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Lo que no se dice...

25 de septiembre de 2026
Lo que no se dice...
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INFORTUNIO.- “Mejor no me ayudes, compadre”, podría ser la frase que mejor resume lo ocurrido en la sesión de Cabildo número 69, donde uno de los puntos fue el proyecto de los llamados Tinacos Azules o “agua va” una propuesta impulsada directamente por el alcalde Salvador Calderón y que, por lo visto, también trae el sello de la casa: incongruencias, desfases procedimentales y tantas dudas que el sospechosismo es inevitable.

ABSTENCIÓN.- Para comenzar, hay un detalle que no es menor: el propio alcalde, promotor de la propuesta, no votó a favor. Se abstuvo. Sí, leyó usted bien: quien llevó el proyecto a Cabildo decidió no ponerle su voto encima, fue el único que se abstuvo. La aprobación salió adelante sin el respaldo de su principal impulsor que previamente realizo  cuestionamientos. Si hasta el papá de la criatura decidió no cargarla, habrá que preguntarse qué fue lo que vio.

PROCEDIMIENTO.- La sesión contemplaba aprobar la adquisición de los tinacos y sus reglas de operación. El pequeño inconveniente es que los tinacos ya tenían semanas comprados y se encontraban en los patios de la Presidencia. Es decir, primero llegaron los invitados y después se decidió si realmente había fiesta. ¡Compran primero, regularizar después y ¡explican cuando ya no quede otra opción!

PROVEEDOR.- La adquisición de las cisternas fue asignada directamente a un proveedor de Durango, y ahí aparece la primera cucharada de sospechosismo. El dinero es de los parralenses, pero el negocio se fue de paseo al vecino estado. Esto no demuestra por sí mismo una irregularidad, ¿por qué ese proveedor?, ¿por qué esa asignación?, ¿qué condiciones ofreció y cómo se determinó que era la opción más conveniente?

SUBSIDIO.- Después viene el famoso e inexistente beneficio del 25 por ciento de subsidio. Sobre el papel suena maravilloso, casi como si el Ayuntamiento hubiera descubierto la fórmula para convertir un tinaco en una ganga pero no hay tal, cuando se compara el precio con el mercado local resulta que el ciudadano puede encontrarlos a un costo similar o incluso menor. Entonces el supuesto subsidio comienza a parecerse a esas promociones donde primero inflan el precio y después anuncian el descuento como si hubieran descubierto América.

VENTAJA.- La otra bondad del programa es que el ciudadano puede pagar en dos exhibiciones. Eso sí, deberá terminar de pagar antes de llevarse el tinaco. Una maravilla financiera: el Ayuntamiento facilita el pago, pero tampoco tanto como para que el beneficiario se emocione. Habrá dos oportunidades para pagar, pero ni una para llevárselo fiado.

SOSPECHA.- Y aquí es donde el proyecto empieza a necesitar algo más que discursos: explicaciones. Porque si los tinacos ya estaban comprados, si el proveedor ya estaba definido, si la adquisición ya estaba consumada y después el Cabildo debía aprobarla, entonces la pregunta elemental es qué papel estaba jugando realmente el órgano colegiado. ¿Decidir o simplemente darle forma jurídica a una decisión que ya estaba tomada?

CABILDO.- La sesión 69 terminó exhibiendo algo que ya se ha convertido en una constante: los regidores intentando descifrar decisiones ejecutivas y que al final no le gustaron al alcalde, porque con esas reglas aprobadas solo se amparan los ya adquiridos, las próximas compras no y ¡esa es una limitante en las adjudicaciones! Seguramente por eso el alcalde decidió abstenerse.

NEGOCIO.- Nadie está diciendo que comprar tinacos sea malo. Tampoco que adquirirlos fuera de Chihuahua sea ilegal. Mucho menos que exista corrupción simplemente porque el alcalde se abstuvo. Pero cuando se juntan una compra anticipada, una asignación directa, un proveedor foráneo, un supuesto subsidio que no parece tan subsidiado y unas reglas de operación que llegan después de los hechos, resulta inevitable que alguien pregunte si detrás del tinaco hay agua o negocio.

IRONÍA.- Al final, el proyecto pudo haber sido una oportunidad sencilla para demostrar que el Ayuntamiento sabe ayudar a la gente: comprar barato, subsidiar de verdad, transparentar el procedimiento y beneficiar al ciudadano. Pero se las arreglaron para complicarlo. Y entonces aparece la frase que bien podría convertirse en el epitafio político de esta sesión: “Mejor no me ayudes, compadre”.


Desde la Rumorosa…

PREMONICIÓN.- Al paso que lleva la política en Parral, Platicando con los Muertos podría dejar de ser una obra de teatro para convertirse en un auténtico retrato de la política local. Y es que hay políticos que no necesitan adversarios para sepultarse: ellos mismos se proporcionan la pala, escogen el terreno y, si hace falta, hasta contratan la maquinaria. Lo ocurrido esta semana en Cabildo tiene todos los ingredientes de una tragicomedia electoral, salvo que aquí los personajes todavía están vivos y ¡cobrando! en la nómina.

CALDERÓN.- Salvador Calderón llegó el miércoles a la sesión de Cabildo sin saludar prácticamente a nadie, concentrado en la pantalla de su teléfono y procedente de Chihuahua. La escena no pasó inadvertida y, políticamente, abrió toda clase de lecturas. Parecía que alguien había regresado de la capital con información que no le resultó precisamente agradable. No buscaba quién se la hizo; parecía más interesado en encontrar a quién se la pagara. Y encontró el escenario perfecto: ¡el panteón!

