Lo que no se dice...
25 de agosto de 2026


AUGURIO.- Dicen que por las vísperas se sacan los días. Los últimos acontecimientos en el PRI y eventos alternos dan lecturas interesantes, como la alta movilidad de la regidora Edith Dorado, levanta sospechosismo y la interpretación es que algo quiere, ¡y por lo pronto no es dinero! Pero si levanta la mano para el proceso 2027: la especulación surge; ¿es ella la apuesta tricolor para la sindicatura?
SISMA.- En el PRI de Parral los movimientos tectónicos no han terminado y, entre el desgaste de los activos tricolores, los desencuentros con la dirigencia estatal y las cada vez más lejanas posibilidades de una eventual reelección de Dalila Villalobos, ya comenzaron a aparecer quienes entienden que en política las vacantes se huelen antes de que se anuncien. En ese escenario aparece Edith Dorado, la regidora priista, quien parece haber entendido aquello de que quien no levanta la mano a tiempo termina levantándosela a otro.
ASPIRACIÓN.- Dorado, quien llegó al Cabildo como suplente de Avril Carmona a la mitad de esta administración, ha comenzado a moverse con una intensidad que no parece precisamente propia de quien pretende pasar inadvertida. La sindicatura aparece como una posibilidad cada vez más atractiva en su horizonte político, sobre todo ante el distanciamiento que mantiene a Dalila Villalobos de la dirigencia estatal del PRI y los coqueteos que mantiene con Morena.
DESENCUENTRO.- El contexto no es menor. Los últimos capítulos de la relación entre Dalila Villalobos y la dirigencia estatal del PRI, particularmente después de la reciente gira de Graciela Ortiz por Parral, dejaron suficientes señales para que los malpensados comenzaran a hacer cuentas. Ortiz, convertida en una suerte de mandamás de facto del priismo estatal, estuvo por estas tierras y su presencia no pasó precisamente inadvertida.
COINCIDENCIA.- Después de su visita, algunos tricolores parecieron entender que había llegado el momento de acomodar las piezas. Y Edith Dorado, curiosamente, comenzó a moverse.
RASCÓN.- La postal más evidente ocurrió este lunes durante la gira de Enrique Rascón, secretario de Pueblos y Comunidades Indígenas del Gobierno del Estado. La visita tenía, oficialmente, carácter institucional y académico, pero Dorado aprovechó el escenario como quien sabe que la política también se construye con fotografías, convocatorias y capacidad de reunir actores. Fue ella quien gestionó la presencia de Rascón en la Escuela de Derecho de la UACH y coordino parte de la operación del evento.
ASISTENTES.- Entre los asistentes estuvo el director de la extensión de la facultad de derecho, Luis Carlos Campos quien fue el anfitrión, reunió a la fracción de regidores priistas —con la excepción de Vicencio Chávez— y, para que no faltara variedad cromática, incorporó al panista Luis Alberto Salmerón Salas, encargado de la Comisión de Asuntos Indígenas.
ACOMPAÑAMIENTO.- Para completar la fotografía apareció también el alcalde Salvador Calderón. Hasta ahí, nadie podría acusar a nadie de estar haciendo otra cosa que cumplir con una agenda institucional. Pero cuando una regidora organiza, convoca, suma actores y termina colocándose en el centro del escenario, la pregunta deja de ser qué actividad se realizó y empieza a ser quién estaba realmente haciendo presencia o a quien le servía más el evento.
PRETEXTO.- Porque, siendo francos, la gira de Rascón pudo ser el pretexto perfecto para otra cosa. El funcionario estatal seguramente tenía su propia agenda y sus propios intereses. Si aspira a una diputación, como se comenta en los círculos políticos, pero su mirada no parece estar puesta precisamente en el Noveno Distrito. Su interés estaría en el Sexto, donde actualmente despacha otro priista, Alejandro Domínguez. ¿Hay tiro entre tricolores? Bueno, esa película merece capítulo aparte y seguramente dará material suficiente para otra columna.
LOGÍSTICA.- Pero mientras Rascón anunciaba su disertación ante los estudiantes de derecho, el evento contaba con la gestión del respaldo logístico y hasta coffee break gestionado desde la Presidencia Municipal por la regidora Dorado. Y aquí es donde la imaginación política empieza a trabajar horas extras. ¿Salvador Calderón simplemente cumplió con su responsabilidad institucional? Es perfectamente posible. ¿O acaso el alcalde panista comienza a visualizar y ayudar a quién podría ser su compañera de fórmula priista en la sindicatura en una eventual reelección?
COMPAÑERA.- Si Calderón contempla una eventual reelección, la propuesta a la sindicatura será una pieza estratégica en una alianza PRIAN. Él ha mencionado que no hará campaña junto con Dalila Villalobos, sus diferencias son irreconciliables, ella opina lo mismo, solo que la actual sindica la tiene difícil en el PRI es ahí, en esa coyuntura donde dicen que empieza a sonar el nombre de Edith Dorado.
BENDICIÓN.- La pregunta incómoda es otra: ¿Dorado estaría levantando la mano con la bendición de Graciela Ortiz o anda por la libre? La edil fue parte del bloque de regidoras que se declaró independiente contrariando así la decisión de Alejandro Domínguez al designar a Vicencio Chávez.

DECISION.- En el PRI, como en las familias donde existe una tía que decide hasta quién se sienta en Navidad, la bendición de quien manda suele ser bastante importante. Por ahora no existe evidencia de una decisión tomada, pero sí señales de que Dorado no le está haciendo el fuchi a la posibilidad.
MOVIMIENTO. Lo significativo es que los tricolores habían mostrado cierta tibieza. Mientras algunos esperan definiciones, otros hacen cuentas y otros simplemente observan desde la barrera, habrá que preguntarle a Edith Dorado si ya decidió ponerse los zapatos de aspirante.
SEÑAL.- Resulta sintomático que este movimiento ocurra precisamente después de la visita de Graciela Ortiz. No significa necesariamente que Chela le haya dado línea, ni que exista un acuerdo debajo de la mesa pero como levanta especulación.
FINAL.- Por las vísperas se sacan los días, mas allá de si tiene o no la bendición de Chela Ortiz, la regidora se coloca en modo visible por aquello de si es necesario puede ser producto de una negociación PAN-PRI y ayer se le vio cercana y solicita con el alcalde Salvador Calderón. ¿Será la apuesta del PRI para la sindicatura? Todavía no. ¿Ya se apuntó? Lo que se ve no se pregunta y Enrique Rascón parece ser el padrino de tales acciones aspiracionistas.




