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Lo que no se dice...

3 de noviembre de 2025
Lo que no se dice...
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URUAPAN. - Imposible no abordar por lo menos en unas líneas, el artero asesinato del presidente municipal de Uruapan, quien había denunciado lo que otros habían callado por miedo o complicidad; en Michoacán al igual que el resto del país, estamos infestados de delincuencia, estamos privados de nuestras libertades y no queremos aceptarlo, ¡el gobierno ha convertido a la nación en la confirmación con todos sus agravantes y alevosía de un estado fallido!

LAMENTABLE. - Por más que se intente normalizar, lo ocurrido en Michoacán con el asesinato del alcalde Carlos Manzo no puede verse como un hecho aislado ni como una tragedia local. Es lamentablemente la confirmación más dolorosa de un país sometido a la violencia estructural, donde el Estado —por acción, omisión o complicidad— termina siendo responsable directo o indirecto de sus propios muertos.

VICTIMADO. - Manzo no fue solo una víctima de la criminalidad: fue víctima del Estado mexicano, de ese aparato que ha perdido el monopolio de la fuerza y, con ello, su razón de ser. Murió como han muerto miles —funcionarios, periodistas, defensores, ciudadanos comunes— en un país donde la impunidad se ha institucionalizado y la vida se ha degradado al nivel de una estadística que se repite todos los días en los informes oficiales.

MAL.- El discurso gubernamental federal es sinvergüenza de origen y demagógico de obra y omisión; insiste en que “vamos bien”, que “el pueblo está más protegido”, que “la transformación sigue su curso”. Sin embargo, cada ejecución, cada desaparición, cada desplazamiento forzado contradice esa narrativa.

CELDA. - Lo que vemos en nuestra cotidianeidad no es una nación en transformación, sino un Estado en descomposición: un narcoestado de facto, donde la línea que separa al gobierno del crimen se ha vuelto indistinguible. Si la guerra de Calderón enlutó a miles de hogares mexicanos, la complicidad de López y Sheinbaum no ha cambiado la narrativa, las estadísticas y mucho menos la realidad que los acusa.

RECLAMO. - La presidenta Claudia Sheinbaum carga hoy con una nueva mancha en su administración. No solo por el asesinato de un alcalde, sino por el mensaje que este crimen envía: no hay garantías para quienes disienten, ni seguridad para quienes ejercen el poder fuera del amparo de los grupos dominantes.

RIESGOS. - Lo que hasta hace poco se conocía como un “riesgo político” se ha convertido en una sentencia de muerte para quienes se atreven a desafiar al sistema o simplemente a gobernar en territorios dominados por la violencia.

BALAS. - La complicidad del Estado no siempre se expresa en balas disparadas desde sus filas, sino en su silencio, en su incapacidad para investigar, en su desinterés por proteger. El solo hecho de no combatir con eficacia a los criminales ya implica una forma de responsabilidad. No hacer nada también es decidir; y en México, el poder ha decidido mirar hacia otro lado mientras la gente muere.

QUEMADO. - El país está en llamas, pero el gobierno sigue hablando de estabilidad y progreso. Esa brecha entre el discurso y la realidad es lo erosiona la legitimidad ganada en las urnas. Ganar el gobierno no significa ejercer el poder con justicia. Y la Cuarta Transformación, que prometió cambiar el rumbo de la historia, se enfrenta hoy a su espejo más cruel: un Estado que sigue siendo fallido, un gobierno que sigue siendo rehén y un pueblo que sigue siendo esclavo del miedo.

ESTADISTICA. - Carlos Manzo será recordado no solo por su gestión, sino por lo que su muerte simboliza: la ausencia del Estado, la impunidad como norma y la violencia como lenguaje del poder. Su asesinato no debe quedar como otro expediente archivado; debe ser un reclamo permanente, una exigencia que desnude al país que somos y al gobierno que seguimos tolerando. ¡un parteaguas que haga reflexionar al pueblo que desde su silencio en la urna promueve la exigencia de un cambio!

URGENCIA. - Urge apartar a los delincuentes que se han convertido en gobierno y la arenga para generar el cambio se ha escrito con sangre. Desafortunadamente en algunos casos para lograr un cambio se tiene que pagar un alto precio, Carlos Manzo fue otro mexicano que pagó ese alto costo. Al ser inmolado dejó como herencia un racero de alto nivel que resignifica la definición de ser patriota, dejando con ello a los gobernantes de la 4T en patrioteros de ocasión y eso por decir mucho.


Desde la Rumorosa…

VIOLENCIA. - Los incendios están por todos lados. No solo los que devoran los bosques o las sierras, sino los que consumen la esperanza de un pueblo que vive entre el fuego cruzado de la violencia y la indiferencia del poder.

HOGUERA. - Mientras en el sur se enciende con furia la hoguera con el asesinato de Carlos Manzo, en el norte se afanan por intenta vender una imagen de calma, una paz hueca, de papel que no resiste la realidad de las balas.

SIERRA. - En Guachochi, hoy lunes se reanudarán las clases, y las autoridades proclaman que la seguridad está “garantizada”. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Y quién la garantiza realmente? Las palabras oficiales suenan huecas frente al miedo cotidiano de la gente.

REALIDAD. - Apenas a unos kilómetros de ese supuesto remanso de tranquilidad, en Guadalupe y Calvo, otra historia revela la verdad que se intenta ocultar: nueve familias desplazadas de la comunidad de Ciénega de Silva llegaron a la cabecera municipal, exhaustas, huyendo por sus propios medios, buscando refugio, buscando vida.

FUEGO. - Huyen de otra célula criminal que, como tantas otras, impone su ley ante la mirada cómplice de quienes gobiernan. Ni el municipio, ni el estado, ni la federación garantizan algo más allá de la incertidumbre. La omisión se ha vuelto una forma de gobierno, y el silencio una sólida política de Estado.

TODOS. - El país arde, pero el discurso oficial sigue hablando de avances, de bienestar y de transformación. No hay tal. Tenemos un Estado replegado, sin autoridad moral ni fuerza legítima, que cede territorios y vidas mientras vende en las mercaderías de la percepción una inalcanzable estabilidad. La ausencia del Estado es tan real como la presencia permanente del miedo.

BALANCE. - México vive entre llamas. El sur llora a sus muertos; el norte intenta convencerse de que todo está bajo control. Pero la verdad es otra: nadie está a salvo, y la paz que se presume por efímera y soluble ¡no existe!

CIENEGA. - Los desplazados de Ciénega de Silva, en el municipio de Guadalupe y Calvo, son otro capítulo que se abre de ese gran libro del éxodo como forma de vida, donde un pueblo huye, es la familia del infortunio, cargan con sus hijos con la esperanza de encontrarles un presente mejor, ¡un refugio en un país que ya no tiene refugios!

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