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Lo que no se dice...

9 de octubre de 2026
Lo que no se dice...
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SINTESIS.- En la antesala de la culminación del gobierno municipal de Salvador Calderón Aguirre las cuentas no salen, no están del todo claras, hay una seguidilla de: obras pendientes, promesas incumplidas y una credibilidad que no se reconstruye con discursos

CREDIBILIDAD.- Los reclamos ciudadanos tienen una razón de ser que se comprueba en la vida cotidiana. Para un gobierno municipal que pretende conservar el poder, la credibilidad no es un accesorio de campaña ni una frase que pueda imprimirse en un informe: es el capital político que se construye cumpliendo compromisos y que se pierde cada vez que una promesa queda archivada.

MEMORIA.- Hay obras y compromisos que se convierten en recordatorios incómodos de la administración pública. Uno de ellos es el campo de béisbol del Tecnológico. El proyecto obtuvo 709 votos en el Presupuesto Participativo 2025 y recibió un anuncio de inversión cercano a los siete millones de pesos. Sin embargo, una inspección de la Sindicatura reportó en septiembre de 2026 un avance físico de apenas 55 por ciento, más de un año después de que la ciudadanía lo eligiera.

SEMÁFORO.- El segundo pendiente está sobre la avenida Niños Héroes, donde la instalación del sistema de semaforización quedó detenida. En agosto, el Municipio informó que había sancionado a la empresa contratista por incumplir los plazos; a finales de septiembre, un recorrido periodístico documentó que permanecían las bases de concreto sin los equipos instalados. La explicación administrativa puede señalar al contratista, pero la responsabilidad pública no desaparece con el señalamiento se necesita una solución más que conocer quién dejó de cumplir.

CALIDAD.- El tercer caso más reciente está en la calle Pájaro Madrugador, en la colonia Valle Verde. La pavimentación inaugurada en mayo con una inversión reportada de poco más de un millón de pesos, ya presentaba hundimientos y deterioro prematuro. Estas fallas molestan a los vecinos y ha resultado una veta para la síndica que por mucho no es la mejor apoyadora de la Chavagestion y ha solicitado revisar las condiciones de la obra y valorar la aplicación de la garantía correspondiente.

DUDAS.- No se trata de obras complicadas, se trata de acciones de mejora importantes para la ciudad, la administración solo tenía que hacerlas, cumplir con la palabra empeñada, pero ¡se envuelve en controversias! Todo es producto de que en la gestión municipal no hay cohesión y mucho menos disciplina, de lo contrario la irresponsabilidad no existiría.

DIFERENCIAS.- Aquí es donde el gobierno de Salvador Calderón tiene que responder algo más que con comunicados. ¿Cuáles son los plazos actualizados para terminar el campo del Tecnológico? ¿Cuándo se instalarán los semáforos de Niños Héroes? ¿Qué resultado tendrá la revisión de Pájaro Madrugador y quién asumirá el costo de las reparaciones? No se necesita una campaña de desprestigio para formularlas; basta con mirar las obras y contrastarlas con los compromisos anunciados.

REELECCIÓN.- Para cualquier alcalde que considere buscar otro periodo, estas situaciones representan una prueba cotidiana de credibilidad, sino porque esta dinámica ha sido la constante aunado a muchas otras circunstancias que han hecho que el principal enemigo de Chava Calderón, ¡sea el mismo!

PARRAL.- La pregunta que plantea legítima: ¿por qué los parralenses tendrían que seguir soportando obras deficientes, compromisos incumplidos y explicaciones que llegan después de que el problema ya se hizo visible? La respuesta no puede ser que así funciona la política ni que todas las administraciones cometen errores. Los ciudadanos pagan impuestos y tienen derecho a exigir servicios e infraestructura de calidad, independientemente de la organización interna, el que asumió la autoridad sabe a lo que iba y manifestar justificaciones en lugar de resultados no resuelve los problemas y deteriora su imagen.

Desde la Rumorosa…

RESACA.- Ahora sí que Cruz Pérez Cuéllar podría decir que le tocó dormir con el enemigo en casa. La definición de Morena en Chihuahua, que lo colocó al frente de la estructura estatal rumbo a 2027, no parece haber pacificado las huestes morenistas. Andrea Chávez aguantó vara, aceptó el resultado y recibió lo que políticamente se interpreta como una compensación: la posibilidad de convertirse en candidata a la presidencia municipal de Ciudad Juárez.

LA SEÑAL.- Pero una cosa es aceptar el reparto y otra muy distinta ponerse la camiseta del proyecto de quien terminó imponiéndose en la contienda interna. La aparición de Andrea ayer ante la prensa dejó una lectura que no pasó inadvertida: habló de su propio proyecto, de sus aspiraciones y de su ruta política, pero no se percibió el mismo entusiasmo para impulsar el de Cruz Pérez Cuéllar de quien en el mejor de los casos omitió hablar y dejó la puerta entreabierta para hablar de situaciones anómalas en la decisión de su partido, pero se autocensuro diciendo que no lo haría para cumplir su parte. ¡Vaya nivel de operación cicatriz!

REPARTO.- Morena resolvió la primera parte del problema con una fórmula conocida; la de las compensaciones para que nadie se vaya de la fiesta. La dirigencia nacional designó a Andrea como coordinadora municipal de la transformación en Juárez, colocándola en la antesala de la candidatura a la alcaldía.


LOERA.- Repartir posiciones puede calmar momentáneamente los ánimos, pero no necesariamente borra las rivalidades. El primero que ya salió a decir que se tienen que revisar los métodos de elección interna es el mismo Juan Carlos Loera de la Rosa, quien se quedó en el camino de ser candidato a alcalde de Juárez, es coequipero de Andrea Chávez así que se aguantó y deslizo su molestia de manera tranquila.

TERRITORIO.- El grupo de Andrea podría concentrar buena parte de sus energías en conquistar Ciudad Juárez, donde ella tiene su propia apuesta política y donde cada voto cuenta para consolidar su futuro. La interrogante es qué tanto de ese esfuerzo se trasladará al proyecto estatal de Cruz. ¿Habrá una operación conjunta, con estructuras trabajando en una misma dirección, o dos equipos que compartirán logotipo, pero no necesariamente estrategia? En una elección estatal, Juárez no es una plaza secundaria: es una pieza decisiva.

APUESTA.- La lectura más delicada es que una parte del grupo desplazado podría encontrar más conveniente fortalecer su propio bastión que invertir capital político en el proyecto de quien le ganó la coordinación estatal. Incluso podría surgir la tentación de pensar que una derrota de Morena en Chihuahua dejaría el camino despejado para reorganizar las fuerzas internas sin la conducción de Cruz. Es una hipótesis política, no un hecho demostrado.

LA CONTRADICCIÓN.- Y ahí está el verdadero problema para la Cuarta Transformación. Mientras la dirigencia nacional insiste en la unidad y Cruz convoca a sumar a los distintos grupos, la percepción de distanciamiento sigue alimentando dudas sobre la profundidad del acuerdo. El propio coordinador estatal ha manifestado públicamente su intención de incorporar a quienes participaron en la contienda interna. Ahora tendrá que convertir esa disposición en una estructura operativa, no solamente en una fotografía de reconciliación.

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