Lo que no se dice...
11 de agosto de 2026


ALIANZA.- ¿Quién dice que no hay alianza del PRIAN? Si alguien todavía conserva la esperanza de que PAN y PRI llegarán a 2027 como agua y aceite, quizá debería revisar las fotografías del pasado fin de semana. Una cosa es que la alianza no tenga todavía acta de nacimiento y otra, muy distinta, que no haya comenzado a caminar. Al igual que en los matrimonios de conveniencia, ya están en vías de ayuntarse oficialmente.
SEMILLA.- Marco Bonilla, el alcalde de Chihuahua y quien se perfila como la carta fuerte del PAN para la gubernatura, apareció el sábado en el evento estatal de la CNC, una organización históricamente identificada con el PRI.
CORTESIA.- No fue precisamente a vender tractores. Su presencia tuvo un significado político evidente: comenzar a sembrar donde sabe que necesitará cosechar votos. El sector campesino priista sigue representando una estructura territorial que ningún aspirante sensato despreciaría, mucho menos cuando enfrente se perfila una competencia en la que Morena parte con una estructura electoral nada despreciable.
INVITACIÓN.- El anfitrión no era cualquiera. Arturo Medina, coordinador de los diputados priistas y dirigente estatal de la CNC, fue quien extendió la invitación a Bonilla. Y ahí la fotografía comienza a cobrar otra dimensión. Medina tiene intereses políticos propios y su horizonte inmediato apunta a mantener el control de su distrito; Bonilla, en cambio, necesita que esa estructura rural no solamente lo conozca, sino que eventualmente lo acompañe. Dicho en términos campesinos: uno tiene la parcela y el otro anda buscando dónde sembrar.
FOTOGRAFÍA.- Pero si la presencia de Bonilla en la CNC podía explicarse como cortesía política, la fotografía con Alejandro Domínguez terminó de ponerle nombre y apellido al asunto. El dirigente estatal del PRI apareció sonriente junto al virtual candidato panista, como quien sabe que una imagen dice mas que mil palabras. Domínguez ya ha enfriado públicamente, si es que dia estuvieron vivas públicamente sus posibilidades de buscar la candidatura a gobernador y parece concentrarse en conservar su espacio federal. Para ello, el PAN no es precisamente un enemigo que convenga tener enfrente.
REALIDAD.- El PRI sabe perfectamente cuál es su circunstancia. Por sí solo, difícilmente puede plantear una candidatura competitiva para la gubernatura con posibilidades reales de desplazar a Morena. El PAN, por su parte, puede tener una estructura electoral considerable, pero tampoco está para despreciar un solo voto organizado. De ahí que la ecuación resulte bastante sencilla: el PAN pone candidato y buena parte de la estructura gubernamental; el PRI pone territorio, operadores y votos. Todos felices, hasta que llegue el momento de repartir las candidaturas, porque ahí es donde suelen aparecer las verdaderas convicciones ideológicas.
CNC.- La escena del sábado fue especialmente significativa porque la CNC no es cualquier organización priista. Es precisamente uno de los sectores que históricamente han servido para movilizar al priismo en las comunidades rurales. Que su dirigente estatal reciba al aspirante panista y que éste acuda como invitado especial no constituye, por sí mismo, una alianza formal, pero sí representa una señal política bastante más elocuente que cualquier discurso de unidad. El mensaje fue sencillo: estamos hablando, estamos sumando y estamos midiendo fuerzas.
HISTORIA.- La ultima ocasión en que un dirigente cenecista invitó a un aspirante no priista fue Manjarrez cuando le hizo la invitación a Cruz Pérez Cuéllar, a los dias siguiente les dieron las gracias. La organización campesina tiene su vocación priista y estos a su vez tienen sus querencias en el PAN, la invitación a Bonilla por tanto fue un hecho calculado y consensado, ¿es la avanzada de la alianza que viene?

MENSAJE.- Solo faltó decir este es el candidato del PAN y pronto será del mancomún priista, aunque los asistentes descifraron el mensaje entre líneas, lo están paseando porque después llegara de manera oficial como el candidato a gobernador.
DESMEMORIA.- Lo curioso será escuchar dentro de algunos meses a los puristas de ambos partidos explicar que jamás estuvieron juntos, que solamente coincidieron en algunos eventos y que las fotografías fueron producto de la casualidad. Claro, porque en política las casualidades suelen tener fotógrafo, anfitrión, invitación y hasta agenda previa. Si esto no es acercamiento y acuerdo, entonces alguien tendrá que inventar una nueva palabra para describirlo.
PRI.- Los priistas, por lo pronto, parecen haber entendido antes que nadie que la elección de 2027 no se gana con nostalgia. La época en que bastaba sacar las banderas, poner música y recordar que alguna vez el partido gobernó prácticamente todo el país quedó atrás. Ahora necesitan una candidatura competitiva, espacios de negociación y, sobre todo, evitar que Morena les siga comiendo el terreno. Para eso, el PRIAN parece ser menos pecado político y más estrategia de supervivencia.
PAN.- El problema ahora está del lado blanquiazul. Si Marco Bonilla ya comenzó a hacer públicos los puentes que tiene con los priistas, al PAN le corresponderá decidir si sigue hablando de pureza doctrinaria o entiende que una elección constitucional no se gana con discursos de museo. La competencia esta cuesta arriba para su causa y, en esas condiciones, cualquier partido que llegue con la calculadora electoral en la mano antes que con el manual de principios bajo el brazo tendrá ventaja.
DESTINO.- Lo ocurrido en la CNC no oficializó ninguna alianza, pero sí confirmó algo más importante: las piezas ya comenzaron a moverse. Bonilla necesita al PRI; el PRI necesita a Bonilla y ambos necesitan construir una alternativa frente a Morena. El acuerdo puede tardar en registrarse ante las autoridades electorales, pero políticamente ya está siendo ensayado. Falta que alguien tenga la cortesía de avisarle al PAN que, mientras algunos siguen discutiendo si el PRIAN existe, sus protagonistas ya se están tomando fotografías juntos. Y en política, a veces una fotografía termina siendo el acta constitutiva que nadie se atrevió todavía a firmar. ¡Esa alianza ya está lista, nomás a Daniela no le han avisado!




