Lo que no se dice...
14 de mayo de 2025


ROBO. - Los resultados de la denuncia por el robo de material en La Mina La Prieta ya están sobre la mesa, la investigación está concluida Y…: ¡sí hubo robo! Lo que por meses se intentó desviar con rumores, especulaciones y eufemismos, se confirma.
CONCENTRADO. – El hurto es la joya de la corona; el viejo concentrado de mineral, ese que fue abandonado por los dueños originales de las instalaciones de la mina y que simplemente empezó a desaparecer.
MIRADAS. - Lo inevitable es que las ultimas sustracciones el o los responsables están en esta administración, aunque no fueron los primeros y únicos, sin embargo, en ellos estará la primera instancia de la investigación que promovió el propio alcalde Calderón.
DUDA. - Por cierto, Bladimir “el malacatero”, polémico personaje, ¡ya no está! Durante las investigaciones se fue, ¡lo dejaron ir! Es una pieza clave, debió haberse conservado en la nómina, de hecho, tenía muchos aportes por hacer a las investigaciones y a la mina, ¿Por qué se fue?
AGREGADO. - Cuando el caso escale y llegue al núcleo de los directamente involucrados, se espera una reacción en cadena. Bladimir como cualquier otro, en medio de la presión recuperara la memoria perdida y se le vendrán nombres y fechas.
AGREGADO. -Hombres y mujeres, todos al amparo del poder y algunos aún en nómina oficial, podrían quedar expuestos. Lo que hasta ahora ha vivido bajo el brillo del glamur político empezará a mostrar sus grietas más oscuras.
LADRON. - La versión es que quien actuó y aparece como principal sospechoso no se mandaba solo. Nadie sustrae concentrado de una mina, lo transporta, lo negocia y lo desaparece, sin dejar rastro, ni sin que alguien más haya volteado la cara. Aquí hubo omisiones, pero también complicidades.
RATEROS, - No son pocos los mineros de la región que se han enriquecido con la compra de concentrado robado o de dudosa procedencia, ¿ese será el otro extremo de la madeja? El comprador pudiera estar tan cerca del poder como si estuviera invitado a una fiestas en Parral.
MUESTRA. - El robo en La mina la Prieta no es solo un atentado contra el patrimonio histórico o económico. Es una muestra más de cómo el poder mal entendido se convierte en salvoconducto para el saqueo.

Desde la Rumorosa…
CARPETAZO. - Pocas cosas retratan con tanta claridad la podredumbre institucional como la manera en que las autoridades dan carpetazo a casos que merecen justicia, no olvido. La estafa de la Puerta del Tiempo, esa obra insulsa e innecesaria que se vendió como símbolo de transformación urbana, ha terminado convertida en otro monumento a la impunidad.
COMPLICES. - La Auditoría Superior del Estado de Chihuahua, en un acto ya habitual de complacencia, decidió nuevamente darle la vuelta al caso. No importa que existan elementos administrativos claros que prueban la irregularidad de haber disfrazado una obra por administración directa para entregarla, en los hechos, a empresas favoritas de la pasada administración. Tampoco importa que el resultado haya sido una estructura de baja calidad, que hoy requiere reparaciones que volverán a salir del bolsillo de los parralenses. El caso, para ellos, está "concluido y archivado".
RESUCITADORA. - Los pecados de la pasada administración municipal de Cesar Peña y su camarilla intentó revivirlos la síndica Dalila Villalobos, pero se topó con la muralla de la complacencia legislativa y de auditoría, esa connivencia silenciosa que opera como red de protección para quienes se sienten intocables. Nada pasa, ni pasará. Porque aquí el sistema funciona exactamente como fue diseñado: para no funcionar cuando se trata de castigar a los suyos.
PROMESA. - Los hechos son claros. Lo que se prometió como una renovación emblemática de la pasada administración municipal terminó siendo una obra más costosa, de menor calidad y totalmente prescindible. De hecho, lo que había antes —la estructura retirada— tenía mejor acabado y mayor funcionalidad. Pero en Parral, la estética sirve de pretexto, y el gasto público, de botín.
VERGÜENZA. - Que la Auditoría Superior dé por terminado el caso es una burla. Pero aún queda una débil esperanza —esa que, dicen, es lo último que muere—: que la Función Pública y la Fiscalía Anticorrupción se atrevan a ver lo que ya todos vimos, y actúen donde los demás han preferido callar.
GRAVE. - Una ciudad que normaliza el saqueo disfrazado de obra pública está condenada a repetir la historia, siempre con los mismos actores y los mismos daños colaterales: los ciudadanos.








