Lo que no se dice...
30 de septiembre de 2026


MORTIS.- En medio del arrebato del orgullo herido de una autoridad que no ha sabido ejercer como tal, el presidente municipal Salvador Calderón aplicó la víscera y tomo una mala decisión, criticada socialmente en relación a la puesta en escena de “Platicando con los muertos” y ahora el alcalde que ya no sabe cómo resucitar su propia decisión
PARADOJA.- Al paso que va el conflicto, Platicando con los Muertos ya no necesita actores: el propio Ayuntamiento está proporcionando el reparto. Salvador Calderón convirtió una autorización administrativa en una pequeña tragedia política que tiene toques de comedia donde el munícipe primero dijo que no, después reculó y ahora busca desesperadamente una manera de decir que sí sin que parezca que se le cayó la autoridad al suelo. Los organizadores, mientras tanto, parecen estar platicando con muertos vivientes de la política municipal: hablan, explican, presentan documentos pero siguen idos y fríos.
VISCERALIDAD.- Calderón llegó a Cabildo y sacó la víscera antes que el reglamento. Negó públicamente el permiso para utilizar el panteón de Dolores y prácticamente enterró el asunto de un plumazo. El problema es que las decisiones tomadas con el hígado suelen necesitar, al día siguiente, una explicación elaborada con la cabeza. Y ahí comenzó el viacrucis: el alcalde ya había dicho que no, pero ahora resulta que tampoco tiene argumentos suficientes para sostener el no sin que a cambio reciba otro linchamiento popular.
RECULE.- Después vino el inevitable arrepentimiento administrativo. La forma es fondo; el mismo convocó al dia siguiente a los integrantes de Valorarte para dialogar, como si apenas estuvieran descubriendo que antes de prohibir algo también se puede conversar. Pidió que le dieran un tiempo, unos días para que se le bajara la muina y poder plantear una salida pacífica, ¡pero todavía no la encuentra! el citatorio fue ayer, pero el mismo la canceló.
MAL.-La reunión fue reprogramada y ahora quedó para hoy a las 19:30 horas, si es que de aquí a entonces no aparece otra ocurrencia que cambie nuevamente el libreto. A este paso, los organizadores deberían confirmar la reunión el mismo día, a la misma hora y con el mismo alcalde, porque ya hasta la agenda municipal parece tener vocación de obra de teatro.
INCOHERENCIA. Lo más curioso es que esta tentativa de bloqueo a la agrupación valorarte buscaba argumentos desde antes para cerrar la puerta, es curioso como una administración que se promueve como promotor de la cultura y de las obras teatrales, ahora este cerrando las puertas, aunque no todas las agrupaciones tienen entre sus filas a un potencial sucesor y parafraseando a Cantinflas, ¡ahí está el detalle!
HISTORIA.- Antes, Carlos Silva, titular de Cultura, habría apartado las fechas para la realización del evento después de que inicialmente se devolvió el trámite a los organizadores de valorarte por una nimiedad, solo querían ganar tiempo para dar el “madruguete” y así fue, cuando regresaron con la solicitud corregida, ¡sorpresa!, las fechas ya estaban ocupadas. ¡Qué extraordinaria eficiencia administrativa y sin mayores trámites administrativos! Aquí en Parral hasta las coincidencias parecen traer oficio.
SOSPECHA.- La pregunta ya no es si existe un problema administrativo. La pregunta es por qué apareció justamente ahora. Durante dos años el evento pudo realizarse sin que el panteón se convirtiera en asunto de Estado. Pero cuando en la organización aparece Liliana Valdez, esposa de Jorge Rabling, aspirante a la alcaldía, súbitamente el panteón parece haber adquirido una peligrosidad electoral extraordinaria.
POLÍTICA.- Calderón parece haber descubierto que una obra cultural puede ser más peligrosa que una campaña. Y ahí está el absurdo: Platicando con los Muertos no pertenece a Rabling, no es su patrimonio, no es su plataforma personal y tampoco es propiedad de su esposa. Es una actividad organizada por una asociación civil que lleva años realizándose y ahora toma relevancia de conspiración electoral.
ESCUDEROS.- En esta cruzada apareció nuevamente Movimiento Ciudadano, en política no hay coincidencias y eso sí, la grilla hace a extraños compañeros de cama, hoy los naranjas se han constituido como unos inesperado escudero del alcalde y sus alcaldes. César Gutiérrez salió con la tesis de que el INAH podría tener algo que decir sobre el asunto dado que en el panteón hay monumentos históricos protegidos por esa dependencia federal.
FICCION.- La ocurrencia sería estupenda si realmente se tratara de intervenir un monumento histórico. Pero aquí aparece el pequeño detalle que suele arruinar las grandes maniobras: una cosa es que un panteón contenga patrimonio histórico y otra muy distinta que una representación cultural requiera convertir al INAH en juez de una disputa política local.
