Lo que no se dice...
6 de septiembre de 2026


FILOSOFÍA. “Compro, ¡luego existo!” podría ser la versión políticamente correcta de lo que algunos regidores ya identifican como una peculiar forma de operar desde la Presidencia Municipal. Porque si René Descartes hubiera tenido que lidiar con la administración pública moderna, probablemente habría cambiado aquello de “pienso, luego existo” por algo mucho más práctico: primero se compra, después se pregunta si había presupuesto, y finalmente se lleva el asunto a Cabildo para que lo aprueben. Democracia administrativa, versión exprés.
CALZONES. No es necesario evocar a los clásicos para entender algunas prácticas muy acendradas en el cabildo y la alcaldía de Parral, los regidores de oposición ya tienen la propia bastante más gráfica para describir el método: “primero los calzones y después los pantalones”. Y vaya que la frase parece haber encontrado terreno fértil. El ritmo de Salvador Calderón, dicen, rebasa con frecuencia las reglas de operación institucional. El alcalde parece avanzar a velocidad de Fórmula Uno pero no apareja los procedimientos administrativos.
TANQUES. La prueba más evidente está en los famosos tanques para almacenamiento de agua. La adquisición se realizó hace tiempo, más de un mes, los bienes están ahí pero resulta que apenas ahora se pretende aprobar formalmente la compra y junto con esto las reglas de operación. Es decir, primero llegaron los tanques y después llegó la autorización. Una especie de administración pública al revés: la mercancía arriba antes que el papeleo.
PROCEDIMIENTO. Aquí es donde aparece el verdadero problema, porque no se trata solamente de si los tanques eran necesarios o si fueron una buena compra. La discusión está en el orden de los procedimientos y es que estos últimos existen para que una administración no funcione a partir de hechos consumados. Si primero se compra y después se solicita al Cabildo que apruebe, los regidores quedan ante una situación bastante incómoda: ¿van a rechazar algo que ya fue comprado? ¿Y qué sucede si lo rechazan? ¿Se devuelven los tanques? ¿Los ponen de adorno en el patio o los dejan donde los tenían, en el estacionamiento?
INFORME. Lo de los tanques no fue una excepción, es la muestra de la prisa que le corre al alcalde, por ello en el reciente acuerdo para declarar el patio central de la Presidencia Municipal como recinto oficial para el segundo informe de gobierno este martes ofrece otro ejemplo bastante simpático; el Cabildo aprobó el recinto, pero las invitaciones al evento, llevan una semana impresas.
INVITACIONES. Y aquí sí aparece una pequeña joya de la administración preventiva: invitar primero y aprobar después. Porque hay que reconocerle al equipo de organización una virtud poco común: confianza absoluta en que el Cabildo terminará aprobando lo que ya se anunció. ¡No es improvisación, es… visión de futuro!
CABILDO. Lo preocupante es que estas situaciones terminan desdibujando la función del Ayuntamiento. El Cabildo no está para legitimar decisiones que ya fueron tomadas, sino para discutirlas, analizarlas y aprobarlas —o rechazarlas— conforme a las atribuciones que le corresponden. Cuando el procedimiento se invierte, los regidores quedan convertidos en regularizadores de hechos consumados.
RITMO. El argumento podría ser que el alcalde trabaja a un ritmo acelerado y que la administración necesita responder con rapidez. El problema es que la velocidad administrativa no debería llevarse por delante las reglas. Gobernar rápido no significa gobernar primero y documentar después.
IRONÍA. Quizá el nuevo lema de la administración debería colocarse en algún lugar visible de la Presidencia: “Aquí no se improvisa; aquí se anticipan los acuerdos”. Al final, “Compro, ¡luego existo!” resume bastante bien la paradoja. El alcalde quiere imprimir velocidad a su administración, pero el Cabildo tiene sus propios tiempos, facultades y reglas.

