Lo que no se dice...
11 de septiembre de 2026


SITUACION.- La Junta de Aguas: cuando el sindicato termina mandando más que el director. El cobro de derecho de piso interno, donde se exigen más plazas sindicales a cambio de permitir que funcionarias de confianza conserven su trabajo, mientras que afuera las tuberías son vandalizadas en sitios estratégicos que terminan generando crisis hídrica en la población sin que hasta ahora aparezca el rostro de los responsables, son muchos frentes los que hay en la dependencia para tan pocos soldados, en medio y como víctima colateral, el pueblo.
COYUNTURA.- Cada vez que llega un nuevo director a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, parece abrirse una ventana de oportunidad para que el sindicato recuerde quién tiene el verdadero músculo dentro del organismo operador de agua. Y con el reciente cambio de director, la coyuntura no fue la excepción.
LISTADO.- Entonces aparecieron las peticiones con cara de exigencias para sacar del camino a dos nombres incómodos para la estructura sindical y, curiosamente, vinculados al panismo: Karina Arroyo y Lupita Villareal cuyos cargos son de confianza. Dicen que para que la cuña apriete debe ser del mismo partido y el principal impulsor del cese era un panista, aunque en el fondo, el mensaje parece ser que cuando cambia el jefe, también se actualiza la lista de quiénes deben permanecer y quiénes deben salir, ¿Cómo facultad del sindicato? El precio por mantenerlas en la nómina se taso en 7 plazas más para el sindicato como punto de partida.
CRECIMIENTO.- Y mientras la ciudad enfrenta estos problemas, la estructura sindical también ha ido creciendo. Cuando Juan Adrián Plancarte estaba al frente, se hablaba de 113 integrantes actualmente la plantilla es de 119 solo hay que investigar en las altas de personal cuando ocurrieron, quienes y que puestos fueron los incorporados a la nómina sindical de un organismo que tiene una obligación muy sencilla de explicar: llevar agua a los ciudadanos.
NEGOCIA.- El recién designado Alfonso Márquez director operativo ante las exigencias tuvo que ir a la Junta Central de Chihuahua para consensuar con su titular Mario Mata las exigencias del sindicato. Mata se negó a la salida de las funcionarias, pero tuvo que ceder, ahora se sabe que hay más miembros sindicalizados, aunque no necesariamente como producto de esta negocia, pero de este tiempo si está incluido el que se compraran tres vehículos nuevos y dos usados los que para acallar las presiones fueron entregados esta semana, aunque el titular de la JCA venga a hacer el acto protocolario de entrega posiblemente este lunes.
PODER.- El director operativo de la JMA puede tener el nombramiento, la firma y el escritorio, pero si las decisiones operativas terminan dependiendo de una estructura sindical que conoce cada válvula, cada pozo, cada tubería y cada movimiento, entonces el poder formal empieza a parecerse más a una decoración administrativa, es decir tiene la firma, pero no el control.
HORAS.- Aquí aparece uno de los capítulos que merecen una revisión con calculadora en mano: el pago de horas extras. Las cifras resultan cuando menos extraordinarias. Hay jornadas que, vistas en papel, parecen capaces de desafiar hasta las leyes de la física: horas acumuladas que prácticamente rebasan el día, como si algunos trabajadores pudieran laborar mientras duermen y todavía les quedara tiempo para cobrar el sueño como tiempo extraordinario.
PRESUPUESTO.- El problema es que la bolsa destinada a horas extras ya es un fijo anual, lo saben y se agota durante los primeros meses del año, la demanda de pago de extras es voraz y algunos resaltan por sus generosos privilegios. Las horas extraordinarias ya no son extraordinarias se han vuelto fijas, no son una previsión para cubrir emergencias, son de “cajón” tanto así que prácticamente se tiene hacer una negociación con el sindicato para definir como las distribuyen, porque en este renglón, ¡no habrá ahorros! Y terminan convertidas en moneda de cambio para mantener la paz laboral. Se ofrece como botín administrativo lo que debería estar sujeto a productividad, necesidad operativa, controles y presupuesto. Todo sea por evitar que la tubería política se rompa antes que la hidráulica.
CONSEJO.- Lo verdaderamente curioso es que este tema que tiene un fuerte impacto financiero y operativo no parece ocupar el espacio que debería tener dentro de la agenda del Consejo de la Junta. Y ahí está la pregunta incómoda: ¿quién revisa realmente cuánto se paga, por qué se paga, quién lo autoriza y hasta dónde corresponde a una necesidad del servicio? Porque si la población termina pagando las consecuencias de una estructura laboral sobredimensionada, el Consejo no puede limitarse a mirar los estados financieros como quien revisa el menú y solo preguntar cuánto costara el agua el próximo año.
