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Lo que no se dice...

18 de noviembre de 2025
Lo que no se dice...
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WELCOME. - ¡¡¡Bienvenidos pacificadores de ocasión y omisos de profesión!!! La mesa de… ¿seguridad? está servida, la capa de héroes sin resultados les espera, aunque el saco les esta quedando cada vez más grande, la amargura de lo que con su ineptitud han convertido a la comunidad se refleja en la perturbación de la vida pública cotidiana ¡hoy no habrá clases por temor de lo que ustedes no han podido contener, ¡la violencia! El miedo y la inseguridad nos invaden.

DISPOSITIVO. - En Parral, la pregunta que flotó en el aire este lunes no fue menor: ¿el operativo de seguridad montado por la tarde en la salida a Jiménez estaba pensado para proteger a la población o para blindar la llegada de quienes asistirían a la mesa de seguridad hoy por la mañana?

DUDA. - Aunque se pueda pecar de cándido, la duda es legítima, porque si el despliegue era una respuesta a la masacre de ocho personas ocurrida el fin de semana, entonces llegó demasiado tarde, ¡típico de nuestras autoridades! Pero si su propósito es garantizar la seguridad de los altos mandos del Estado y la federación que estarán aquí en la mesa de seguridad de hoy, ¡entonces sí estamos frente a una acción ejemplar de prevención!… selectiva.

LUNES. - Así que la escena de este lunes por la tarde ; Guardia Nacional, Ejército y policías revisando vehículos en un despliegue de fuerza perfectamente coordinado contrasta brutalmente con la vivida el sábado.

INSEGURIDAD. - En el carril hípico de Santa Teresa, a menos de un kilómetro de la Fiscalía de justicia zona sur y prácticamente bajo la sombra de las instalaciones de la Guardia Nacional, los disparos se escucharon sin que la reacción fuera inmediata, efectiva o mínimamente disuasoria.

TORPEZA. - Ese día, en medio de dos polos de seguridad, prevalecieron la impunidad y la torpeza. Y vuelven las preguntas: ¿de qué han servido las cámaras Centinela? ¿Para qué presumir un sistema tecnológico que nunca detiene a nadie? ¿Cuál reacción rápida se dio ese sábado? Porque, si todo sigue el patrón de los hechos ocurridos en Guachochi semanas atrás con igual saldo de víctimas, se vaticina que la impunidad se engrosara.

APUESTA. - Este caso solo sumará otra línea en la estadística de crímenes sin resolver. Los asesinos seguirán libres. Los capos que están atrás de los enfrentamientos ¡también! y las autoridades seguirán repitiendo hasta el cansancio su estribillo justificativo preferido diciendo que se trata de disputas entre bandas criminales… pero sin detener a nadie. Dando con esa inacción carta de naturalización a estos grupos y aceptando de facto el estado fallido del sistema mexicano de procuración de justicia.

PUEBLO. - Sin embargo, la ciudadanía observa algo que el discurso oficial nunca reconoce: si se quisiera, si realmente hubiera voluntad y no miedo o conveniencia hacia esos grupos de criminales estos ya estarían desarticulados. Cargos hay de sobra, inteligencia también. Lo que no hay es decisión y por eso se les da la vuelta una y otra vez.

REALIDAD. - Es esa odiosa contradicción constante la que retrata el país tercermundista que en materia de justicia vivimos a diario y, peor aún, que soportamos.

APLAUDA. - La mesa de seguridad que se realiza este martes está obligada a algo más que a generar comunicados tranquilizadores, esa presencia grata ¡pero que nunca deja nada! La mejor manera de honrar el cargo de cada uno de los integrantes es con resultados de esos que se exigen y se mide con detenidos, acciones concretas de desmantelamiento, pero para ello se necesita y exige una estrategia real que ¡no se tiene!

