Lo que no se dice...
14 de octubre de 2026


GIRA.- Ya está confirmado: después de ser designado coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar iniciará este viernes una nueva gira por la región sur del estado, con una agenda que contempla municipios como Santa Bárbara, San Francisco del Oro y Allende, entre otros. La visita marca el arranque de una etapa distinta para el alcalde juarense con licencia: la definición interna quedó atrás y ahora toca convertir el respaldo obtenido en capacidad de operación política. Ganar una designación dentro del partido es una cosa y construir las condiciones para competir por la gubernatura es otra muy distinta.
TERRENO.- La región sur no es un territorio desconocido para Pérez Cuéllar. Antes de la definición interna ya se habían tendido puentes, establecido coordinaciones y tejido relaciones con actores políticos y sociales de distintos municipios. La gira permitirá observar si efectivamente los “andreistas” se integran a la operación del proyecto.
OPERACIÓN.- Morena necesita conservar la unidad después de una competencia que tuvo a Andrea Chávez como su principal contrincante, pero la unidad no se decreta desde una conferencia ni se consigue con una fotografía de grupo. Se construye distribuyendo espacios, escuchando inconformidades y convenciendo a quienes todavía no terminan de aceptar el resultado.
AGENDA.- El domingo, la gira contempla una jornada de actividades en Parral. Entre los puntos anunciados destaca la entrega de material escolar a por lo menos cuatro instituciones educativas de la localidad, en un evento previsto por la tarde en la Secundaria Federal. Además de un encuentro con medios de comunicación durante la mañana y una concentración en la deportiva Vanessa Zambotti. Tres actividades con objetivos distintos: comunicación política, acercamiento con el sector educativo y movilización de simpatizantes.
MEDICIÓN.- El encuentro con los medios de comunicación será otro punto relevante. Cruz tendrá la oportunidad de explicar cuál es el papel que jugarán las regiones fuera de Ciudad Juárez y cómo pretende mantener la cohesión de Morena después de la contienda interna.
SUSPIRANTES.- Sera interesante de igual forma ubicar la pasarela de los suspirantes a posiciones locales, aquellos perfiles que han estado haciendo ruido en los medios para que los volteen a ver y ahora que hay definiciones podrán saber que tan efectivo fue su disruptivo botecito chilero que les ha precedido previo a este momento.

Desde la Rumorosa…
BONILLA.- La guerra de las encuestas y las tendencias electorales no acaba de comenzar; lleva meses librándose, aunque hasta ahora se encontraba en una etapa distinta: la de medir a quienes querían ser. La sucesión por la gubernatura de Chihuahua comienza a entrar en el terreno de quienes realmente pueden ser, y esa diferencia cambia las reglas del juego. Dos nombres comienzan a concentrar la atención: Cruz Pérez Cuéllar, por el bloque de Morena, y Marco Bonilla, por el panismo.
FOTOGRAFÍA.- Fue precisamente el equipo de Marco Bonilla el que difundió ampliamente una encuesta que coloca al alcalde de Chihuahua con licencia al frente de las preferencias electorales. Según los datos divulgados, Bonilla alcanzaría el 40.06 por ciento, seguido de Cruz Pérez Cuéllar con 35.2 por ciento. Más atrás aparecen Alfredo Lozoya, de Movimiento Ciudadano, con 5.7 por ciento, y Julián LeBarón con 5.2 por ciento.
POSICIONAMIENTO.- Difundir una encuesta favorable no es un acto inocente ni una simple cortesía estadística. En política, las mediciones también funcionan como herramientas de posicionamiento: sirven para instalar nombres, generar conversación, atraer reflectores y mandar mensajes tanto a los adversarios como a los aliados. Dicho de otra manera, la encuesta también puede convertirse en una invitación para que los indecisos se acerquen al que parece llevar ventaja y para que los grupos internos comiencen a calcular dónde les conviene acomodarse.
