Lo que no se dice...
6 de noviembre de 2025


MUNICIPIO. - Ahora resulta que los pleitos siguen en la presidencia o mas bien dicho se oficializan las rivalidades y competencias que no permiten los buenos resultados en el trabajo.
DIFICIL. - Los pleitos más duros no siempre vienen de la oposición: a veces nacen en casa y eso fue lo que se ha visto en la presidencia municipal, donde las tensiones políticas dejaron de ser un rumor para volverse una escena pública.
DIFERENCIA. - El protagonista de esta nueva disputa interna fue el regidor priista Loreto Arzola Soria, quien decidió abandonar el tono institucional que había mantenido casi a manera de silencio para pasar al ataque directo.
AGUANTADOR. - El blanco de sus críticas fue Aarón Carrillo, uno de los operadores más cercanos al alcalde Chava Calderón, personaje que, pese a su perfil discreto en los últimos meses, nunca ha dejado de moverse en las diferentes áreas de la alcaldía, defendiendo el punto de su grupo y siendo un detractor a ultranza de los arribistas que hace poco más de un año no existían en la escena de los Calderón y ahora parecen ser la piedra angular.
SITUACION. - Carrillo había sido señalado antes de ahora por su participación en el polémico caso de la explotación furtiva de la mina la prieta asunto que generó ruido político y denuncias formales, las cuales hasta ahora no han quedado en nada.
SALIDA. - Después del escándalo, su bajo perfil parecía una táctica de contención, pero las recientes declaraciones del regidor Arzola lo volvieron a colocar en el foco, ¡lo revivieron como parte del grupo en el poder que maneja una de las áreas de la alcaldía!
DENUNCIA. - El regidor no se anduvo con rodeos: acusó a Carrillo de obstaculizar el avance del proyecto para construir una escuela en la colonia Oleyda, un tema que va más allá de una dimensión técnica, y se le da un símbolo de poder más allá de los resultados, es decir una simple y enfermiza medición de fuerzas.
SEÑALAMIENTO. - De acuerdo a la acusación que hizo el regidor, lo hizo sin matices, frente a medios de comunicación, sabiendo que su mensaje no se dirigía solo a Carrillo, sino que quien debe acusar de recibido es directamente al alcalde.
QUEJA. - El regidor se había metido a gestionar la construcción del edificio de la escuela Oleyda a través de gestorías, sin embargo, de la noche a la mañana ya no fue reconocido como tal y al investigar cual era la causa, encontró el bloqueo de Aaron Carrillo, quien llevaba la representatividad del alcalde y atendiendo a ello se cerraron las puertas de educación para los buenos oficios del regidor priista.
REVELACIONES. - El asunto más allá de protagonismos políticos y malos entendidos de ocasión las diferencias internas han trascendido al ámbito operativo, el problema deja de ser personal y las consecuencias se convierte en institucionales, a decir del regidor a consecuencia del bloqueo ejercido, se perdieron los recursos del 2025 para la continuación de los trabajos de edificación de la citada escuela.
DESCARGA. - Carrillo, que forma parte de uno de los grupos más cercanos al alcalde, ha sido históricamente incompatible con otros operadores dentro del mismo círculo de poder, pero no había tenido diferencias sustantivas con los de oposición, ¡hasta ahora!
MEDICION. - También debe mencionarse que el ataque del regidor Arzola no solo fue una acusación, fue una provocación política calculada que pondrá a prueba el grado de respaldo que Carrillo aún conserva en la estructura municipal.
CANCHA. - “La pelota” ahora está en la cancha del presidente quien debe definir entre intervenir o dejar que la disputa siga su curso, pero lo que no debe dejar pasar por alto es la perdida de los recursos económicos que se invertirían en la citada escuela.

MEDICION. - De acuerdo a los antecedentes inmediatos, por menos de eso, el titular de Seguridad Pública tuvo que dejar el cargo.
Si la historia reciente sirve de referencia.
POLEMICA. - Y lo dicho, cada declaración pública deja marcas, y cada conflicto interno debilita la imagen del gobierno local ante una ciudadanía que empieza a notar el desgaste. Apenas se estaba digiriendo lo de seguridad publica cuando llega el caso de la escuela de Oleyda.
SINTESIS. - Mientras los grupos cercanos al alcalde se pelean por el control de las decisiones y los proyectos, la ciudad sigue esperando resultados concretos. Desafortunadamente lo que la gente percibe no son los nombres ni las lealtades: son los pleitos, los retrasos y la falta de rumbo de la administración, algo en lo que el alcalde Calderón no ha puesto atención. Si algo ha demostrado este trienio, es que cada crisis interna termina cobrando factura.