CERO. - Con la ausencia de resultados tangibles, la parafernalia de la visita de los mandos lo único que hará será ratificar la percepción cada vez más extendida de que el Estado en sus diferente niveles de gobierno termina solapando con su inacción a quienes debería combatir, es decir son cómplices de omisión o inacción.

CALLE. - Mientras tanto en las calles se siente la incomodidad, el miedo. Las escuelas de nivel medio superior suspenderán clases hoy porque temen una posible embestida de venganza. Es decir, saben o intuyen que los responsables de la masacre -los dos bandos- siguen en Parral, todos tienen esa percepción excepto las autoridades. O al menos eso dicen hasta que llega el momento de la catastrofe y se requiere buscar culpables.

MOLESTIA. - Mientras tanto, la población vive entre la incertidumbre y la desconfianza. Y ese es, quizá, el fracaso más grave que puede tener un gobierno que presume garantizar seguridad ¿la de ellos? ¡Porque la del pueblo no!


Desde la Rumorosa…

NACIONAL. -Hay momentos en la vida pública de un país en los que la realidad deja de ser advertencia y se convierte en diagnóstico. Hoy, en diversas regiones, la circulación abierta de grupos armados en vehículos sin placas o con matrículas que delatan el robo del automotor eso ya no provoca reacción social ni institucional.

FALLIDO. - La ausencia de autoridad no es solo omisión: es aceptación. Cuando un grupo armado puede entrar y salir de un pueblo sin que nadie pueda o quiera detenerlo, queda claro quién ejerce realmente el control territorial.

NORMAL. - Este fenómeno no es nuevo, pero sí lo es su nivel de normalización. La presencia de heridos y muertos trasladados en las cajuelas de camionetas con portezuelas teñidas de sangre ademas del tránsito rutinario de convoyes ilegales indican que el Estado de derecho no está erosionado: está desactivado.

ABDICAR. - Es en ese punto donde el Estado ha renunciado a su deber de imponer la ley, lo hace por incapacidad o por complicidad, al permitir que se instale una forma de poder paralela que termina por volverse predominante.

REACCION. - El problema no se limita a la violencia, sino a sus efectos políticos. Cuando la ciudadanía interioriza que su seguridad, su movilidad e incluso su vida dependen del arbitrio de actores armados, entonces se produce un cambio profundo: se deja de concebir al Estado como garante y se le percibe como parte del problema. Ese es el punto de quiebre en el que la población se convierte en rehén, no solo de grupos criminales, sino de un entramado institucional que ha permitido por acción u omisión su avance.

GRITOS. - En este contexto, sorprende el papel emergente de la generación más joven. La llamada Generación Z, a diferencia de muchos sectores que han normalizado la precariedad de derechos y libertades, se resiste a aceptar el destino de crecer en un narcoestado. No lo han naturalizado y, tal vez justamente por eso, se han convertido en los primeros en cuestionar lo que ya se da como inevitable.

EJEMPLO. - Estos jóvenes se niegan a aceptar una vida condicionada por la voluntad de actores delictivos. En el país la costumbre ya es una aliada inseparable del deterioro, su inconformidad es políticamente valiosa.

CARA. - No se trata de idealizar a una generación, sino de reconocer su papel en un momento decisivo. Su capacidad para rechazar la normalización del miedo podría convertirse en un contrapeso social que empuje a las instituciones a responder para no seguir cediendo territorio a los delincuentes.

RECLAMO. - En su paso firme reclaman la muerte de Carlos Manzo, quien se ha convertido en un icono de estas protestas, por rebelde y porque les puso nombre y apellido a los generadores de la violencia y a sus cómplices en el gobierno. Desde palacio nacional hay temor, es el pueblo quien se les revela y han salido a agredirlos para tratar de detener su avance en el zocalo, ¡mal síntoma para una izquierda de membrete y sin moral!

RECONOCIMIENTO. - En un escenario donde las libertades se extinguen gradualmente, es loable que la resistencia más importante provenga de quienes aún no aceptan vivir sin ellas.

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