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Lo que no se dice...

24 de abril de 2026
Lo que no se dice...
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GUADALUPE.- Hay municipios donde gobernar implica resolver problemas. Y hay otros donde el verdadero talento se muestra al saquearlo familiarmente, Guadalupe y Calvo no es de los primeros, pertenece a la segunda clasificación. Gobernado bajo las siglas de Morena, el presupuesto de todos se administra como herencia familiar.

FRACASO.- Es en estas tierras, que son parte del triángulo dorado donde se asienta desde hace décadas la delincuencia organizada, no se gobierna con resultados, ¡porque no los hay! se hace con narrativa y justificaciones. Bien dicen los principios freudianos, que ¡origen es destino! Y aquí la narrativa del poder lo ratificó. La llegada al poder fue posible cuando un par de urnas fueron desaparecidas por manos criminales convirtiendo con ello lo que era una derrota anticipada en un triunfo cerrado. Corría el 2024 y gobernaba el país López Obrador quien abiertamente había dicho que los chicos malos de la película nacional, se había portado bien en las elecciones, sobre todo en el pacifico, los resultados electorales así lo mostraban.

ALCALDESA.- Es aquí donde inicia la historia de Ana Laura González Abrego la actual alcaldesa del municipio mas violento del estado, etiquetado además con alerta de género, desde entonces el único cambio que se reconoce socialmente es que todo va de mal en peor.

PODER.- Su llegada al poder no fue parte de un ascenso político tradicional, sino la resultante de la incertidumbre electoral inducida gracias a la logística de la delincuencia organizada que interfirió en los comicios. En una tierra donde desaparecer cosas es tragedia cotidiana, desaparecer urnas terminó siendo una herramienta democrática bastante eficiente para sus fines.

QUIEBRA.- El gobierno municipal que encabeza Ana Laura González no estaba preparado para gobernar y sigue sin estarlo, pero ha mostrado notas de excelencia en la tranza y el cochupo al entender a la perfección el concepto de “cercanía con la gente” y como era de esperarse, pues, ¡empezaron con los de casa y ahí siguen!

CONDICION.- La obra pública se cerró en un círculo vicioso altamente contaminante donde el cuñado de la alcaldesa despacha en obras públicas retando las leyes vigentes  y pasándose por el arco del triunfo la ética y el pudor. El cónyuge de la primera autoridad ejecuta y designa las obras, las maneja en la cartera, así ¡no hay pérdidas ni fugas! Así opera el sistema de administración municipal morenista.

ATAJO.- Una vez bien armada y planteada la estrategia para el desarrollo económico de la familia, salieron a transformar las comunidades encontrando en su camino un atajo  íntimo donde el dinero público solo circula entre los del mismo apellido. No se puede regatear que el modelo económico y de negocios familiar es altamente rentable, casi como un asalto en despoblado, también es sustentable ya que tiene como prioridad la preservación del árbol genealógico de la alcaldesa y es a través de los contratos de asignación de obra se fomenta la ecología, perdón economía familiar.

DESMEMORIA.- El modelo de negocios política-familia no puede operar ni entenderse si antes la desmemoria y la sordera no se instalan como software de gobierno, eso les ha permitido olvidar que son ellos, los primeros respondientes de las causas sociales, las cuales de forma por demás eficiente han ignorado, dejando en el abandono y el olvido a los habitantes de las comunidades.

MUNICIPIO.- El primer contacto de una comunidad es con la autoridad municipal, pero aquí esa es una oficina lejana, huidiza y manipulada. En su práctica de gobierno le corresponde gestionar, exigir, denunciar, incomodar si es necesario. En otras palabras: hablar cuando el silencio duele, pero se ha quedado callada.

PENA.- Aquí es donde la administración de Ana Laura González Abrego ha encontrado una fórmula innovadora: la discreción selectiva. Cuando el tema es inseguridad o la operación de grupos criminales, el silencio se vuelve política pública. No es su competencia, se dirá. Y probablemente no lo sea en términos operativos, pero sí en términos políticos, morales y solidarios. En la administración actual de este desventurado municipio serrano gobernar se ha convertido en hacerse “el muertito” cuando la realidad aprieta.

