sabagrillo
29 de agosto de 2026

VACÍO.- Lo dicho: en política los espacios no permanecen vacíos. Apenas una institución se retira, una decisión impopular genera inconformidad o el gobierno deja una silla sin ocupar, alguien aparece dispuesto a sentarse en ella. Y en Parral acaba de comprobarse nuevamente. El traslado de las Salas Regionales del Poder Judicial que tenían su sede en esta ciudad hacia la capital del estado no solamente dejó oficinas vacías; dejó también un hueco político que alguien tenía que aprovechar.
DESMANTELAMIENTO.- La decisión de llevarse las Salas Regionales a Chihuahua podrá tener argumentos administrativos, jurídicos o de comodidad para quienes ahora tendrán que trabajar desde la capital, pero en Parral la lectura ciudadana es mucho más sencilla: otra institución que se va. Y cuando una comunidad comienza a perder oficinas, servicios y representaciones del Estado, difícilmente interpreta el fenómeno como modernización. ADVERTENCIA.- La reacción política no era difícil de anticipar. El detalle estaba en saber quién sería el primero en convertir esa inconformidad en capital político. Y ahí apareció Cruz Pérez Cuéllar, aspirante de Morena a la gubernatura, quien no necesitó inventar el problema: el propio poder se lo puso enfrente, envuelto y con moño.
PETICIÓN.- El alcalde de Juárez y aspirante a convertirse en candidato de Morena a la gubernatura decidió enviar un documento a la presidenta del Poder Judicial para solicitar que revoque la determinación y restituya las Salas Regionales en Parral, argumentando las afectaciones que representa el traslado. Formalmente es una gestión política; electoralmente es una jugada bastante rentable.
ABOGADOS.- Pero hay un detalle todavía más interesante: la petición de Cruz Pérez Cuéllar habría surgido a partir de una solicitud de la presidenta del Colegio de Abogados. Si las organizaciones gremiales comienzan a buscar a los aspirantes y no a los gobernantes para plantear sus problemas, significa que algo está fallando en la relación entre poder y sociedad organizada.
OPOSICIÓN.- Cruz Pérez Cuéllar está haciendo lo que cualquier aspirante con aspiraciones serias haría: identificar dónde duele y aparecer ahí. No necesita confrontar al gobierno en todos los frentes; basta con escoger aquellos temas donde la inconformidad ciudadana ya existe. Y el traslado de las Salas Regionales es uno de esos asuntos. La molestia ya estaba. Él simplemente llegó a ponerle micrófono.
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ENCAMINADOR.- La visita del secretario de Pueblos y Comunidades Indígenas terminó funcionando como una especie de encaminador de almas políticas: mostró quién se acercó, quién lo recibió, quién lo acompañó y, sobre todo, quién aprovechó la visita para dejarse ver. Y en medio de todo apareció Edith Dorado, cada vez menos discreta en su intención de buscar la candidatura a la sindicatura.
DORADO.- La regidora priista fue, literalmente, la anfitriona política de la jornada. Gestionó la presencia de Rascón en la extensión de la Facultad de Derecho de la UACH, convocó a actores políticos y académicos y terminó ocupando una posición privilegiada en la fotografía. Hasta ahí, todo puede explicarse institucionalmente.
PARALELO. Y ahí aparece el concepto que empieza a tomar forma: un PRI paralelo al PRI de las siglas. Para entenderlo hay que remontarse al origen político de Rascón, cuya trayectoria tiene como referente a Omar Bazán. Es decir, no necesariamente proviene del mismo circuito político que actualmente controla Graciela Ortiz. Eso no significa una ruptura formal, pero sí ayuda a explicar por qué pueden estar apareciendo intereses distintos dentro de lo que queda del tricolor. El PRI todavía no firma alianza y ya parece tener suficientes grupos para celebrar una elección interna.
DISTRITO.- El asunto se vuelve todavía más interesante porque Rascón no parece estar mirando hacia Parral en sus aspiraciones legislativas. Su objetivo sería el Distrito 06 federal, en Chihuahua capital, precisamente donde Alejandro Domínguez, el lider estatal del PRI quien buscaría la reelección. Y aquí ya no hablamos simplemente de dos priistas con aspiraciones: hablamos de dos proyectos que parecen tener padrinos diferentes. Domínguez cuenta con el impulso de Graciela Ortiz; Rascón, por lo que muestran sus movimientos, tiene una cercanía mucho más evidente con el PAN y con sectores del Gobierno del Estado.
