Lo que no se dice...
18 de agosto de 2025


PAN. - Ayer se culminó ¡en un solo día el proceso electoral! Para definir la dirigencia del Comité Municipal del PAN en Parral, en un acto que aleja a los panistas de los canones tradicionales de la democracia que veneraban místicamente mediante la expresión del voto para ahora dar cabida a otra variante, igualmente de la democracia, pero con un mayor margen de manipulación e inducción a cumplir los objetivos que se trazan desde las cupulas sin escuchar la voz de las bases que siguen siendo ignoradas.
SINTESIS. - Lo que sucedió este fin de semana en Parral con el proceso interno del Partido Acción Nacional no fue una muestra de fortaleza, sino de pragmatismo ansioso, disfrazado de “unidad”. El acuerdo que llevó a Rubén Alvídrez Martínez a encabezar la planilla única para dirigir el comité municipal fue tan precipitado que ni siquiera alcanza para llamarlo un alumbramiento político prematuro. Fue, más bien, un aborto de la democracia interna.
DEFINICION. - El proceso terminó en fast track, como si la deliberación y el contraste de ideas fueran un lujo innecesario. Quienes conocen la vida interna del PAN recordarán que el partido solía sentirse orgulloso de sus procesos abiertos, de su vocación democrática y del valor del voto entre sus militantes. Hoy, en cambio, pareciera que el miedo al disenso ha sido institucionalizado.
CONCRECION. - Este acuerdo de “unidad”, construido entre mesas, cafés y negociaciones al margen de las bases, deja claro que el panismo local —y también el estatal— ha optado por el control sobre la competencia. Y no es un hecho aislado. Es una línea política clara marcada desde el Comité Directivo Estatal desde donde se atendieron las órdenes cupulares para presionar y lograr que en la mayoría de los municipios del estado se evitara a toda costa realizar asambleas. La consigna es que no se midan fuerzas. Que nadie se exhiba. Que nadie gane ni pierda en público. ¡que la democracia se hizo para la exigencia constitucional, porque la interna les hace daño, desde que duermen con el PRI se han vuelto intolerantes a las cucharadas que antes degustaban, ¡y que hoy deponen!
CASTIGO. - La paradoja es evidente: un partido que se autodefine como defensor de las libertades, le teme a ejercer la más básica de las libertades ¡la de elegir preguntando a sus militantes!
PRACTICA. - Esta práctica lejos de generar liderazgos por legitimidad, crea acuerdos por conveniencia, ¡matrimonios arreglados que nunca terminan bien! Y por tanto difícilmente contentan a todos bajo el falso argumento de que corren el riesgo de fracturar por dentro lo que se pretende presentar como cohesión. ¡Cuándo no eran gobierno pensaban diferente!
DOMINO. - El caso Parral es solo uno de toda la partida. Los panistas harían bien en leer lo que acaba de ocurrir como el preludio de una nueva etapa: menos democrática, más vertical, y con una dirigencia que no llegó por voto, sino por acomodo. Algo si quedó muy claro este fin de semana; en Acción Nacional ya no hay espacio para la competencia libre… solo para la “unidad” negociada.
DISTANCIA. - Si esta es la nueva normalidad interna del panismo, entonces su futuro no dependerá del apoyo popular… sino de qué tan eficaces sean sus negociadores en la mesa.
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LECTURAS. - La elección interna del PAN que culminó el domingo en Parral con la designación de Rubén Alvídrez Martínez como dirigente del PAN municipal fue una operación política quirúrgica con alta dosis de quimioterapia, dejo fuera a los que no estaban en planes, pero entre ellos se llevó a varios de los “buenos”.
EJECUCION. - Para lograr el acuerdo, se requirió una ejecución de tiempos; El primero tuvo como sede en el Comité Municipal del PAN, donde nadie “cede”. El segundo en El Zaguán, propiedad del alcalde Salvador Calderón, quien, lejos de ser solo anfitrión, fungió como operador central, réferi y garante del acuerdo final.
LINEA. - El sábado, la primera cita entre los tres aspirantes —Rubén Alvídrez, Arturo Rubalcaba y Manuel Mora— terminó en un fracaso. No hubo “humo blanco”. Al día siguiente, con los mismos actores sentados desde las 8 de la mañana en los terrenos del presidente, comenzó otra función.
PRETEXTO. - Bajo el auspicio de la narrativa del “acuerdo por el bien del partido” se encubrió una lucha de egos, tensiones soterradas y repartos cuidadosamente negociados. Seis horas después, se declaró la candidatura de unidad… pero nadie salió completamente ileso del proceso.
GANADOR. - La realidad es que solo hubo un verdadero ganador, y no fue Rubén Alvídrez. La imposición —porque eso fue— se gestó desde una lógica de control político que privilegió los equilibrios entre grupos, no la voluntad de la militancia. Y aunque el nombre que encabezará la planilla es el de Alvídrez, el acuerdo lleva la firma de Calderón y su círculo más cercano.
COMPENSACIONES. - Para los que cedieron se les compensara, tanto a Rubalcaba y Mora con posiciones dentro del comité para sellar la “unidad” y obviamente algo se compromete también de la operación de la alcaldía, ¡al tiempo!