VÁLVULAS.- A esto se suma otro asunto delicado: las válvulas continúan bajo control de trabajadores sindicalizados. Y quien controla las válvulas conoce una parte sustancial del sistema. No es un asunto menor. En un organismo de agua, tener el dominio operativo de la infraestructura significa tener una capacidad de reacción que puede superar incluso a quien ocupa temporalmente la dirección.
TUBERÍAS.- En fechas recientes la estructura hidráulica que suministra la ciudad ha sido vandalizado con grado de terrorismo, fue como la bienvenida para Alfonso Márquez. Hace apenas unas semanas, en Parral Vive, una tubería terminó llena de piedras. ¿Vandalismo? Es una posibilidad que tendría que investigarse, no una conclusión. Después vino lo de las fuentes de abastecimiento del verano y otra tubería reventó en un sitio estratégicamente despoblado. Fue solo a través de dron que se pudo ubicar la fuga, en un lugar inaccesible.
HACHA.- La tubería había sido quebrada intencionalmente con un objeto contundente como un hacha, el daño no fue total y ello permitió actuar porque no desapareció completamente el suministro. Pero la afectación fue suficiente para que comenzara a faltar agua durante la madrugada. Y aquí aparece otra pregunta que tampoco debería archivarse como simple anécdota: si existe un velador que vigila que todo opere normalmente, ¿cómo es que una afectación de esa naturaleza no fue detectada oportunamente?
PRECISIÓN.- Un poco después aparece el tercer episodio: las válvulas y tubería quemada en despoblado, en el camino de Parral al verano. Y ahí la imaginación ciudadana empieza a trabajar sola. Porque una cosa es una falla accidental y otra muy diferente encontrar daños localizados en sitios estratégicos. Se trata de atentados contra la ciudad y sus habitantes cuyo ilícito permanece impune, la autoridad no ha logrado obtener nada en las investigaciones.
POZOS.- Más delicado todavía es cuando se ubica que ese sitio es el punto donde convergen los 16 pozos del verano y la Tomatera, la principal vía de suministro a la ciudad. No hace falta ser ingeniero hidráulico para entender que tocar una pieza en ese lugar puede generar consecuencias mucho mayores que hacerlo en una tubería secundaria.
SOSPECHA.- Aquí conviene poner freno a la tentación de convertir coincidencias en sentencia. No se puede afirmar a la ligera quien puede estar detrás de los daños sin una investigación que lo demuestre. Pero tampoco resulta razonable pedirle a la ciudadanía que cierre los ojos cuando aparece una cadena de incidentes con infraestructura dañada que genera graves problemas de suministro.
GOLPE.- Más certero aun, dichas fallas en el suministro se viven y generan en una mala percepción en la opinión pública tanto del organismo como de quien lo dirige, pocos saben lo que hay detrás, solo se perciben como ineficiencias. Una investigación seria puede ubicar quien fue, no se trata de un asunto menor, ¡son atentados contra la ciudad! Los afectados se cuentan por miles y merecen que la investigación termine con la consignación del o los autores, sea quien sea.

PRÉSTAMO.- En medio de este contexto, la pregunta es inevitable: ¿por qué la Junta tiene que convertirse en la caja patrocinadora de prácticamente todo? ¿Por qué debe financiar estructuras, horas extras y negociaciones laborales mientras en distintos sectores se demanda inversión estratégica para la mejora y al no hacerse, es la población termina pagando los platos rotos?
AGUA.- Porque mientras algunos negocian horas, puestos y condiciones, el ciudadano negocia con una cubeta. Y esa sí es una negociación desigual: la Junta puede discutir presupuestos, el sindicato puede discutir contratos y el Consejo puede discutir cifras, pero cuando no hay agua en la llave, la familia no puede convocar a una mesa de diálogo con el tinaco.
DIRECTOR.- El nuevo titular de la Junta tiene entonces una prueba que va mucho más allá de administrar oficinas. Tendrá que demostrar quién manda, pero también quién responde. Si el director es quien decide, debe ejercer la autoridad que le confiere el nombramiento para mejorar el servicio. Si el Consejo gobierna, debe asumir su responsabilidad colocando en agenda temas estratégicos. Y si el sindicato tiene capacidad para imponer condiciones que terminan condicionando la operación, entonces llegó la hora de reconocerlo y ponerle los límites institucionales correspondientes o bien entregarles la dirección del organismo.
REMATE.- Porque una Junta de Aguas no puede funcionar como caja de préstamos, agencia de colocaciones ni escenario permanente de negociaciones políticas. Mucho menos cuando la ciudad tiene sed. El sindicato puede defender legítimamente los derechos de sus trabajadores; lo que no puede es convertirse en dueño de la llave. Y si alguien tiene la tentación de utilizar las válvulas, las horas extras o las tuberías como instrumentos de presión, entonces no solamente habrá que revisar los números: habrá que preguntarse quién está jugando con el agua de Parral y quién le está permitiendo hacerlo.