PADRINO.- Si se quiere encontrarle una lectura política a la presencia de Rascón en el reciente encuentro de reflexión convocado para el panismo, hay un detalle que pesa: llegó lo más granado del panismo nacional y él fue uno de los personajes que recibió, codo a codo con Daniela Álvarez, a los invitados. Entonces la ecuación empieza a resultar bastante más entretenida.
ALIANZA. Lo verdaderamente paradójico es que PAN y PRI todavía no terminan de ponerse de acuerdo institucionalmente sobre la alianza, pero algunos de sus actores ya parecen haberla firmado en la práctica. Mientras los dirigentes discuten si deben ir juntos, los grupos ya están haciendo acuerdos de facto. Unos incluso parecen tener más claro el mapa electoral que quienes todavía están redactando el convenio.
MAU. Tambien aparece una lectura que resulta difícil ignorar: si los movimientos actuales se mantienen, la gobernadora Maru Campos parecería tener mayor interés en que Enrique Rascón llegue a la Cámara de Diputados por Chihuahua que en que Alejandro Domínguez repita en el Distrito 06. No es una afirmación oficial, naturalmente; es la interpretación que dejan los respaldos, las cercanías y los escenarios donde se han visto a los protagonistas.
PLURI. Por si faltara una pieza en el rompecabezas, empieza a tomar fuerza la versión de que Maru Campos podría ser contemplada para una diputación federal plurinominal en 2027. De confirmarse en su momento, sería una jugada con varias lecturas: conservar vigencia política, mantener presencia nacional y, desde luego, contar con la protección que ofrece el fuero.
NOEL. Pero mientras Rascón y Domínguez libran su propia partida, hay otra posición que también comienza a generar movimientos: el Distrito 09 federal, actualmente representado por Noel Chávez. El diputado priista está en la lista de quienes necesitan ser considerados. Sin embargo, la silla ya tiene pretendientes y uno de los nombres que empieza a circular es el de José Yáñez, alcalde de Guachochi.
TERRITORIO. Porque Guachochi no es el Distrito 09. Y ahí está el pequeño detalle que a veces se les olvida a quienes hacen las cuentas desde los escritorios partidistas. Yáñez puede tener presencia y reconocimiento en su municipio, pero fuera de Guachochi su nivel de conocimiento disminuye considerablemente, particularmente en Parral, que representa una pieza fundamental de la cabecera distrital.
Conclusión. Lo que está ocurriendo no es todavía una ruptura formal del PRI, pero sí parece el nacimiento de dos maneras distintas de entender el poder tricolor: la de las siglas y la de los acuerdos de facto. Una se mueve desde la dirigencia; la otra desde los intereses, las alianzas y los respaldos que ya existen aunque todavía nadie quiera reconocerlos públicamente.

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RESURRECCIÓN. Quien diga que el PRI de Parral está muerto, ¡miente! Muerto, lo que se dice muerto, no está. Por lo menos así se empeña en demostrarlo su dirigente local, Julio Yáñez, aunque para comprobar que el tricolor conserva signos vitales haya tenido que recurrir a métodos poco convencionales. En lugar de reuniones políticas, recorridos territoriales o activismo rumbo a la próxima contienda, el PRI parece haber encontrado una nueva forma de mantenerse vigente: Cantar para no llorar.
AUDITORIO.- El viejo auditorio priista, aquel que en otros tiempos conoció mejores épocas, mítines llenos, discursos encendidos y filas de militantes esperando instrucciones, ahora ha encontrado una utilidad alternativa. Ante la prolongada ociosidad del inmueble, Julio Yáñez decidió aprovecharlo como centro de entrenamiento para el reencuentro de su antigua rondalla. Hay que reconocerle algo: donde otros ven un edificio vacío, él encontró acústica. Y donde debería haber activismo político, apareció la música.
RONDALLA. Así que mientras otros partidos comienzan a mover estructuras, medir aspirantes y acomodar piezas rumbo al 2027, en el PRI de Parral se afinan guitarras. Literalmente. El propio Julio Yáñez aparece ensayando con la rondalla y el video ya circula por las redes. La escena tiene algo de nostalgia y bastante de actualidad: el PRI recuperando su voz, aunque por ahora sea a través de una serenata.
