Lo que no se dice...
5 de junio de 2025


CONGRESO. - La próxima presidencia del Congreso del Estado le toca al PRI. Así lo marca el acuerdo parlamentario que eslabona también quien preside, en otro momento la Junta de Coordinación política —esos son los que se firman cuando hay luna de miel y se intentan respetar cuando llega el divorcio— que ya llegó desde hace tiempo en las fracciones, tanto que ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo con el tema de la CEDH.
DEFINICION. - Aquí entonces la ecuación será sacar bien negociada la decisión de la bancada tricolor, porque como suele ocurrir, viene cargada de intereses cruzados, protagonismos y padrinazgos.
RETO. - Arturo Medina, líder de la fracción tricolor en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), será el encargado de negociar para que el asunto salga “planchado” y sin que se noten mucho las arrugas, ¡que si las hay!
APUESTA. - Todo indica que la apuesta va en favor de que sea Guillermo Ramírez Gutiérrez, diputado de mayoría por el distrito 21. Sus vasos comunicantes con el poder partidista van más allá de la línea directa con el liderazgo estatal del PRI, requisitos mínimos para aspirar a la presidencia en el Congreso.
RUIDO. Otro de los tiradores potenciales, hasta ahora no ha hecho ruido, ¡pero pudiera hacerlo! Así sin muchos aspavientos fue como llegó a la plurinominal, se trata de José Luis Villalobos, quien está acostumbrado a llegar con calzador a donde sea que se le asigne. Su verdadera fortaleza no está en Chihuahua, sino en la capital del país, donde ha tejido relaciones políticas que lo han sostenido.
PREFERIDO. - Ramírez representa el peso de la estructura estatal en el congreso y en el partido, mientras que Villalobos es la apuesta de las “relaciones federales”. Uno es orgánico, el otro es satelital. Y eso hace que la armonización de criterios —como dicen en el lenguaje diplomático— no sea cosa sencilla. Porque aquí no se trata solo de quién presidirá el Congreso, sino de quién se queda con el control del tablero legislativo en el año previo a la elección de 2027.
SITUACION. - En teoría, esta transición debería ser tersa. En los hechos, será una nueva prueba para Arturo Medina, quien deberá demostrar si realmente controla su fracción o solo administra tensiones. También será un termómetro de cómo vienen las cosas en el PRI: si pesa más la institucionalidad local o los compromisos adquiridos en el centro del país.
DECISION. - La moneda está en el aire. Y en el PRI, como siempre, las decisiones se toman en corto… y se juegan al tapado, es decir se revelan hasta el último momento.

Desde la Rumorosa…
JOVENES. - Por más que se intente guardar bajo llave, los excesos acaban saliendo a la luz. Así ocurrió con la reciente "celebración" que protagonizaron los jóvenes funcionarios del Instituto Municipal de la Juventud de Parral, quienes con singular desparpajo prácticamente privatizaron el mirador de la Mina La Prieta para montar una fiesta que terminó por incomodar, y con razón, a los vecinos del sector.
CONOCIDO. - El escándalo fue del dominio público desde la misma madrugada que se generó, pero no se limitó al volumen o al desorden también se debe incluir en los agravios el uso indebido de un espacio público restringido al servicio de unos cuantos con placa o credencial del ayuntamiento.
PAPELON. - Pero más grave aún es el papel pasivo —¿cómplice, tal vez? — de la Dirección de Seguridad Pública, que o bien no se enteró de lo que ahí ocurría, o de plano recibió la orden de no intervenir. Al cabo ya están muy adiestrados en no actuar; en el foro villista, en el lienzo charro y ahora en la mina la prieta.
INSPECTOR. - Además, si alguien esperaba que el área de alcoholes hiciera su trabajo, mejor que se siente a esperar. Su titular, quien ya cargaba antecedentes por su inacción en otra pachanga memorable en el lienzo charro, en esta también volvió a hacer mutis. Dicen por ahí que esta vez no solo ignoró lo ocurrido, sino que fue parte de la fiesta desde el primer brindis.
DEBIL. - Todo esto ocurre mientras el presidente municipal, Chava Calderón, intenta —sin mucho éxito— librar los múltiples frentes que tiene abiertos en su administración. Y es que con lo que se hace mal y lo que se deja de hacer, basta y sobra para alimentar la percepción de descontrol.
SITUACION. - Este tipo de episodios erosionan más la imagen institucional, alimentan el descrédito y terminan manchando a toda la administración. Cuando el poder se convierte en permiso, el resultado es abuso. Si no hay consecuencias para quienes usan los recursos públicos como si fueran parte de su herencia personal, ¿qué se puede esperar del resto del gobierno?
MAL.- Lo más lamentable: mientras algunos funcionarios convierten espacios públicos en antros privados, otros siguen haciendo como que no ven, no oyen... y claro, no actúan.