Desde la Rumorosa…
COLOSIO. Quien debe andar con pasos de plomo es Luis Donaldo Colosio Riojas. El senador emecista está parado sobre un terreno político bastante más delicado de lo que parece: Dante Delgado pretende llevarlo a Sonora para competir por la gubernatura en 2027, aunque toda su carrera política se ha construido en Nuevo León. La operación ya dejó de ser un simple rumor; Colosio ha estado en Sonora con la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano y ha sido recibido incluso con gritos de “¡gobernador!”.
DANTE. Dante no parece estar pensando solamente en la elección de 2027. Está jugando una partida más larga y quiere exprimir el apellido Colosio hasta donde alcance. La lógica sería llevarlo a Sonora, intentar ganar una gubernatura y, si el experimento resulta exitoso, tenerlo perfectamente colocado para la sucesión presidencial de 2030. Es una jugada ambiciosa: quemar una ficha en 2027 para convertirla en carta nacional tres años después.
SONORA. El problema es que Sonora no es Nuevo León. Colosio nació en Magdalena de Kino, y ese vínculo familiar existe; incluso él mismo ha reivindicado su origen sonorense. Pero una cosa es tener raíces y otra haber construido una carrera política en el territorio. Hasta ahora, su trayectoria electoral está ligada fundamentalmente a Monterrey y Nuevo León.
INVASOR. Y ahí está el riesgo. Para algunos sonorenses puede ser perfectamente legítimo que Colosio compita; para otros, puede aparecer como un político importado para una elección que debería protagonizar alguien que haya caminado el estado. El apellido le abre la puerta, pero el apellido no vota solo. Y en una gubernatura, mucho menos.
DURAZO. La prueba de que el asunto ya incomoda está en el propio gobernador Alfonso Durazo. Después de que Colosio cuestionó al Gobierno federal durante el debate del informe presidencial, Durazo respondió cuestionando su experiencia y madurez política, incluso recordándole sus resultados como alcalde de Monterrey. Colosio, por su parte, optó por no entrar al pleito y le pidió al gobernador concentrarse en los problemas de Sonora.
FAMILIA. Y aquí aparece una ironía de esas que la política mexicana fábrica sin necesidad de ayuda: Durazo fue cercano a Luis Donaldo Colosio Murrieta y a su familia, pero ahora es precisamente él quien le está diciendo al hijo que una cosa es tener apellido y otra tener experiencia. La política convierte hasta las viejas amistades en material de campaña.
MOVIMIENTO. Dante Delgado, mientras tanto, observa desde la retaguardia. No necesita que Colosio anuncie todavía. Le basta con que aparezca, camine, hable, conozca el territorio y deje que los demás hagan el trabajo de instalarlo. En la plenaria de MC en Sonora ya hubo gritos de “gobernador”, mientras Colosio evitó confirmar candidatura y dijo que será más adelante cuando defina su futuro.
ESTRATEGIA. Eso tiene toda la lógica. Si anuncia demasiado pronto, se expone. Si niega, se cierra la puerta. Así que mantiene la ventana abierta, recorre el estado y deja que otros pronuncien la palabra prohibida. Es la vieja técnica de “yo no dije que quiero, pero tampoco dije que no quiero”.
SONDEO. Y MC parece haber encontrado una ventaja en Sonora: Colosio aparece como uno de los perfiles competitivos del partido en las mediciones que se han difundido. Eso explica buena parte de la insistencia. Dante no está mandando a Colosio a una aventura solamente por nostalgia del apellido; está viendo una posibilidad electoral y, detrás de ella, una oportunidad para fortalecer a Movimiento Ciudadano a nivel nacional.
PUESTA. La operación tendría entonces dos tiempos. Primero, 2027: Colosio va por Sonora, una gubernatura que eventualmente podría convertirse en una especie de administración de transición de tres años. Después, 2030: con experiencia como gobernador, estructura nacional, apellido conocido y una plataforma naranja consolidada, estaría en condiciones de intentar la candidatura presidencial.
PLAZOS. Colosio ha dicho que será hacia noviembre cuando revele su decisión, respetando los tiempos electorales. Eso significa que todavía queda espacio para seguir midiendo, caminar el estado y comprobar si el entusiasmo de los eventos se convierte en estructura territorial.