MEMORIA. Y qué mala memoria tiene la política. Durante los ocho años de gobiernos de Movimiento Ciudadano, Platicando con los Muertos no parecía representar amenaza alguna. Se auspiciaba, se apoyaba y formaba parte de la agenda cultural. Ahora que quienes la organizan ya no están del lado político conveniente, aparecieron las objeciones. Resulta que el patrimonio histórico funciona como la conciencia: algunos solamente la recuerdan cuando les sirve.
CONTRASTE. Todavía resulta más curioso escuchar preocupaciones patrimoniales de quienes estuvieron cerca de la anterior administración que protagonizó el polémico episodio de la remodelación de la tumba de Francisco Villa, con daños colaterales aun impunes, pues se afectaron varias tumbas aledañas, pero entonces el edil no tenía semejante sensibilidad patrimonialista. Hoy, de pronto, todos son expertos en conservación, reglamentos, procedimientos y patrimonio. ¡Qué conveniente evolución académica!
ALIANZA. Pero los intereses políticos explican mejor el episodio. Los emecistas tienen diferencias añejas con Rabling, particularmente por aquel episodio en que fue presidente suplente de Movimiento Ciudadano y no terminó sometiéndose a los designios de Alfredo Lozoya el líder del clan de la mano en el cajón. Ahora, casualmente, descubren que tienen grandes coincidencias con Calderón hasta el punto de bloquear cualquier espacio que le represente un peligro electoral. No hace falta firmar una alianza: basta con compartir al enemigo.
NEGOCIO. Y en política las coincidencias ni existen y mucho menos son gratuitas. Quienes durante ocho años tuvieron el control del gobierno municipal conocen perfectamente los intereses que se movían alrededor de la administración. Hoy algunos observan con satisfacción que Calderón ha terminado siendo un administrador particularmente cuidadoso con los intereses que prometió combatir. Si se reelige y conserva el poder, para algunos como el clan emecista no sería solamente una victoria electoral: sería la continuidad de una forma de hacer negocios.
MIEDO.- El problema de Calderón es que parece tenerle más miedo a la candidatura de Rabling que confianza en su propia administración. Jorge Rabling todavía no tiene candidatura, no tiene partido definido y no tiene asegurada ninguna boleta. Tiene, por ahora, aspiraciones. Pero eso parece suficiente para poner nervioso a Chava Calderón. Cuando un gobierno empieza a ver un escenario cultural como una amenaza electoral, el problema ya no está en el aspirante: está en la autoestima política del gobernante.

BOOMERANG. Lo verdaderamente sarcástico es que Calderón podría estar haciendo campaña gratis para quien pretende bloquear. Si hubiera autorizado el evento, quizá habría pasado desapercibido. Pero ahora tenemos negativa, Cabildo, solicitudes, reuniones canceladas, funcionarios involucrados, fechas apartadas, INAH, versiones políticas y hasta alianzas de circunstancia. El alcalde quiso apagar un reflector y terminó encendiendo diez en favor de la causa de la propuesta de Rabling y el grupo de Platicando con los Muertos.
PARADOJA. Y todavía el presidente pretende ganar tiempo. Pero el tiempo, en política, no trabaja para quien no tiene argumentos. Cada día que pasa sin una explicación convincente hace más evidente que el problema nunca fue el panteón. El problema es quién podría aparecer en el escenario.
RIDÍCULO. La administración municipal esta encarnando al protagónico de la obra que pretendía impedir. Mientras Platicando con los Muertos prepara su décimo quinta edición, el alcalde parece estar ensayando otra puesta en escena titulada “El Alcalde que reculo en cabildo” Breve historia de cómo después de matizar con el quizá se terminó buscando quién le explicara por qué sí podía decir que sí.
SEPULTURA.- Calderón debería entender algo elemental: un buen gobierno no necesita cerrar escenarios para impedir que sus adversarios luzcan. Necesita resultados para que los adversarios no tengan dónde lucir. Si Rabling puede crecer políticamente porque una obra de teatro se realiza en un panteón, entonces el problema no es la obra, sino la fragilidad de quien la observa.
REMATE. Y así, en una de las ironías más deliciosas de esta temporada política, Platicando con los Muertos podría terminar dejando una enseñanza mucho más viva que su propio espectáculo: cuando un político intenta sepultar a un adversario antes de tiempo, corre el riesgo de terminar enterrando su propia candidatura. Las tumbas políticas no siempre las cava el enemigo. A veces el propio protagonista pide la pala, escoge el lugar y todavía reclama porque alguien más llevó las flores.




