Pensar al hombre: La inteligencia humana y los super procesadores.
8 de abril de 2026

Erik Jurado
Editorialistas Libres de Parral

“La inteligencia es la capacidad de resolver problemas o crear productos que sean valiosos en uno o más contextos culturales.” Howard Gardner.
Si hay alguna cualidad que defina al ser humano es la inteligencia, sin duda. La inteligencia ha definido al ser humano desde diferentes perspectivas; para la religión es el insuflo de divinidad, para la antropología es una cualidad innata al ser humano que lo distingue de otros animales, para la biología es un producto evolutivo, que le dio al homínido la posibilidad de superponerse o tras especies y para la psicología es una compleja capacidad para resolver problemas, en el día a día emanada de un desarrollo neurológico superior . La inteligencia nos define incluso como especie; somo Homo Sapiens, monos que piensan.
Sin duda estamos en un momento clave para nuestra propia autodefinición y un momento eje para el futuro de la especie. Diversos estudios (véase; Bratsberg y Rogeberg, 2018, Teasdale y owen, 2005 y Platt, 2019) parecen evidenciar que el intelecto humano dejó de crecer. Los estudios tratan de sostener el fin del efecto Flynn, en pocas palabras; el ser humano, como especie encontró el tope de su desarrollo intelectual. Desde que comenzó la medición de la inteligencia humano a inicios del siglo 20, siempre se había observado un incremento sostenido de las capacidades humanas como especie, pero en la última década eso parece haber cesado.
Existen diversas lecturas sobre esta situación, pero parece importante reflexionar sobre lo que hemos cedido a la tecnología. Los tecnólogos suponen que toda tecnología representa una extensión de las capacidades humanas, o una mejora de alguna parde nuestro cuerpo. Lo cierto es que con el tiempo hemos cedido nuestra inteligencia a los dispositivos electrónicos y les hemos permitido secuestrar habilidades clave para el ser humano. Nuestra inteligencia verbal se ha opacado por textos burdos, nuestra capacidad aritmética y abstracta por equipos capaces de hacer cálculos que ahora ignoramos y por su puesto ahora estamos pidiendo permisos a lo que llamamos inteligencia artificial para poder pensar fuera de ella.
Estamos frente a una realidad que nos pide pensar, y no ceder esa capacidad a las maquinas, cada vez se vuelve más común ver a políticos enunciar palabras redactadas por procesadores, a estudiantes entregando su capacidad de pensar la realidad en una tesis a búsquedas de autómatas, a los jóvenes consultando sus propias ideas a la luz de lo que existe en la red.
Esto no es un texto contra la tecnología y el avance, al contrario es un llamado a la reflexión y a retomar la rienda de lo que nos pertenece como especie. Que las maquinas sean la extensión de nuestro pensamiento, y no aquellas que lo validan.

La Expresión Continúa...