ADVERSARIO.- Para Cruz Pérez Cuéllar, aparecer por debajo de Bonilla en esta medición representa una primera señal que deberá tomar en cuenta, aunque no necesariamente una razón para encender las alarmas. Su reciente designación como coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación le ofrece una plataforma para ampliar su presencia fuera de Ciudad Juárez y comenzar a construir un proyecto de alcance estatal.
INVITADOS.- Los porcentajes atribuidos a Alfredo Lozoya y Julián LeBarón también merecen atención. Aunque se encuentran lejos de los dos punteros en esta medición, ambos aparecen en un escenario donde las candidaturas y las alianzas pueden alterar el equilibrio electoral. Pero no sería prudente asumir que sus preferencias se trasladarían automáticamente a Bonilla o a Cruz. El electorado no es una bolsa de votos que los dirigentes puedan cambiar de mano como si fueran fichas de dominó.
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GUERRA.- El PAN todavía no termina de resolver su proceso interno en la capital del estado, su principal bastión electoral en Chihuahua, y ya comenzó a pagar los costos de una disputa que amenaza con salir más cara que la propia candidatura. El enfrentamiento entre el grupo de César Jáuregui y Rafael Loera, por un lado, y el equipo que impulsa a Santiago de la Peña, por el otro, sumó un nuevo capítulo con las protestas registradas durante una reunión del Comité Directivo Municipal panista. La inconformidad llega en medio de las diferencias por las candidaturas y de una lucha por definir quién tendrá la última palabra en el reparto del poder rumbo a 2027.
DESGASTE.- Cuando una reunión convocada para discutir alianzas termina convertida en escenario de inconformidades por las candidaturas, queda claro que la agenda formal es una cosa y la guerra real es otra. El PAN parece tener demasiados generales disputándose el mapa y muy pocos dispuestos a sentarse a negociar la estrategia.
CHOQUE.- La disputa entre el bloque identificado con Jáuregui y Loera y quienes respaldan a Santiago de la Peña no es una simple diferencia de nombres. Detrás está la definición de los equilibrios internos, la distribución de espacios y el control de una candidatura que tiene un valor estratégico para el panismo. La capital es el territorio donde Acción Nacional conserva una de sus principales fortalezas; por eso, perder la capacidad de construir consensos en casa sería un lujo que difícilmente puede darse.
SANTIAGO.- Si la apuesta termina favoreciendo a Santiago de la Peña, como todo apunta que será antes de concluir el presente mes, el desafío no será únicamente conseguir la candidatura, sino lograr que los grupos inconformes se sumen al proyecto sin convertir la campaña en una prolongación de la batalla interna. Si quienes pierden la disputa deciden cobrar la factura, el costo no lo pagará solamente el candidato de la capital, también lo resentirá el proyecto estatal que encabeza Marco Bonilla.
FACTOR.- César Jáuregui no es un actor menor en el panismo chihuahuense. El 12 de octubre circularon versiones periodísticas sobre declaraciones suyas en las que habría advertido que estaba dispuesto a llevar la disputa hasta sus últimas consecuencias si no encontraba condiciones para competir.
BENEFICIARIO.- En medio de este pleito, Morena no necesita intervenir demasiado para obtener una ventaja política. Le basta con observar cómo su principal adversario en la capital desgasta tiempo, energía y credibilidad en una disputa que debería resolverse antes de entrar de lleno al proceso electoral. Si el PAN llega dividido a 2027, Morena encontrará un terreno más favorable para intentar disputar una plaza que históricamente ha sido complicada para la izquierda.
RUMOR.- En los corrillos políticos ya circulan versiones que relacionan al grupo de Jáuregui con un supuesto respaldo a Cruz Pérez Cuéllar, el recién designado coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación sin embargo en agosto, el propio Pérez Cuéllar negó cualquier acercamiento o negociación con Jáuregui y Rafael Loera.
REMATE.- El PAN de Chihuahua enfrenta una paradoja: tiene en la capital su principal bastión, pero también uno de sus mayores focos de riesgo político. Si cada grupo insiste en imponer su voluntad, el proceso interno puede terminar convertido en una competencia de resistencia donde todos pierdan algo.




