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Lo que no se dice...

19 de noviembre de 2025
Lo que no se dice...
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MESA. - En Parral amanecemos igual. Con miedo, con incertidumbre, con delitos sin resolver y con una sensación colectiva de que nada cambia, aunque los altos mandos federales, estatales y municipales se reúnan bajo un mismo techo, de que sirve si ¡no hay resultados!

CITA. - Ayer se citaron en las instalaciones militares con toda la solemnidad y misterio que caracteriza estas “mesas de seguridad”, pero la realidad afuera sigue idéntica: los crímenes del fin de semana, y muchos otros acumulados, permanecen en la impunidad.

GRITO. - La escena más poderosa no vino de ningún funcionario, vino de una madre. Una mujer que gritó su dolor a los cuatro vientos, denunciando lo que muchos no se atreven a decir de frente a las autoridades: “no están haciendo nada”. Ella ya había advertido sobre la desaparición de su hijo y un amigo. Nadie actuó. Y esa indiferencia institucional se ha vuelto una política no escrita.

EMPATE. - Lo más fácil para las autoridades es resolver un caso echándole la culpa a un muerto. Un cadáver no reclama, no contradice, no interpone amparos. Por eso, uno de los inmolados en el carril cargo con las culpas de la desaparición. Cada vez que alguien ligado al crimen organizado cae abatido, mágicamente se le atribuyen delitos pendientes, investigaciones atoradas y carpetas olvidadas. Es justicia de gabinete, de escritorio, no justicia real. Se “resuelven” expedientes, pero no se combate al delito. ¿Por qué no lo habían capturado en vida si sabían que él era el responsable?

DISCURSO. - Y ahí está la gran contradicción: en cada discurso oficial se afirma que la violencia proviene de ciertas bandas, de ciertos grupos delictivos que operan en la región. Los tienen perfectamente identificados. Lo repiten una y otra vez. Entonces, ¿por qué ninguno está detenido? ¿Por qué no hay un solo grupo desarticulado? ¿Por qué el Estado puede nombrarlos, describirlos, ubicarlos… pero jamás detenerlos?

VUELTA. - La respuesta no está en los comunicados, sino en los hechos: no los buscan. O no quieren buscarlos. O no pueden. Y mientras tanto, la impunidad es el mensaje más claro que se envía al ciudadano común.

TERMINO. - Al culminar la mesa de seguridad, se cubrió con el protocolo que muestra un aparente acompañamiento, al igual que en anteriores citas en diferentes partes del estado, hubo fotografías, declaraciones y compromisos que suenan firmes… por escrito. Pero el cuestionamiento central persiste: ¿y qué sigue?

CERO. - ¿Habrá detenidos? ¿Habrá investigaciones reales? ¿Habrá un golpe certero al crimen organizado? ¿O solo veremos otro ciclo de reuniones solemnes, mientras los responsables de tanta violencia siguen caminando por Parral, como siempre?

PLACEBO. - Si la respuesta institucional vuelve a ser silencio, evasivas o culpables muertos, entonces queda claro que las autoridades ya renunciaron a su obligación más básica: proteger a su gente. Y la ciudadanía lo sabe, porque lo vive todos los días.


Desde la Rumorosa...

SESION. - La sesión de comisiones del Ayuntamiento ayer volvió a exhibir un mal ya crónico en la política local: la simulación. Enfrente de las cámaras de la sesión ordinaria, los regidores de Parral se dan golpes de pecho y se comprometen a llamar a comparecer a funcionarios municipales para “rendir cuentas”. Pero cuando toca asistir al espacio donde realmente se trabaja —las comisiones— el compromiso se diluye.

TARDE. - Este lunes, solo siete de los 16 regidores acudieron a la comparecencia del titular de Vinculación Educativa y de ellos varios llegaron tarde. Rubén Blanco y Martin Flores el Oficial Mayor estuvieron presentes en tiempo, formales a la convocatoria de los ediles informales. La mitad del Cabildo estuvo ausente, y la rendición de cuentas, como suele pasar, quedó reducida a un trámite irrelevante.

CRITICA. - Lo ocurrido no solo revela desinterés: muestra una preocupante falta de respeto al cargo que ostentan. La educación municipal enfrenta retrasos en el programa de entrega de uniformes, deficiencias e irregularidades, pero quienes deberían fiscalizar y cuestionar… ¡no asisten, no preguntan y no exigen! Solo lo hacen cuando hay cámaras para simular que son buenos ediles, al menos superficiales.

CORRESPONDENCIA. - Quizá para estar a tono con la informalidad, el titular de Vinculación Educativa llegó a la comparecencia improvisado, sin documentos, sin datos precisos, sin una presentación formal.

LOGRO. - Lo único que informó fue que el programa de entrega de uniformes escolares —que debió concluir en septiembre— ese día llegaba casi a su fin, alcanzaba un 90% de avance y eso gracias a la exigencia de que compareciera, se puso a trabajar lo que no hizo en los días de la exigencia legal y compromiso.

RESTANTE. - No todos los uniformes fueron entregados en tiempo y formal, habrá que investigar si los anticipos y pagos si se dieron conforme a los pactado, al menos un proveedor no ha cumplido con su parte, por eso faltan.

RESTAS. - La entrega a destiempo generó que muchos padres de familias optaran por comprar por su cuenta los uniformes que la administración les debía entregar desde hace meses para evitarles el gasto. Otra política pública que llegó tarde, mal y a destiempo.

GRAVE. - Pero el punto más grave pasó de noche para los regidores. Nadie cuestionó por qué se están rompiendo las reglas de operación del programa al permitir que directivos escolares exijan cuotas a los padres de familia como condición para facilitar la entrega de uniformes.

REGLAS. - Esa práctica estaba expresamente prohibida, documentada y rechazada por los propios regidores tanto así que algunos de los directivos hicieron una rebelión al inicio del programa al negarse y ser renuentes a apoyar el proceso de entrega si no se les permitía mantener esas cuotas. La pregunta inevitable es: ¿se salieron con la suya por encima de las reglas de operación?

DEFENSA. - Los regidores, quienes deberían defender a los padres de familia y vigilar que los programas se cumplan sin abusos, no solo evitaron el tema: ni siquiera mostraron interés o no fueron. Y el funcionario, al ver la falta de rigor, respondió en el mismo nivel: improvisando.

REACCION. - La escena lo dice todo. La autoridad educativa no se toma en serio al Cabildo porque el Cabildo no se toma en serio a sí mismo. Y los grandes perdedores son los ciudadanos, especialmente los padres de familia que dependen de políticas públicas que deberían funcionar y que hoy están llenas de deficiencias e irregularidades.

ANALISIS. - Cuando los regidores regresen a la siguiente sesión, tendrán la palabra. Pero ya no alcanza con discursos o preguntas tibias. Es momento de que demuestren que están ahí para algo más que cobrar dieta y aprobar puntos por inercia. Parral necesita representación real, no espectadores.

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