagatorias apuntaran hacia quienes, presuntamente, utilizaron páginas de redes sociales para lanzar descalificaciones sin asumir públicamente la autoría. La vieja práctica de "tirar la piedra y esconder la mano" parece haber encontrado un límite cuando el conflicto salió del terreno digital para instalarse en el jurídico.
COBARDÍA.- Lo que no pudo sostenerse de frente se intentó sostener desde perfiles y plataformas anónimas. Sin embargo, la aparente protección que ofrece una pantalla suele ser más frágil de lo que muchos creen. Las investigaciones avanzan y, conforme se reconstruye el origen de las publicaciones, la presión política aumenta para quienes hoy aparecen mencionados en las denuncias.
FILTRACIONES.- Aunque oficialmente las autoridades mantienen reserva sobre el curso de las indagatorias, en el terreno político ya comenzaron a circular nombres. Memes, publicaciones y comentarios en redes sociales han adelantado versiones sobre las presuntas involucradas en la difamación, alimentando un ambiente de especulación que crece al mismo ritmo que el expediente.
EXPECTATIVA.- El asunto todavía tiene varios capítulos por escribirse. Si las investigaciones continúan avanzando al ritmo que se comenta en los círculos políticos de Allende, no sería extraño que en los próximos días surjan nuevas revelaciones que impliquen a altos rangos del panismo en Allende y entonces el debate dejará de centrarse en quién publicó los ataques para enfocarse en las consecuencias legales y políticas que podrían enfrentar quienes, creyendo estar protegidos por el anonimato, olvidaron que en la era digital pocas huellas desaparecen por completo.




