la designacion de bonilla y la PRIatización del PAN.

Erik Jurado

Aunque me cueste y me duela aceptarlo López tenia razón; ahora es el PRIAN el partido que nos tocó vivir. En este país no tenemos partidos democráticos, se ha configurado una dinámica cupular bastante odiosa, en todos y cada uno de ellos, sin excepciones.
El PAN por mucho tiempo se distinguió del resto de los partidos por democratizar sus procesos. Tenían un consejo que sí funcionaba como consejo; ahí se discutían los temas relevantes del partido y se acordaban en el acuerdo o el disenso. Eso desapareció con las líneas de grupo y la perdida de voz individual. Pero también había procesos democráticos internos, que, aunque muchas veces amañados por los enemigos de la democracia alentaban la democratización y una cultura de la pluralidad y la legalidad interna de la organización y generaban un aire de participación muy sano.
Ayer con el dedazo disfrazado de trabajo político, muy al estilo de MORENA, de Marco Bonilla quedó claro que esas prácticas están muy lejos de Acción Nacional. Lo que se dio fue una negocia entre cupulas, y que quede claro que la personal Bonilla me parece la mejor pieza que tiene el PAN, pero ahora observo en este escrito la perdida de formas y cultura, que lamentablemente era la única organización que las tenía.
Incluso en este escenario me queda claro que están presentes las pretensiones de Loera y Jauregui sobre la candidatura en la capital ya mermadas, y en ese caso, aunque ninguno de los dos me gusta para chihuahua capital recaen en el mismo supuesto. Dos posibles aspirantes mermadas por un acuerdo de cúpula.
El centro de este escrito es que si urge recobrar en todos los partidos la vocación democrática o construirla por primera vez. Porque resulta confuso observar al personaje de Alito Moreno acusar a MORENA de antidemocrático desde una posición que ya le duró mucho, más de los recomendable.
Los mexicanos nunca hemos estado emparentados con la democracia y los partidos políticos no están haciendo un esfuerzo por crear una cultura tal. Luego eso se convierte el mal del que acusan, pero lo viven en casa.
Una de las tareas sustantivas para generar un ambiente de confianza en el gobierno es provocar transparencia, conocimiento y un esfuerzo por preservar valores democráticos, cosa que no está sucediendo y aunque nos gusten o no las designaciones no es el centro de la discusión.
El problema central es que no existe un acceso claro para los ciudadanos a la participación y los responsables de generarlo se han convertido en bandos herméticos y tomados por grupos de poder. Nada más lejos de una democracia.

La Expresión Continúa...






