Lo que no se dice...
18 de septiembre de 2026


CARTA.- Sin lugar a dudas, uno de los temas inevitables del análisis político y de café fue que ayer trascendiera la carta que la gobernadora de Chihuahua María Eugenia Campos envió a la presidenta Claudia Sheinbaum, justo en vísperas de su visita a Ciudad Juárez. El documento, fechado el 15 de septiembre, ¿Cómo para dar el grito! plantea tres solicitudes concretas: recibir personalmente a la presidenta, participar en una sesión de la Mesa Estatal de Seguridad en la Torre Centinela y sostener una reunión de trabajo para abordar agua y ganadería. ¡En apariencia nada extraordinario entre dos mandatarias!
FORMA.- Sin embargo la forma es fondo, la revelación del contenido de la carta fue alentado desde palacio estatal, son los más interesados en que este contenido se conozca y difunda incluso profusamente más allá de las fronteras de la entidad porque es ahí donde está la estrategia, la gobernadora juegan duro contra sus oponentes de Morena y se posiciona como ariete del PAN rumbo al aún lejano 2030.
ESTRATEGIA.- En el papel, la carta es cortesía institucional pura: bienvenida, coordinación y disposición para trabajar juntas. Pero políticamente tiene otra lectura diametralmente opuesta. Si fuera ajedrez sería una jugada ahorquillada; Maru no solamente está pidiendo una reunión; está colocando sobre la mesa una agenda que obliga a Palacio Nacional a tomar posición. Y ahí está lo interesante: cualquiera que sea la respuesta, la gobernadora sale ganando de hecho desde ayer consiguió algo que no estaba contemplado en la gira presidencial: convertirse en uno de los asuntos políticos más sonoros de la visita, ¡les está marcando agenda, aun y cuando no accedan a su propuesta!
INVITACIÓN.- La primera petición de la misiva parece sencilla: recibir personalmente a Sheinbaum a su llegada. Pero ahí comienza el juego. La sola presencia de la gobernadora desplazaría el escenario pasaría de ser una fiesta eminentemente morenista y le daría pasaporte de acceso a los reflectores del evento sabatino más importante del estado y del país. ¡Una panista en medio de un mar de luminarias morenista! ¡Que escandalo! imposible que pase inadvertida.
DOS.- Adicionalmente, la presidenta de la republica llega a un estado donde la guerra se ha declarado oficialmente desde ambos frentes, el ultimo parte de guerra, señala el nivel de molestia que esto ha generado en el centro del país, los recursos promovidos por Morena ante el INE han logrado bajar espectaculares donde el tenor del mensaje es decir que ¡Morena es igual a muerte ¡ y cuando los han cambiado el mensaje es similar. ¿cordialidad?
FILO.- Ahora bien, si la Presidencia modifica su itinerario para atenderla, la gobernadora obtiene una fotografía y un espacio político valioso que originalmente no estaba previsto, neutraliza y hasta obtiene saldo a favor. Si no lo modifica, quedará instalada en la narrativa, no el mensaje del informe de la presidenta, sino el por qué la presidenta llegó a Chihuahua en visita oficial y no tuvo la cortesía de un encuentro formal con la gobernadora de la entidad, es decir, sin decirlo está haciendo notar ¡que no invitaron a la anfitriona! La exclusión de la gobernadora del estado toma dimensiones diferentes al pedir ser incluida que al guardar silencio. La carta, en ese sentido, funciona entonces como una invitación que se puede convertir en una pregunta pública.
PASADO.- Estos desaires a la autoridad estatal no son nuevos en la era morenista, ya se habían hecho anteriormente por el propio López Obrador en el 2020 cuando ignoró olímpicamente a Javier Corral, entonces gobernador del estado, durante una gira por Ciudad Juárez, entonces al igual que ahora las relaciones estado-federación estaban en el peor momento. Aunque luego Corral quedó encartado en Morena, es decir ¡lo que no has de querer en morena lo has de tener! En este sexenio la presidenta ha visitado la sierra de Chihuahua sin incluir a la gobernadora.
TORRE.- La segunda petición de la carta es todavía más quirúrgica: llevar a la presidenta a la Torre Centinela y celebrar ahí una sesión de la Mesa Estatal de Seguridad. La petición fue formulada para que Sheinbaum conozca directamente la infraestructura de inteligencia y videovigilancia desarrollada por Chihuahua. Políticamente el mensaje es un dardo envenenado: la presidenta estaría entrando al escenario de una de las obras emblemáticas del sexenio de Maru Campos al icono de su estrategia estatal de seguridad la que ha sido severamente criticada por Morena.