SALVACION.- Solo se ha alzado la voz cuando se ha tratado de pedir resguardo personal.  La Guardia Nacional en esa latitud  ha dejado de ser una institución para convertirse en servicio personalizado tipo ballet, donde lo mismo se resguarda la casa, la alcaldía que las pachangas de la jefa política del municipio.

FRAUDE.- Y si de desconexión se hace referencia, el capítulo de infraestructura carretera merece mención aparte. Nunca como ahora, dicen los testimonios de los propios habitantes, la vía carretera que conecta a Parral había estado en condiciones tan devastadas. Los macro baches son parte del paisaje, tramos que convierten el trayecto en acto de fe. Pero aquí también hay narrativa: mientras la realidad se desmorona bajo las llantas, la explicación viaja kilómetros más lejos, hacia proyectos prioritarios presidenciales que miraron con mayor entusiasmo a Badiraguato que a la sierra chihuahuense.

OMISA.- En ese contexto, la presidenta municipal parece haber desarrollado una habilidad particular: no ver. No ver los baches, no sentir el abandono, no cuestionar pese a que el partido que la llevó al cargo abandono a su suerte al municipio que ella gobierna.

ACTUACION.- Y cuando la realidad se vuelve demasiado evidente y se tiene el agua hasta el cuello por la torpeza de su gabinete recurre al histrionismo que raya en lo burdo. Un ejemplo es la memorable manifestación del Día de la Mujer del 8 de marzo, donde la autoridad logró una hazaña pocas veces vista: organizar su propia protesta… pero no dirigió las consignas en su contra, no se quejó de haber cerrado las puertas a la fiscalía de la mujer o que ese municipio está en alerta de género, solo salió a gritar desesperada por las calles, mientras que otro de los integrantes de su gabinete, le afinaba los coros de funcionarios y las cuotas de asistencia que se habían exigido. Fue un ejercicio de crítica perfectamente administrada, donde la inconformidad no desborda porque está previamente coreografiada.

OBRA.- Pero si hay una obra que sintetiza esta administración en toda su dimensión artística de cinismo, es la de Mesa de la Cruz. Prometieron una cancha con domo y entregaron ¡un domo… sin cancha! No es que falte el presupuesto pero sí que les sobra la metáfora y la desvergüenza.


COMUNIDAD.- El ya célebre “domo de las piedras” no solo cubre un espacio: cubre una realidad. Ahí están las piedras, firmes, negándose a participar en la simulación, esperando que se construya la cancha que dijeron, ¡así no sirve para nada! El domo no es parte de la infraestructura, sino un monumento al desdén, a la distancia entre el discurso y la comunidad, a un gobierno que parece escuchar a todos… menos a quienes gobierna.

PENA.- Para no creerse, a sabiendas de que no cumplieron con lo prometido, ¡todavía se atrevieron a inaugurarlo como obra terminada! Porque eso sí, en esta administración las obras pueden estar incompletas, pero los eventos jamás. El listón se corta aunque abajo haya solo piedras y falte la cancha. La comunidad está molesta y lo dejó bastante claro: la asistencia el evento inaugural fue mínima que ni la simulación logró convocatoria.

ORIGEN.- Así, entre urnas evaporadas que marcaron el inicio de esta catástrofe municipal, le han seguido todas las plagas de los gobiernos de la 4T donde se incluyen silencios convenientemente oportunos, carreteras deshechas y domos conceptuales, así vive Guadalupe y Calvo que se consolida como un laboratorio político donde la ironía ya no es recurso literario paso a ser política pública. La impunidad no necesita esconderse. Se exhibe, se inaugura y, si es necesario, se cubre con un domo. Aunque abajo solo haya piedras… y arriba, un silencio que ya no tapan ni siquiera las sombrillas recién instaladas en la cabecera municipal, porque esas también las instaló tan mal el negligente titular de servicios públicos que los paraguas ya se le cayeron a Ana Laura González, ¡no somos nada!

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