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Lo que no se dice...

2 de octubre de 2026
Lo que no se dice...
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SABOTAJE.- Enésimo atentado contra la operación de la Junta de Aguas y, con ello, vuelve la misma pregunta: ¿quién está detrás?, ¿se trata de hechos aislados o entrelazados?  La respuesta corresponde a las autoridades investigadoras, no a las especulaciones, pero en el imaginario político ya circulan varios nombres e hipótesis. Lo que sí resulta difícil ignorar es que los incidentes se han multiplicado desde la llegada de Alfonso Márquez a la dirección técnica.

COMPUERTAS. El episodio más reciente resulta particularmente delicado. Apenas un día antes, Márquez había participado en la reunión semanal del PAN para explicar ante los asistentes las acciones que se realizan desde la dependencia. A la mañana siguiente, sintomáticamente, se registró la apertura de las compuertas de la presa, dejando escapar parte del escaso volumen de agua que actualmente almacena la reserva. Demasiada coincidencia para no investigarla, aunque insuficiente para señalar culpables sin pruebas.

ANTECEDENTES. El episodio tampoco llega solo. Antes estuvieron las rupturas de tuberías, daños a infraestructura e incluso incendios de válvulas. Uno tras otro, los incidentes comienzan a formar una cadena que obliga a preguntarse si se trata de hechos aislados, negligencias, vandalismo o una operación deliberada para afectar el funcionamiento de la Junta.

SOSPECHAS. La política, por supuesto, ya hizo lo que mejor sabe hacer: construir sospechosos, pero una cosa es el comentario de café y otra una investigación ministerial. Si existe una mano detrás de estas acciones, corresponde a las autoridades encontrarla y demostrarlo.

MENSAJE. Lo que sí parece evidente es que cada ataque tiene una consecuencia directa: afecta la capacidad de respuesta de una dependencia que administra uno de los servicios más sensibles para la población. No se está dañando una oficina cualquiera. Se está golpeando infraestructura hidráulica y, con ella, la posibilidad de que miles de usuarios reciban agua con normalidad.

COINCIDENCIA. La cercanía temporal entre la aparición pública de Márquez ante los panistas y el incidente de las compuertas agrega un ingrediente político al asunto. ¿Fue una coincidencia? ¿Una advertencia? ¿Un acto de sabotaje? ¿Una maniobra interna? ¿O simplemente una falla que está siendo interpretada políticamente? Precisamente por eso la investigación resulta indispensable: para separar los hechos de las novelas.

VÁLVULAS. Y hay otro detalle que no puede perderse de vista. Si alguien conoce la infraestructura, sabe dónde están las válvulas, cómo funcionan las compuertas y cuáles son los puntos vulnerables de la red, el daño puede hacerse con relativa precisión. Por eso cada incidente debería ser investigado no solamente como vandalismo, sino también desde la perspectiva de quién tenía conocimiento, acceso y oportunidad.

USUARIOS. Al final, como suele ocurrir en estos casos, la factura no la paga quien rompe una tubería, incendia una válvula o abre una compuerta. La paga el usuario. La paga la familia que se queda sin agua, el comerciante que debe detener actividades, el organismo que tiene que reparar y el ciudadano que termina soportando las consecuencias de una disputa que ni siquiera conoce.

POLÍTICA. Y si detrás de los hechos existe una intención política para presionar la salida de Márquez, desacreditar a la Junta o generar condiciones de inestabilidad, sería todavía más grave. Los servicios públicos no pueden convertirse en campo de batalla de grupos políticos, sindicales o administrativos. Una cosa es disputar posiciones y otra muy distinta jugar con el agua de la ciudad.

INVESTIGACIÓN. Aquí no hacen falta más sospechosos de sobremesa ni teorías de café. Hacen falta cámaras, bitácoras, registros de acceso, recorridos, peritajes y responsables. Si fue sabotaje, que se diga; si fue negligencia, que se determine; y si hubo complicidad interna, que se conozca. Con el agua no se juega. Y si alguien decidió convertir las tuberías, las válvulas y las compuertas en piezas de una guerra política, habrá que castigarle.


Desde la Rumorosa…

RECULE. Finalmente apareció una luz al final del camino y, para fortuna del alcalde Salvador Calderón, no era el tren que venía de frente. Después de varios días de evasivas, cambios de postura, reuniones pospuestas y funcionarios enviados a dar la cara por él, el presidente municipal encontró finalmente la senda administrativa para desdecirse de aquella postura que había asumido en Cabildo respecto a Platicando con los Muertos. La política, dicen, también consiste en saber recular sin que parezca que uno recula.

ACERCAMIENTO. Ayer, de manera discreta, Calderón volvió a convocar a los actores involucrados en el conflicto. La reunión estaba prevista para las siete de la tarde y, esta vez, todo indica que la historia finalmente tomará el rumbo que los organizadores habían planteado desde el principio: habrá facilidades para que la puesta en escena se realice en el Panteón de Dolores.

AVISO. La decisión ya había comenzado a cocinarse desde la mañana. El propio alcalde anticipó que se otorgarían las facilidades necesarias, con lo que prácticamente abrió la puerta que él mismo había cerrado días atrás. La diferencia es que ahora encontró una salida menos aparatosa: no tuvo que decir exactamente “me equivoqué”, sino simplemente permitir que las cosas regresaran al cauce que tenían antes de que la política se metiera entre los muertos.

GUION. Y vaya que el libreto tuvo vueltas. Primero fue el no en Cabildo; después vino el recule, luego las reuniones que no fueron, las citas que cambiaron de día, los enviados especiales y hasta la aparición del INAH como posible argumento para complicar un asunto que durante años había transitado sin semejante tormenta burocrática. Todo para terminar, aparentemente, donde debió comenzar: dialogando con los organizadores.

PACTO. Lo ocurrido en la reunión de las siete de la tarde todavía pertenece al territorio de los protagonistas. Qué se ofreció, qué se acordó, qué condiciones se establecieron y quién tuvo que ceder son detalles que seguramente comenzarán a salir en las próximas horas.

SALIDA. Calderón encontró así una fórmula para evitar una derrota política completa. Si autorizaba directamente después de su negativa, podía parecer una claudicación; si mantenía el bloqueo, el costo político aumentaba. La tercera vía fue abrir la puerta mediante el diálogo. Una solución bastante más sencilla que todo el laberinto construido durante los últimos días.

IRONÍA.  Platicando con los Muertosterminó haciendo honor a su nombre mucho antes de llegar al escenario. El asunto parecía enterrado, luego resucitó en Cabildo, volvió a quedar en el limbo, tuvo varios funerales administrativos y finalmente consiguió regresar a la vida. Todo un milagro burocrático municipal. El evento llevaba años realizándose y la solución siempre estuvo donde debió estar desde el principio: en la conversación, no en la confrontación.

REMATE. Ahora falta conocer la letra pequeña de este nuevo capítulo. Porque una cosa es anunciar que habrá facilidades y otra descubrir cuáles serán las condiciones para concederlas. Ahí estará la verdadera historia.

REFLEXION.- Por lo pronto, Calderón ya encontró la salida del laberinto. No sabemos si salió caminando con dignidad, de reversa o acompañado por el Minotauro administrativo, pero al menos parece haber entendido algo elemental: a veces, para ganar una batalla política, lo más inteligente es dejar de pelearla.

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