ACTIVIDAD.- Desde luego, nadie puede reclamarle al dirigente que practique una actividad cultural o que aproveche un inmueble que permanece prácticamente sin uso. Faltaría más. El problema es que la imagen termina siendo políticamente reveladora porque el auditorio que alguna vez fue símbolo de movilización partidista ahora funciona como sala de ensayo. Y eso permite preguntarse, con todo el respeto del mundo y una sonrisa inevitable: ¿están preparando la estructura electoral o preparando el repertorio?
Serenata. Aunque, pensándolo bien, quizá la estrategia sea mucho más sofisticada de lo que parece. Tal vez Julio Yáñez entendió antes que nadie que el PRI necesita recuperar el oído de la ciudadanía. El único riesgo es que, cuando llegue el momento de cantar los votos, descubran que la partitura electoral estaba escrita en otra tonalidad.
Inactividad. Pero no hay que perder de vista lo importante: la ausencia de actividad política visible es precisamente lo que hace que cualquier movimiento termine llamando la atención. Cuando un partido lleva tiempo sin mostrar músculo político, un ensayo de rondalla termina convertido en noticia política. Así de cruel puede ser la comunicación política. Quizá sea cuestión de prioridades: unos preparan la elección; otros preparan el repertorio.
FINAL.-Así que queda oficialmente aclarado: el PRI de Parral no está muerto, mucho menos triste. Está vivo, cantando, ensayando y esperando que alguien le diga en qué tono viene la próxima elección. Julio Yáñez, mientras tanto, mantiene ocupadas las instalaciones y quizá también mantiene viva una tradición que merece respeto.
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VISITA.- Y después de la visita de Graciela Ortiz a Parral, queda flotando una pregunta bastante incómoda para el priismo: ¿y a qué vino Chela? Porque después del sondeo de las reuniones que sostuvo, de los encuentros con los grupos y de la convocatoria realizada, la respuesta parece más sencilla de lo que seguramente quisieran quienes organizaron la gira: no pasó gran cosa.
DESGASTE.- Tambien comienzan a dirigirse molestias hacia la Presidencia Municipal y hacia la manera en que Salvador Calderón está conduciendo políticamente su administración. La guerra contra el alcalde parece, por ahora, momentánea y selectiva, pero resulta sintomático que incluso priistas comiencen a expresar públicamente su inconformidad. Y ahí aparece el testimonio de Ramón Arredondo, quien cuestionó el manejo político, al que calificó de errático.
DESAYUNO. -Y luego está el episodio del desayuno, donde la poca asistencia también terminó hablando más que los discursos. Entre los presentes apareció Bebo Antuna, el alcalde cuyo capital político parece bastante disminuido y cuyo grupo, según los señalamientos que circulan en los propios círculos priistas, carga con serios cuestionamientos por la manera en que maneja la administración municipal. Si el propósito era mostrar músculo, la fotografía terminó mostrando más bien los huesos.
RECICLAJE. Porque ahí está justamente el problema de fondo: el PRI continúa reciclando figuras que ya no entusiasman ni siquiera a sus propias bases. Los mismos nombres, los mismos grupos y las mismas caras aparecen una y otra vez, mientras afuera existe una ciudadanía que ya no está dispuesta a votar por esas porque alguien lleve décadas ocupando espacios partidistas.
HARTAZGO. Y el hartazgo existe. No solamente hacia los partidos, sino hacia las formas tradicionales de hacer política. Si las reuniones de Chela Ortiz sirvieron para algo, fue precisamente para tomar el pulso y descubrir que el problema es más profundo de lo que quizá se quería admitir.
CHELA. Tal vez entonces la verdadera tarea de Graciela Ortiz no era simplemente venir a Parral, reunirse con los priistas y regresar a Chihuahua. Era escuchar. Y si escuchó con atención, seguramente encontró un partido dividido, disminuido, con grupos enfrentados y con una militancia que quiere respuestas. La pregunta ahora es qué hará con esa información. Porque si después del diagnóstico se receta exactamente el mismo tratamiento, entonces la visita habrá servido solamente para confirmar lo que ya sabían.
DESENLACE.- ¿A qué vino Chela Ortiz? Quizá a descubrir que el PRI de Parral necesita algo más que reuniones. Necesita renovación, candidaturas competitivas, nuevos rostros y, sobre todo, abandonar la comodidad de su círculo político cerrado. Porque si la fotografía de la convocatoria ya muestra un partido más pequeño que en la elección anterior, seguir haciendo política entre los mismos de siempre no es estrategia: es nostalgia.





