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Lo que no se dice...

14 de septiembre de 2026
Lo que no se dice...
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ECUACIÓN.- En Morena Chihuahua la matemática política sigue sin entregar resultado. Semana tras semana aparece la promesa de que “ya casi” se conocerá quién será el defensor de la Cuarta Transformación en el estado, pero los días pasan, los aspirantes esperan y el resultado nomás no termina de salir del pizarrón. Cuando una decisión se tarda demasiado, generalmente no es porque falten números, sino porque sobran operaciones.

ESPERA.- La demora comienza a generar una lectura inevitable: quizá el problema ya no sea medir quién va arriba, sino acomodar a quienes no van a quedar. Porque una encuesta puede entregar un primer lugar, pero después viene la parte complicada: convencer al segundo, al tercero y a todos aquellos que durante meses caminaron el estado creyendo que también podían recibir la candidatura. El verdadero cálculo empieza cuando termina la encuesta.

CRUZ.- En esa carrera, Cruz Pérez Cuéllar parece haber tomado una ventaja difícil de ignorar. El alcalde de Juárez con licencia acaba de presumir que prácticamente ya le dio la vuelta al estado, y no es un dato menor si se observa que su recorrido comenzó prácticamente desde el día siguiente de solicitar licencia. Casas Grandes fue uno de sus primeros destinos y ahora vuelve a ese municipio, cerrando un circuito territorial que le ha permitido mantener presencia constante.

TERRITORIO.- La diferencia no está solamente en cuántos municipios visitó, sino en lo que dejó en cada uno. Pérez Cuéllar no comenzó de cero: ha aprovechado estructuras políticas que ya existían y, durante esta etapa, las ha fortalecido y conectado. Eso puede representar una ventaja importante cuando llegue la verdadera competencia electoral, porque una cosa es aparecer en fotografías y otra muy distinta tener quién organice, convoque, movilice y defienda un proyecto en cada región.

ADELANTO.- Ahí está precisamente una de las fortalezas de Cruz. Mientras otros aspirantes pueden estar esperando la definición para comenzar formalmente la siguiente etapa, el juarense parece haber entendido que la política también se gana llegando antes. Si finalmente resulta favorecido, tendría detrás de él una estructura territorial que no tendría que empezar a construir desde cero. Y si no resulta, por lo menos habrá dejado claro que no estuvo esperando la llamada sentado junto al teléfono.

MEDICIÓN.- La propuesta de Pérez Cuéllar, además, es la que más ruido genera actualmente en medios y redes sociales. Eso no necesariamente equivale a una medición electoral, pero sí revela que su nombre logró instalarse con fuerza en la conversación política. Y cuando un aspirante consigue que su nombre aparezca una y otra vez mientras la decisión oficial permanece guardada bajo siete llaves, la percepción comienza a hacer su propio trabajo.

ARREGLOS.- Por eso la tardanza tiene otra lectura. Si el órgano de medición ya levantó sus parámetros y Morena ya tiene los números sobre la mesa, entonces el problema podría estar en la negociación política posterior. No basta con decir quién ganó; también hay que construir la salida para quienes no ganaron. Y ahí es donde las matemáticas se vuelven bastante más complicadas, porque cada aspirante lleva consigo grupos, compromisos, operadores y expectativas.

HERIDOS.- Morena conoce perfectamente que una candidatura no se construye únicamente con el ganador, sino también evitando que los derrotados se conviertan en inconformes. Hay quienes pueden aceptar un segundo lugar si reciben una posición, una ruta o una promesa; otros necesitan algo más que una palmada en la espalda. De ahí que el anuncio pueda estar tardando más por la cirugía política que por la encuesta.


SEÑALES.- Si la medición ya terminó, entonces la pregunta dejó de ser quién está participando y pasó a ser quién será capaz de quedarse dentro del proyecto después de conocer el resultado. Porque una vez que Morena diga quién será su defensor de la 4T en Chihuahua, comenzará otra competencia: la de cerrar filas. Y ahí habrá que observar quién felicita con entusiasmo, quién felicita con los dientes apretados y quién simplemente desaparece de la fotografía.

CRUZ.- Mientras tanto, Pérez Cuéllar sigue haciendo lo que ha hecho durante toda esta etapa: caminar, reunirse, regresar a los municipios y mantener presencia. Eso le permite llegar a la definición con algo más que un nombre sonando en redes: llega con recorrido territorial y con una estructura política fortalecida. Si la medición efectivamente lo colocó arriba, entonces la espera podría estar relacionada menos con saber quién ganó y más con preparar el escenario para anunciarlo sin que el partido se descomponga en el intento.

REMATE.- En Morena Chihuahua la ecuación parece sencilla: hay aspirantes, hay encuesta y debe haber un resultado. Lo complicado son las variables que vienen después. Porque si el órgano de medición ya hizo las cuentas, quizá lo único que falta es que alguien se atreva a borrar el pizarrón y escribir el nombre. Y si las señales que circulan terminan coincidiendo con los números, Cruz Pérez Cuéllar podría estar esperando no una sorpresa, sino simplemente que Morena haga oficial lo que buena parte de la conversación política ya da por adelantado.

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