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Lo que no se dice...

15 de octubre de 2026
Lo que no se dice...
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MAL.- Desafortunadamente las noticias para Parral ahora tampoco son buenas, en la administración de Salvador Calderón estamos entre la deuda y el año de Hidalgo: Chava sigue dejando las cuentas pendientes y las explicaciones para después

ALEGRES.- En Parral, las finanzas municipales entraron en la etapa en la que los números dejan de ser simples cantidades y comienzan a convertirse en un problema político. Durante la sesión de Cabildo de este miércoles, la síndica Dalila Villalobos volvió a presentar su informe de actividades y puso sobre la mesa una cifra que no admite demasiados adornos: los compromisos financieros del Ayuntamiento superan los 73 millones de pesos, según el corte referido.

DEFINICION.- La frase de la funcionaria es tan descriptiva como  contundente: el gobierno municipal ha quedado a deber a los parralenses. ¡Y sí! habría que agregarle una posdata: no solamente les quedó a deber resultados; también podría dejarles una cuenta que alguien tendrá que pagar. Porque en la administración de Salvador Calderón, al menos por lo que exhiben los señalamientos de la Sindicatura, la calculadora parece trabajar horas extras, aunque las explicaciones no siempre lleven el mismo ritmo.

DEUDA.- Los más de 73 millones de pesos son apenas el punto de partida de una discusión que necesita claridad. La propia síndica había advertido anteriormente sobre un pasivo cercano a los 80 millones y señalado posibles obligaciones vinculadas con obra pública que, según sus observaciones, no aparecían debidamente reflejadas en la información revisada.

RESTAURANTE.- Ahora la síndica anda empeñada en descubrir a donde se ha ido más de un millón de pesos del que mensualmente se sustrae dinero con facturas de las que no se tienen datos objetivos, suena igual de patético como aquella proveedora de despensas y dulces que en la anterior administración de Movimiento Ciudadano facturo millones y resulto ser una humilde trabajadora de una joyería propiedad de la hermana de Alfredo Lozoya, se trata de las mismas practicas pero cambiadas a versión alimento.

VIANDAS.- En este caso, son varios los departamentos requirentes de esos servicios culinarios, pero ninguno ha logrado responder porque hicieron esas peticiones, todos han contestado al unísono en un mismo formato de respuesta, remitiendo a la oficialía mayor, pero, ¿Cómo? Entonces solo les sembraron las ordenes de adquisición de servicios, en este entramado no solamente hay la sospecha de prestanombres en el proveedor, también hay la sospecha de prestanombres en las requisiciones, ¡refinamos!

DENUNCIA.- El caso sin lugar a dudas requiere por lo menos una denuncia para que se investigue, que no se asuma la tibieza con la que uno de los proveedores actuó cuando le desaparecieron su revolvedora allá por la colonia Bella Vista y que luego recupero por mano propia meses después, por cierto que no es obra de la casualidad que la dirección de la proveeduría de los alimentos este también en un domicilio de aquellas inmediaciones, donde no se observa movimiento alguno y menos aun sus moradores conocen de tan destacada y prospera actividad comercial que han tenido en los últimos meses.

ALCALDE.- Ayer nuevamente el alcalde mostró silencio ante las acusaciones, aunque estas últimas amagan no solamente con quedarse en el órgano de control interno, sino escalar a otras instancias, donde además se generara una investigación paralela, las cuales serán seguramente lentas, pero ni dudar que a mitad de campaña del 2027 logren florecer y exhiban la verdad de los hechos en el momento menos oportuno para clavar el último clavo en el ataúd de las aspiraciones reeleccionistas.

CREATIVO.- El problema no es que un municipio tenga deudas; las administraciones pueden asumir compromisos legítimos para realizar obras y prestar servicios. El problema comienza cuando las cuentas no permiten entender con claridad qué se debe, a quién, por qué concepto y cuándo se pagará. Si los pasivos están debidamente conciliados, el gobierno tiene que aclarar las diferencias. Si los contratos están en orden, que se publiquen los expedientes; si hay inconsistencias, que se corrijan y se determinen responsabilidades. Hasta ahora la única austeridad que se ha aplicado en la administración de Chava Calderón es la informativa: Los únicos ahorros palpables están en las explicaciones hasta el punto de la opacidad, mientras los compromisos financieros siguen acumulándose.


OBRAS.- Hay otro capítulo que merece atención: la obra pública, donde cada peso debe tener nombre, apellido contractual, expediente y evidencia de que el trabajo se realizó como fue pagado así se trate de un disfraz para dedicarlo a tu hermano, yerno, primo o cómplice. Cualquier señalamiento relacionado con posibles beneficios a personas cercanas al alcalde debe investigarse con documentos, no darse por probado a partir de rumores o relaciones políticas. Dejar clara las preguntas de quién conoce a quién, sino quién contrató, quién ejecutó, quién supervisó y quién realmente se benefició. Tenemos derecho a saber si el municipio está pagando por infraestructura o por una nueva temporada de dudas.

DESGASTE.- El asunto ya no puede despacharse como una diferencia más entre el alcalde y la síndica. Los cuestionamientos financieros se repiten y las observaciones sobre resultados administrativos permanecen en la conversación pública, entonces la obligación de responder aumenta. Salvador Calderón no llego a ser alcalde por esfuerzo único y propio, el corono la molestia e inconformidad de muchos ciudadanos que no estuvieron conformes con el actuar de sus antecesores y hasta ahora el presidente ha sintetizado el cambio a un ¡simple quítate tú, para ponerme yo”! donde las practicas siguen siendo las mismas.

ABONOS.- Si Salvador Calderón mantiene la intención de buscar la reelección en las condiciones actuales será un ¡suicidio político! No solamente para él, también para quienes lo acompañen en esa desventura, la devaluación política de su gestión es inocultable.

MEDICION.- El PAN también tendrán que hacer sus propias cuentas, respaldar una candidatura que cargue semejante cumulo de cuestionamientos es una carga impensable de llevar. La conversación pública no está en el beneficio de las escasas obras se ha concentrado en los pasivos, las fallas de construcción de las mismas y en la falta de claridad financiera

AÑO.- Existe una expresión que aparece con frecuencia cuando se acerca el final de una administración: «¡el año de Hidalgo!», pero aquí no fue limitado al último tercio, fue el trienio de Hidalgo.   Desde el inicio hasta el cierre de la administración ha existido la sospecha y la vigilancia reforzada ha sido necesaria. La mejor manera de despejar sospechas no es indignarse porque existan preguntas, sino responderlas.

REMATE.- La frase de la síndica resume el problema: el gobierno municipal ha quedado a deber a los parralenses. Pero, ¿cuánto debe realmente? Hasta donde se está hipotecando el margen de maniobra de la próxima administración. Hasta ahora las cuentas municipales no resisten una revisión. ¿Alguien puede encontrar las diez diferencias con la pasada administración?

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