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Lo que no se dice...

5 de junio de 2026
Lo que no se dice...
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LOCURA.- Cuando la desesperación toca a tu puerta, entonces se puede hacer cualquier cosa con tal de tratar de salvar la situación, por lo general esos esfuerzos terminan en desatinos que enredan más la situación. Eso es lo que está ocurriendo con el dueño de morena ante los últimos acontecimientos que han generado una erosión en la credibilidad de la propuesta política que engendro. La carta de López Obrador que apareció ayer ha tenido muchas lecturas, incluso las literales.

ACCION.- El expresidente de México salió a la opinión pública en un arranque impregnado de la memoria selectiva y la cómoda trinchera del retiro desde donde se puede ver un país que hace mucho no funciona, carga una atrofia social y otra en el gobierno.

EPISTOLA.- Después de meses de silencio público, el expresidente Andrés Manuel López Obrador decidió volver a la conversación nacional. La decisión no fue fortuita fue más bien deliberada e intencionadamente. Su aparición fue epistolar difundida desde su red social, su mensaje a través de una carta, es un distractor con amplio contenido de reflexión. Utilizó un formato que se utiliza cuando se quiere influir en el debate sin exponerse a las preguntas incómodas que acompañan una conferencia de prensa o una entrevista.

CELEBRACION.- Y hay que reconocerle algo al expresidente: hasta ahora, una de las mejores decisiones políticas que había asumido era mantenerse fuera de escena. Gobernar desde las sombras y por interpósita persona suele ser más sencillo que hacerlo desde el escritorio presidencial.

RELATORIA.- La misiva del expresidente de México es una carta que está cuidadosamente construida. Habla de Estados Unidos, del intervencionismo, de la soberanía, de la relación bilateral y de los riesgos que representa para México la injerencia extranjera. Una alegoría nacionalista, una arenga a la idoneidad inalcanzable, son temas en los que difícilmente alguien que se precie de ser mexicano podría estar en desacuerdo.

CONDICION.- La defensa de la soberanía nacional la última de las banderas que ha sido sobre explotada en Chihuahua no es exclusiva de un partido político; forma parte de la tradición diplomática mexicana desde hace décadas. Hasta ahí, podría decirse que todo iba bien.

MISION.- El problema aparece cuando el autor de la carta denota estar más dispuesto a señalar problemas externos que a reflexionar sobre los internos y que hasta ahora han sido más destructivos de la soberanía. Si hoy existe una crisis de confianza en las instituciones, si amplias regiones del país siguen atrapadas por la violencia criminal, si la polarización política se convirtió en una constante de la vida pública y si el debate nacional parece dividirse cada vez más entre bandos irreconciliables, buena parte de esos fenómenos no nacieron ayer.

RESPONSABLE.- Estas condiciones lastimosas por las que atraviesa la nación, no forman parte de la elocuente carta escrita en la finca La Chingada. Las condiciones omitidas en referencia no fueron concebidas en la actual administración algunas ya venían desde antes, se incubaron y crecieron durante el sexenio que encabezó el propio López Obrador.

MOLESTIA.- Resulta complicado hablar de soberanía sin mencionar que durante años el crimen organizado expandió su presencia territorial en distintas regiones del país. También es difícil presentar todos los problemas nacionales como consecuencia de factores externos cuando el movimiento político que hoy gobierna México lleva más de ocho años ocupando los principales espacios de poder, pero de ello tampoco se habla y si no esta agenda ¿no existe?

ALUDIDO.- A estas alturas, culpar exclusivamente al pasado se vuelve una explicación insuficiente. Los neoliberales, los conservadores, los adversarios históricos y los fantasmas políticos que durante años poblaron los discursos oficiales ya no gobiernan el país. ¡Gobierna Morena!

LOCAL.- Que fácil es culpar al exterior de lo que padece la nación. Hablemos de nuestros problemas nacionales, de los lastres que no dejan crecer al país, de la corrupción exacerbada que contamina y hiere el desarrollo, de la entrega de una nación al crimen y de la incompetencia.

CARA.- Con el poder también viene la responsabilidad. Ese es precisamente el punto que está ausente en la misiva presidencial. Mientras en el discurso se incluyan amenazas externas, la ciudadanía sigue esperando respuestas sobre problemas muy concretos que se viven dentro de las fronteras nacionales.

GRUESO.- Además, existe una ironía difícil de ignorar. El Donald Trump al que hoy AMLO presenta como símbolo de presiones e intervencionismos es exactamente el mismo que compartió escenario político con López Obrador durante buena parte de su mandato y al que el entonces presidente de México se sometió. El López Obrador que escribió el “oye Trump” es otro al que hoy se limpia la cara con una carta de apoyo a la presidenta.

MEMORIA.- La historia registra lo que la memoria del expresidente quisiera olvidar: cuando Trump exigió acciones para contener los flujos migratorios, México terminó desplegando medidas que difícilmente encajaban con varios de los discursos que se pronunciaban antes de llegar al poder.

MOLESTIA.- La realidad gubernamental tuvo la desagradable costumbre de imponerse sobre la retórica. No fue una excepción mexicana. Ocurre con frecuencia en la política. Es llamativa la facilidad con la que algunos episodios desaparecen de la memoria cuando dejan de ser convenientes para la narrativa del momento.

ESPECIAL.- La carta deja una sensación peculiar. No porque sus argumentos sobre soberanía carezcan de valor. Tampoco porque la relación con Estados Unidos no merezca un debate serio. Lo merece. Sino porque parece escrita desde una posición donde las responsabilidades propias quedan cuidadosamente fuera del encuadre.


ERRORES.- Como si los problemas de México fueran siempre consecuencia de factores externos y nunca resultado de las malas decisiones tomadas dentro del propio país. Claudia Sheinbaum Pardo enfrenta el desafío de gobernar una nación compleja, polarizada y con enormes desafíos pendientes. Lo hace con aciertos, errores y el peso inevitable de haber heredado un proyecto político que todavía gira en buena medida alrededor de la figura de su fundador.

AGRADECIDA.- El mejor favor que podría recibir la presidenta no es una nueva carta. Es espacio. Espacio para gobernar con autonomía. Espacio para asumir sus propias decisiones y espacio para que los éxitos o fracasos de su administración le pertenezcan exclusivamente a ella.

MEMORIA.- Una cosa es retirarse de la Presidencia y otra muy distinta es abandonar la tentación de seguir gobernando desde la Chingada. Esa misma finca que el expresidente bautizó así y que hoy, paradójicamente, ese término está presente en el debate nacional de manera recurrente. Hay despedidas que se anuncian con estruendo, pero terminan convirtiéndose en visitas frecuentes.

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