Entre el ajedrez del Verde y el interés de Lilia Aguilar
17 de julio de 2026

Sota, Caballo y Rey
Dr Fernando A Herrera

La carrera política en Chihuahua en la 4T ha comenzado de la peor manera posible, en donde todos enseñan los dientes; muy lejos de la narrativa de la "unidad" y la "transformación", las recientes sacudidas al interior de la coalición revelan que sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, celebran una guerra de presión para torcerle el brazo a Morena.
El análisis de los amagos demuestra que no todas las amenazas pesan lo mismo. Mientras el Verde juega al ajedrez corporativo, el PT de Lilia Aguilar solo es ambición personal.
Comencemos por el Partido Verde. El apoyo mediático de Arturo Escobar, condicionando la alianza en Chihuahua a cambio de la candidatura del alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar, no fue un berrinche ideológico; fue un frío análisis comercial. Al Verde no le quita el sueño si el candidato es de cepa morenista o de pasado panista; le importan los números. Juárez posee el padrón electoral más grande del estado, y la estructura de Pérez Cuéllar garantiza votos indispensables para su franquicia.
Para Escobar, Chihuahua es una ficha de cambio en el tablero nacional.
Su amago busca cotizar caro el amor ante Morena en la Ciudad de México.
Presionan en el norte para cobrar donde sea, intercambiando una cosa por otra, y Chihuahua mercancía que puede cambiarse por otras posiciones en otras latitudes.
Es un negocio permanente de estirar la liga para ver cuánto cede el partido mayoritario. Si pierden la apuesta y la candidata termina siendo Andrea Chávez, el Verdeno pierde nada; simplemente cobra las cuotas ya pactadas en la mesa.
El caso de Lilia Aguilar con el PT es opuesto y peligroso, porque no hay visión de Estado ni estrategia de partido, solo su apuesta personal, pues al apoyar tan apasionadamente a Andrea y nombrarla coordinadora de afiliación del PT en el estado, Aguilar no fortalece a la 4T, porque lo que quiere es pavimentar su camino hacia la candidatura a alcaldesa de Ciudad Juárez en 2027.
Para Lilia, el control del PT en Chihuahua es el negocio heredado. Pero para dar el salto a la presidencia municipal de Juárez, necesita remover el obstáculo que es Cruz Pérez Cuéllar.
Su estrategia es brutal: Andrea "yo te apoyo en el estado, tú me pagas con Juárez".
Esta jugada personal le ha salido cara a Lilia, que propició una fractura en su propia casa. Encima enfrenta rebelión de las bases locales del PT y la de su hermana, la diputada América Aguilar, y eso demuestra que la militancia real prefiere la estructura de Pérez Cuéllar antes que los acuerdos personales de Lilia.
Lilia Aguilar se juega el “todo o nada". Si Andrea gana la candidatura, Lilia tendría su boleto para Juárez. Pero si Cruz Pérez Cuéllar se impone, el grupo juarense le pasará la factura que podría congelar su carrera local por seis años.
Morena no ha perdido el control de su coalición, pero está viendo a sus aliados como enseñan sus cartas antes de las encuestas.
El electorado chihuahuense asiste a un espectáculo donde el Verde opera como una corporación que busca dividendos nacionales, mientras Lilia Aguilar utiliza las siglas de su partido como un trampolín personalísimo.
En la antesala del 2027, nos queda claro que, en la política del actual gobierno federal, la lealtad tiene un precio, y en Chihuahua, se paga con candidaturas.

La Expresión Continúa...