CIERRE. - Esta unidad no es un cierre es apenas el principio de algo más complejo. Porque el PAN de Parral ha quedado marcado por un proceso donde la negociación le ganó a la elección, y la fuerza política se impuso al voto interno. La dirigencia que arranca no lo hace con el respaldo de una asamblea, sino con la bendición de una mesa de tres patas: el poder municipal, la estructura del partido y la conveniencia mutua.
ESENCIA. - Ahora el reto no solamente será hacer competitivo al PAN en el proceso electoral, antes la mayor prioridad la tendrá en mantener el equilibrio logrado, los acuerdos cupulares suelen tener fecha de caducidad y lo que parece una unidad sólida se rompe con la misma facilidad con la que se firmó un pacto en lo oscuro.

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HISTORIA. - El reloj apenas marcaba las 13:50 del domingo y ya se olía que algo raro se cocinaba en el Comité Municipal del PAN en Parral. Arturo Rubalcaba, quien había anunciado su inscripción a las 11 de la mañana, nunca apareció. Lo mismo ocurrió con Manuel Mora, programado para la 1 de la tarde. El comité lucía cerrado, el silencio era extraño. No fue sino hasta las 2 de la tarde cuando comenzaron a llegar los integrantes del equipo de Rubén Alvídrez Martínez, seguido por el propio candidato… y luego Mora con su grupo. El ausente definitivo: Rubalcaba.
CONCRECION. - Lo de este fin de semana no fue un proceso democrático ni una contienda abierta. Fue una negociación cerrada que dejó un saldo claro: Rubén Alvídrez ganó el puesto, pero perdió el poder.
CIFRAS. - De acuerdo con los números internos, su grupo, al más puro estilo de la mafia siciliana controlaba la mayoría del padrón panista activo por la vía de las familias. Los números decían que en teoría tenía estructura, base y respaldo suficiente para quedarse con el comité completo y ceder solo dos posiciones. Sin embargo, al final, Alvídrez aceptó quedarse con solo dos lugares… y cedió ocho. El resultado: una dirigencia sin control del comité, donde se toman las decisiones clave. Es decir, ganó la presidencia, pero no el partido.
DOS. - El segundo gran perdedor es Arturo Rubalcaba, quien hizo una campaña de tiempo completo, sólida hacia afuera, pero débil hacia adentro. Mientras su narrativa buscaba sumar las simpatías externas que en lo interno no alcanzó. Aceptó cuatro posiciones, se puede decir que fue acorralado en las negociaciones por el rival menos esperado.
GANON. - Es aquí donde entra Manuel Mora, quien fue subestimado desde el arranque. Con el menor respaldo del padrón oficial y sin un aparato visible, llegó tarde a la contienda, pero fue ampliamente compensado, con su estrategia replegó a Rubalcaba, el más renuente al acuerdo. ¿Casualidad? Difícilmente; su papel en la contienda fue claro: dividir el voto opositor al continuismo representado por Rubalcaba. Si ese era su objetivo, lo cumplió con creces.
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REFLEJO. - Si alguien esperaba que la “unidad” anunciada en el PAN de Parral significara cohesión real, bastó ver la configuración del nuevo comité municipal para entender que lo que hubo fue reparto, no reconciliación.
POSICIONES. - La presidencia del comité quedó en manos de Rubén Alvídrez Martínez, y la secretaría —el segundo cargo más importante— en Guadalupe Martínez, ambos del mismo equipo. Hasta ahí, parecería que ganaron algo más que la silla.
MORA. - El gran ganador de la contienda y primero en “capitalizar” a su equipo fue Manuel Mora, quien, aunque llegó a la contienda, como figura de último minuto— salió con más de lo que nadie esperaba: una posición directa para él, y tres más para sus perfiles: Aida Peña, Juan de la Cruz Pérez y Georgina Pantoja. Nada mal para quien hace una semana ni siquiera figuraba en las quinielas y ahora tiene margen real de decisión dentro del comité.
DOS. - Arturo Rubalcaba, es el segundo gran perdedor, logró quedarse con cuatro posiciones: Jorge Chávez, Lorena Alarcón, Ivonne Barraza y Carlos Silva. Es un espacio decoroso para quien no logró quedarse con la dirigencia, pero evidencia también que su capacidad de negociación tuvo un tope, posiblemente apretado por la presión de los acuerdos que ya se venían cocinando en paralelo.
PARTIDO. - La consolación para el grupo de Rubén Alvídrez será la operación del partido con la asignación de las diferentes carteras donde ya se perfila a Karla Rodarte Ramírez, Nancy Villarreal Córdoba, Cuquis Ochoa Prieto, Manuel Ramos García, Juan Antonio Torres Méndez y Mundo Muñoz.
TERMINO. - La lectura es simple: el PAN en Parral queda dirigido por un presidente que no controla la mayoría de su comité. Tiene el título, pero no el timón. Una dirigencia de tres cabezas, cada una con agendas propias y capital político diferenciado








