Lo que no se dice...
26 de marzo de 2026


CONDICION. - Parral esta contra la pared, prácticamente tiene hipotecada la tercera parte de su presupuesto como consecuencia de negligencias administrativas y omisiones en las que incurrieron diferentes administraciones priistas y emecistas en al menos los últimos 12 años.
CONSECUENCIA. - Esta que se puede considerar unas herencias malditas consistente en deudas millonarias culpables visibles,
Obras fallidas, fraudes simulados y omisiones encadenadas tienen hoy al gobierno municipal de Salvador Calderon contra la pared porque no tiene para pagar los “platos rotos” de sus antecesores.
TRADICION. - Esta situación es un ejemplo de esa mala práctica administrativa impulsada por la impunidad permanente y que bien podría darse a llamar: “el que llega paga”, obvio, aunque no haya sido el que gastó. Y en Hidalgo del Parral esa máxima ya parece política pública.
DEMANDA. - Hoy, el gobierno municipal encabezado por Salvador Calderón enfrenta una exigencia de 200 millones de pesos por parte de la CONADE. Una cifra que no salió de la nada, sino de una obra que nació mal, creció peor… y terminó en el abandono.
HISTORIA. - El origen del problema se remonta a la administración de Miguel Jurado, donde una empresa constructora convirtió un proyecto deportivo en una especie de manual práctico de cómo hacer una estafa. El fraude fue denunciado, sí, pero ahí comenzó el verdadero problema: la omisión.
NEGLIGENTES. - El siguiente gobierno, encabezado por Alfredo Lozoya, decidió aplicar la vieja técnica del avestruz institucional: ignorar el problema hasta que desaparezca. Spoiler: no desapareció. Al contrario, creció. No hubo seguimiento legal, no se defendieron los intereses del municipio y, por si faltara algo, se dejó perder una obra prácticamente terminada que hoy está en ruinas, no solo eso, dicha gestión municipal convirtió en basurero el entorno inmediato del edificio permitiendo con ello el abandono y dando pie al vandalismo y el robo.
CONSECUENCIAS. - Hoy se puede constatar en la construcción ubicada por la avenida Elisa Griensen, en terrenos ubicados en las inmediaciones de los jales una doble pérdida. Por un lado, los 200 millones que ahora exige la federación como consecuencia de un proceso legal iniciado en un juzgado y cuya causa jamás fue atendida debidamente, es decir desde el gobierno de Lozoya se dejó perder, se esmeraron en hacerlo. Al mismo tiempo la infraestructura fue cayendo en la decadencia, se deterioró hasta convertirse en lo que es hoy, ¡un monumento a la negligencia!
LEY. - Y como en política nada se pierde, ¡solo se transforma! hoy Alfredo Lozoya, ahora diputado federal plurinominal bajo las siglas de Movimiento Ciudadano conoce perfectamente el tamaño del problema que engendró y simplemente no da la cara.
REAL. - La existencia de esa deuda no atendida en su tiempo se lo recordaron en persona funcionarios de la CONADE cuando el ex alcalde acudió a gestionar recursos a la Ciudad de México. Dicen que desde entonces no ha vuelto jamás por esas oficinas. ¿Casualidad… o memoria selectiva?
DIFICIL. - La historia no termina ahí. Porque si algo tiene Parral, además de historia, son expedientes incómodos. Ahí están los famosos campos 40-60, una obra que bien podría competir en la categoría de ficción política. Inaugurada con bombo, platillo y hasta en un simulado control remoto, literal, durante un informe de gobierno, en presencia del entonces gobernador Javier Corral. El detalle es que el control remoto no existía, la obra no estaba terminada y todo fue, en esencia, una escenografía.
SHOW. - Con el tiempo, la realidad alcanzó al espectáculo: la infraestructura se construyó en terrenos que no son del municipio. Hoy, con el comodato vencido, los verdaderos dueños han salido a comercializar los predios al mejor postor, otra vez el gobierno es puesto en jaque; tiene que comprar lo que nunca adquirió… pero ahora más caro, porque ya tiene inversión pública encima. Negocio redondo, pero para alguien más.

MAS. - Y como toda buena antología de errores de costos millonarios aparece el caso de los domos en la colonia PRI. Una obra de la administración de César Dajlala que nunca se pagó como debía. Lo curioso no es el incumplimiento —eso ya es costumbre—, sino el desfile de omisiones posteriores: pasaron las gestiones de Miguel Jurado, Alfredo Lozoya y César Peña… y nadie hizo nada.
CARGO. - Hoy, la factura —como siempre— llega actualizada, inflada y lista para ser pagada por quien tenga la mala fortuna de estar en turno. Así, entre obras fantasma, simulaciones de video y deudas heredadas, Parral se convierte en el ejemplo perfecto de cómo la negligencia no solo se acumula… también se hereda.
LANA. - Mientras los millones se van sumando, hay algo que permanece intacto: la impunidad. Porque en esta historia, los responsables no están prófugos… están cómodamente reciclados en otros cargos gozando de una cabal tranquilidad sabiendo que afectaron con su incompetencia a miles de parralenses.




