Se hace bolas
24 de agosto de 2026

Sota, Caballo y Rey
Dr. Fernando A. Herrera

A la presidente Sheinbaum se le empieza a hacer bolas el engrudo. La luna de miel pierde su encanto y en Palacio Nacional se respira un aire denso, un tufo que incomoda a su inquilina. Los problemas amenazan con rebasar el límite tolerable; el golpe sobre la mesa parece inminente.
En Morena el panorama es similar. La otrora rijosa, agresiva y desafiante Ariadna Montiel ha tenido que mutar en una permanente apaga fuegos. Ambos espacios presagian tormenta. Históricamente, las hegemonías han caído bajo el peso de sus excesos, una ley que Morena decidió ignorar.
La paradoja es que el daño es autoinfligido. El bono democrático los obnubiló, y detonó un agudo síndrome de Hubris. Su eventual caída no viene de la oposición desarticulada, sino de su implosión interna. Una pinza doble que amenaza a la Cuarta Transformación: el frente judicial de Nueva York, y adentro, las contradicciones de su gobierno.
Abundemos en la baraja:
La Sota: El ventilador de Brooklyn
La primera carta ya se juega en la Corte de Nueva York, y viene marcada. La rápida modificación de medidas cautelares al general Gerardo Mérida Sánchez —quien cambió la prisión por el resguardo domiciliario— confirma su nuevo rol como testigo protegido bajo la jueza Katherine Polk Failla. El militar ya comenzó a cantar y las partituras resuenan con fuerza hasta Palacio.
El Caballo: La justicia selectiva
Mientras Washington avanza, el frente interno galopa sin rumbo, se pierde, tropieza y puede que desbarranque. El Estado se ha dedicado a la minería de expedientes para cazar piezas del pasado: Ángel Aguirre por Ayotzinapa y Ernesto "Rufo" Appel por el huachicol fiscal. Golpes mediáticos que muestran una asimetría intolerable para el ciudadano de a pie. Esa fiscalía que vuela para perseguir opositores, avanza a paso de tortuga cuando es Rubén Rocha Moya. La bandera de la pureza moral se deshilacha.
El Rey: El veredicto de las urnas
La última carta es el destino electoral en las intermedias. La narrativa no resiste cuando la seguridad sigue como una promesa rota y el dinero ya no alcanza para la canasta básica. El control de las masas no es un cheque en blanco; el votante desencantado y los indecisos castigarán el fracaso, el robo y los abusos. Perder la mayoría calificada en el Congreso será el primer paso que les deje claro que México ya no tolera el cinismo.
A la presidente se le hace bolas el engrudo. Y en política, cuando el horno no está para bollos, lo primero que se quema es el partido en el poder.

La Expresión Continúa...