SARCASMO.- Habrá que reconocerle al Ayuntamiento una extraordinaria capacidad para descubrir peligros donde antes nadie los había visto. Una obra cultural puede convertirse en plataforma política; un escenario, en amenaza electoral, y un panteón, quién lo iba a imaginar, en zona de riesgo para una administración. A este paso habrá que instalar filtros electorales en las puertas del municipio: “¿Viene usted a un trámite o trae aspiraciones?”. Porque nunca se sabe.

OPERACIÓN.- Lo verdaderamente interesante es que la negativa que se convirtió en vengativa, según las versiones que circulan entre regidores, no habría surgido de manera espontánea. Desde la víspera se habría buscado impedir que la solicitud llegara al pleno. - Hasta ahí todo marchaba de maravilla. El pequeño problema es que la política municipal tiene una costumbre bastante incómoda: a veces no obedece los mensajes de WhatsApp. Los regidores panistas no siguieron la ruta que se pretendía y el asunto llegó al pleno. Y cuando un tema que se quería resolver administrativamente o en la previa terminó bajo los reflectores del Cabildo.

DETALLE.- Pero las versiones provenientes del propio Cabildo agregan un ingrediente todavía más sabroso: que algunas regidoras habrían planteado en la reunión previa que el evento podría realizarse, siempre y cuando no estuviera Rabling, de esto pueden dar testimonio las regidoras Edith Dorado y Mica Guerreo, lo escucharon. Bajo este contexto entonces la cultura sería lo de menos. El problema tendría nombre y apellido. Y la pregunta sería inevitable: ¿qué tiene más miedo, el gobierno de una obra de teatro o la obra de teatro de convertirse en escenario político que represente la decadente realidad presente?

RECULE.- Y asi llegó el jueves por la mañana para abrir la segunda parte de la comedia. Fernando Martínez, nuevo secretario particular, convocó ayer por la mañana a los integrantes de la asociación Valorarte para dialogar con el alcalde. ¡Ah, caray! ¿No estaba decidida y expresada la negativa? ¿No había dicho el alcalde que no en la sesión edilicia? ¿Entonces para qué reunirse si ya estaba decicido? ¡No somos nada!... Estábamos ante un recule matinal disfrazado o lo que es lo mismo;  ¡niego, luego existo!

CONTRADICCIÓN.- La reunión no significa necesariamente que haya existido un acuerdo. Pero la sola convocatoria ya modificó el escenario. Primero fue el no; después vino el diálogo. Lo correcto habría sido exactamente al revés: conversar, revisar, escuchar, buscar una salida y, si era necesario, fijar una postura. Ahora la decisión expresada paso del infierno al limbo, ¿hasta cuando? ¿la proxima semana sera el siempre si? que los lleve a la gloria ¡del arrepentimiento del dialogo mortuorio!

VERSIONES.- Para rematar, el alcalde previo a la reunión salió a medios a explicar el episodio del dia anterior y señaló a Alejandra Chávez como parte de la maniobra de los promotores de platicando con los muertos para provocarlo, insultarlo y predisponerlo ¿al no? Sin embargo, entre quienes conocen el desarrollo del asunto -en donde se incluye al alcalde- circulan versiones distintas sobre quién impulsó realmente cada movimiento. Las verdades a medias tienen un defecto: parecen completas hasta que alguien abre el expediente.

EQUIPO.- Aquí aparece uno de los problemas políticos más evidentes del episodio: tener bancada, regidores afines y estructura no necesariamente significa tener operación política eficiente. Los votos sirven para ganar una votación; los operadores sirven para evitar que una votación termine convirtiéndose en un problema. El martes y el miércoles quedó claro que una cosa es contar aliados y otra muy distinta saber conducirlos y que los votos no alcanzaron aunque sean mayoria para evitar el descredito.

CORDERO.- Jorge Cordero, el secretario del ayuntamiento vuelve a aparecer en medio del episodio. Si la intención era impedir que el asunto llegara al Cabildo y terminó llegando; si se pretendía evitar una discusión y terminó discutiéndose; y si se buscaba mantener el control del tema y terminó exhibiendo contradicciones, entonces algo ¿o alguien? Le falló al presidente.

CULTURA.- Lo preocupante sería que una actividad cultural terminara convertida en víctima colateral de una disputa política que todavía ni siquiera entra formalmente a la cancha electoral. Parral tiene una tradición cultural que merece estar por encima de las ambiciones personales. Si Platicando con los Muertos ha llegado a quince ediciones, seguramente sobrevivirá a Calderón, a Rabling y a cualquiera que venga después. La cultura tiene esa mala costumbre de durar más que los gobiernos.

SEPULTURA.-  Platicando con los Muertos está cumpliendo, sin proponérselo, una función que probablemente sus organizadores nunca imaginaron: poner frente al espejo a quienes están vivos políticamente, para que atestiguen ellos mismos como empienzan a descomponerse como anticipando su propio funeral electoral, esa sin duda es la parodia viva y en tiempo real de la puesta en escena de "platicar con los muertos" electorales de Parral o lo que es lo mismo; ¡¡¡ese compa ya esta muerto, nomas no le han avisado!!!

REMATE.- La política tiene una regla cruel: cuando un adversario se vuelve protagonista gracias a aquellos que intentan impedírselo, entonces el problema ya no está en el escenario, sino en la reacción. Y si para evitar que Jorge Rabling aparezca en un evento cultural terminas convirtiéndolo en tema de conversación durante toda una semana, alguien debería avisarle al alcalde que la obra todavía no comienza… pero la política ya levantó el telón.

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