El despertar que duele
2 de junio de 2026

Sota, Caballo y Rey
Fernando A Herrera

Qué difícil debe ser para los seguidores de Morena darse cuenta de que fue solo un mal sueño. Una falsa esperanza. Una desilusión más que se suma a la larga lista que nos han dejado todos los partidos que han gobernado México.
Debe ser muy difícil sentarse a valorar si los programas sociales alcanzan para cambiarlos por la libertad. Por la vida de un familiar asesinado por el crimen organizado. Por la madre que murió esperando una medicina. Por el padre que no alcanzó cama en un hospital.
Debe ser muy difícil admitir que nos compran. Que nos corrompen con una tarjeta. Que nos hacen votar por ellos a cambio del dinero que, además, sale de nuestros propios impuestos.
Debe ser muy difícil entender que México es más importante que nosotros mismos. Que la patria va primero. Que no podemos entregarla a cambio de un plato de frijoles.
Es tiempo de reflexionar. De comprender que ni la envidia, ni el odio al patrón, ni el rencor contra quien sí logró hacer algo con su vida, ni siquiera la frustración por nuestros propios fracasos, pueden ser justificación válida para dejar que al país se lo lleve la fregada.
Los programas no son amor al pueblo, son anestesia. Y mientras nos duermen con el depósito mensual, nos despiertan con balaceras, con desabasto, con extorsiones, con hijos que se van porque aquí no hay futuro.
Si no arreglamos este desorden lo más pronto posible, el futuro de nuestros hijos y nietos será nuestra vergüenza. No porque no pudimos, sino porque no quisimos ver.
Despertar duele. Pero seguir soñando nos va a costar mucho más.

La Expresión Continúa...