VALIDACIÓN.- Y aquí aparece la lectura política. Una fotografía de Claudia Sheinbaum en la Torre Centinela, participando en una mesa de seguridad, inevitablemente colocaría a la obra en una posición distinta dentro del debate público, ¡la pontificaria! No significa que la presidenta esté obligada a avalar todas las decisiones del gobierno estatal, pero su solo presencia institucional tendría un peso político específico. La Torre dejaría de ser solamente una bandera del gobierno panista para convertirse también en un espacio donde se encontraron los dos niveles de gobierno.
AGUA.- Luego viene el tema que probablemente tenga más filo: el agua. Campos pidió una reunión para revisar las condiciones de las presas, las negociaciones derivadas del Tratado de Aguas de 1944 y la certidumbre para los productores chihuahuenses. No es un asunto menor ni cómodo para ninguna de las partes. Chihuahua tiene una sensibilidad especial alrededor del agua y cualquier decisión federal relacionada con las obligaciones internacionales tiene inevitablemente un costo político local.
GANADO.- Y junto al agua aparece el gusano barrenador y el cierre de la frontera a la exportación de ganado. Existen señalamientos y versiones en el debate público sobre el origen y manejo del problema que involucra a funcionarios federales.
HERIDA.- Sin embargo, como estrategia de comunicación política, escoger precisamente agua y ganadería tampoco parece casual. Son dos asuntos particularmente sensibles para Chihuahua y permiten que la gobernadora llegue a la conversación nacional con problemas concretos de su estado, no solamente con una fotografía protocolaria, localmente marcaria quienes son los buenos y quienes los malos.
DECISION.- Si la reunión ocurre, tendrá que haber respuestas; si no ocurre, quedará de manifiesto el exceso de fuerza política y el desdén de la presidenta de la republica a una autoridad local la elevaría a grado de victimización.
AGENDA.- Lo verdaderamente hábil de la jugada está en que Maru no pidió hablar de cualquier cosa. No pidió ser invitada pero evidencio sin decirlo que fue excluida a pesar de ser la representante de los chihuahuenses al tiempo que deslizo sobre la mesa seguridad, agua y ganadería: tres asuntos en los que el Gobierno Federal necesariamente tiene algo que decir, como diciendo ¡por nosotros no quedó!
MAÑA.- Así, una gira diseñada para presentar resultados del Segundo Informe puede terminar incorporando buena parte de la agenda del Gobierno de Chihuahua. La Presidencia puede aceptar, modificar o rechazar, pero difícilmente puede fingir que la carta no existe y tampoco tiene forma de evitar que ya se le montara en la agenda.
BRETE.- La decisión presidencial sea cual sea tiene distintas consecuencias políticas. Si Sheinbaum acepta la reunión, la gobernadora consigue un plus con la interlocución directa y fotografías de coordinación. Si acepta la Torre Centinela, el debate sobre esa obra cambia de dimensión. Si aborda agua y ganadería, tendrá que entrar en asuntos que generan sensibilidad en Chihuahua. Y si decide mantener intacta su agenda, la gobernadora tendrá elementos para insistir en que buscó el diálogo y que la respuesta le fue negada por la Federación.

PRIMERA.- La peculiaridad en todo esto es que Maru no estaba originalmente incorporada al programa de la gira presidencial pero la carta modificó la conversación sin necesidad de modificar todavía la gira. ¡Se invitó sola, políticamente hablando! y además llegó con agenda propia. Eso tiene mérito comunicacional: consiguió que, a menos de 48 horas de la visita, buena parte de la conversación política ya no sea solamente sobre el informe presidencial, sino sobre si habrá encuentro entre presidenta y gobernadora.
MORBO.- Y ahí está el ingrediente que hace que el asunto se mantenga hoy en el análisis de café, redes y medios. La jugada de Maru Campos tiene una virtud política indiscutible: puso a la Presidencia en la disyuntiva de responder sobre una agenda que no necesariamente estaba contemplada en su visita. La carta puede leerse como gesto institucional, pero también como una operación de comunicación política cuidadosamente calculada.
CUENTA.- El silencio presidencial puede ser discreto; la negativa, en cambio, hace ruido. Y la gobernadora acaba de colocar la pelota en la cancha de Claudia Sheinbaum: ahora falta saber si la Presidencia la devuelve, la patea fuera de la cancha o decide jugar el partido que, sin estar programado, Maru ya consiguió poner en el calendario oficial. Para medir la trascendencia de esta misiva, solo habría que preguntarse cuál sería el escenario en este momento si en palacio estatal se deja pasar la omisión.




