Se acabó el tiempo hay que entender el mensaje.
21 de mayo de 2026

Sota, Caballo y Rey
Dr Fernando A Herrera

Estados Unidos esta demostrando empeño en corregir los errores del pasado. Hoy le tocó a Raúl Castro, acusado a los 94 años por hechos de los noventa. El objetivo no es meter a un anciano a la cárcel. El objetivo es negociar con el nieto el cambio de régimen. Es mandar el mensaje de que para Washington la seguridad nacional no prescribe.
La petición de detención temporal con fines de extradición que se hizo a México sobre 10 personajes, no es un trámite burocrático, está midiendo lealtades, o nos está preguntando: Estás conmigo o contra mí?
El problema está en la comprensión del tema, porque lo que México vende como dignidad, en Washington se entiende complicidad. Lo que aquí es defensa de la soberanía, allá es obstrucción de la justicia.
Tampoco es un escenario de amenazas a futuro. Eso ya ocurrió. La designación de los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras, cambió el juego de raíz. Qué significa eso? Lo que estamos viendo: Que bajo ley estadounidense, cualquier funcionario, banco, empresa o gobierno que “obstaculice” una acción contra esos grupos se vuelve materialmente cómplice de terrorismo.
Negar la extradición de un operador financiero del Cártel de Sinaloa no es un tema diplomático. Es darle refugio a un terrorista. Así lo ven allá.
Mañana la “detención temporal con fines de extradición” puede llevar el nombre de un ex secretario o secretario, de un gobernador en funciones, de un contratista consentido. Y la pregunta será la misma: Negocias o te atienes a las consecuencias?
Si se obstinan en la narrativa de que extraditar es ceder soberanía, el escenario es inminente: El Departamento del Tesoro mandó congelar cuentas desde EE.UU. Y puede seguir contra cualquier persona o empresa que haga negocios con los señalados. Sin juicio previo. Los bancos mexicanos que muevan dinero de operadores ligados a cárteles pueden ser vetados del sistema financiero dólar, que es lo mismo que una sentencia de muerte para cualquier institución.
El TMEC tiene dientes. Pero no cooperar en seguridad nacional se puede pagar con aranceles a sectores como el automotriz u otros estratégicos para México. Entonces podríamos ver la soberanía vs. los millones de empleos de esos sectores.
Proteger a Morena y su círculo con el manto de la soberanía ya no tiene sólo un precio político, sino implicaciones penales bajo jurisdicción estadounidense. Y ese precio no lo pagará el movimiento. Lo pagará el país.
La Presidente tiene razón en un punto: no somos colonia. Pero tampoco somos Cuba. No podríamos vivir 65 años bloqueados porque Washington decidió que somos parte del “eje del mal”. Nuestra economía está integrada con la de Estados Unidos. La ideología no puede estar por encima.
México debería anticiparse contra los funcionarios que se involucren con el narco para evitar que se los pidan en extradición.
Porque esas peticiones de detención temporal con dedicatoria, los van a poner en un dilema brutal: entregas a los tuyos o te conviertes en una amenaza. Y para entonces la narrativa de soberanía no nos va a alcanzar para pagar la nómina. Mucho menos para defenderse en una corte de Nueva York.

La Expresión Continúa...





