Lo que no se dice...
28 de septiembre de 2026


MORENA. Las siete de la tarde de hoy marcan el cierre formal de una larga precampaña que, en los hechos, comenzó desde 2024 —y para algunos aspirantes incluso antes, con la construcción de la candidatura de Morena rumbo a la gubernatura de Chihuahua. A esa hora vence el plazo establecido por la dirigencia nacional para conocer quién será la persona que encabezará el proyecto morenista. Después de meses de recorridos, encuestas, estructuras, declaraciones y señales políticas, llega el momento en que las especulaciones tendrán que convertirse en una definición.
DISPUTA. Sobre el papel hay cuatro aspirantes, pero la competencia real se ha concentrado en dos nombres: Andrea Chávez, para el escenario de una candidatura encabezada por una mujer, y Cruz Pérez Cuéllar, si la definición corresponde a un hombre. La discusión dejó de ser hace tiempo solamente un asunto de posicionamiento en encuestas; también involucra la correlación de fuerzas dentro de Morena y los grupos que gravitan alrededor de la presidenta Claudia Sheinbaum.
SEÑALES. Durante buena parte del último año las señales políticas han apuntado con mayor frecuencia hacia Pérez Cuéllar. Cada visita presidencial a Ciudad Juárez ha representado una oportunidad para que el alcalde con licencia aparezca en el centro de la escena, mientras que la actividad de la dirigencia nacional y de distintos funcionarios federales también ha contribuido a mantenerlo vigente. No es una designación, desde luego, pero en política las señales rara vez son gratuitas y mucho menos cuando se acumulan durante meses.
ANDREA. Andrea Chávez llega a esta definición con una carta distinta: su participación en la construcción del movimiento nacional de Morena y su cercanía con el proyecto que llevó a Claudia Sheinbaum a la Presidencia en 2024. Además, cuenta con un dato electoral difícil de ignorar: la constancia de mayoría que la acredita como la candidata más votada en la historia electoral de Chihuahua. Ese antecedente constituye una fortaleza política propia, aunque no necesariamente resuelve por sí mismo la decisión que hoy corresponde al partido.
GRUPOS. La contienda tampoco se desarrolla únicamente entre dos aspirantes. Detrás de cada uno existen grupos, operadores y aliados que tienen intereses propios en la definición. La correlación nacional pesa y, en ese terreno, el llamado grupo Tabasco no atraviesa precisamente su momento de mayor influencia frente a la presidenta Sheinbaum. Esa circunstancia ayuda a explicar por qué una decisión que parecía sencilla desde hace meses terminó convirtiéndose en una espera prolongada.
ALIADOS. Morena, además, no camina solo. Sus aliados también tienen opinión y han mostrado preferencias diferentes. El PT se ha inclinado hacia Andrea Chávez, mientras que el Partido Verde aparece más cercano a Cruz Pérez Cuéllar. La alianza que eventualmente tenga que presentarse ante el electorado comienza, así, a mostrar desde ahora sus propias diferencias internas. Porque una cosa es aparecer juntos en la fotografía y otra ponerse de acuerdo para repartir los lugares cuando llegue la hora de hacer campaña.
ESTRUCTURA. Cruz Pérez Cuéllar tiene a su favor una estructura territorial construida desde Ciudad Juárez y reforzada durante los últimos meses con recorridos por prácticamente todo el estado. A ello se suma la estructura institucional que representa el movimiento de Bienestar. La combinación de ambas capacidades es uno de los elementos que sus simpatizantes han colocado sobre la mesa. La política electoral, después de todo, no se gana solamente con discursos: también requiere organización, presencia territorial y capacidad de movilización.
ENCUESTAS. Las mediciones han sido parte central de esta precampaña, pero el problema es que cada grupo interpreta los números desde su propia trinchera. Unos presumen ventaja, otros recuerdan resultados anteriores y todos tienen una encuesta convenientemente disponible cuando la conversación lo requiere. La verdadera medición, sin embargo, será la que utilice Morena para justificar su decisión. Y esa, hasta ahora, permanece bajo llave.

HORA. A las siete de la tarde termina el periodo de espera y comienza otro problema: explicar la decisión a quienes no resulten favorecidos. Designar candidato es solamente la mitad del trabajo. La otra mitad consiste en evitar que quien perdió la candidatura se convierta en el principal problema de quien la ganó. En Morena conocen perfectamente esa ecuación y probablemente por eso han estirado los tiempos hasta donde políticamente ha sido posible.
DEFINICIÓN. Si la decisión favorece a Pérez Cuéllar, Andrea Chávez tendrá que definir el tamaño de su respaldo al proyecto; si ocurre en sentido contrario, será el alcalde con licencia quien tenga que decidir cómo acomodar su estructura y sus aspiraciones. En cualquiera de los dos escenarios, el verdadero reto comenzará después de las siete. Aunque desde ayer ya empezaron los últimos dolores previo al parto y hay amagos de rompimiento por el grupo andreista. Se huele en el ambiente una decisión adelantada.
EPÍLOGO. Por ahora, las cartas están sobre la mesa, pero nadie las ha mostrado completas. Cruz llega con estructura y una presencia territorial que ha trabajado durante meses; Andrea con una trayectoria dentro del movimiento nacional y un resultado electoral propio de enorme dimensión.
PROFECIA.- Mas allá de la decisión que ya aguarda la difusión, en política hay algo que nunca falla: cuando llega la hora de anunciar al ganador, aparecen de inmediato muchos padres de la criatura; cuando toca cargar con los inconformes, misteriosamente la criatura se queda huérfana.




