Tragedia irreductible
17 de septiembre de 2026

DICHO POR ROCHA
José Guadalupe Rocha Esparza

Chihuahua presenta tasas de defunciones por suicidio que prácticamente duplica la media nacional según datos del INEGI en 2025, lo cual exige urgentemente un diagnóstico capaz de identificar contextos, redes de atención y factores específicos. La tasa nacional pasó preocupantemente de 5.1 a 6.7 suicidios por cada 100 mil habitantes entre 2015 y 2025.
En apenas una década, la profundización de una herida social no ha sido suficientemente reconocida, especialmente entre los hombres y juventudes. Que una sociedad pierda de este modo a quienes apenas comienzan a construir un proyecto de vida, constituye mucho más que un problema de salud pública. Expresa una crisis del porvenir en Chihuahua y en el país.
La precariedad laboral, la pobreza, la desigualdad, la violencia cotidiana, la discriminación y la exclusión no determinan mecánicamente el suicidio, pero sí confluyen en la erosión de la filosofía existencial, es decir, vivir, habitar un mundo, reconocerse en él y encontrar posibilidades desde y hacia los cuales proyectarse que nos permiten mantenernos con vitalidad.
Los suicidios juveniles en Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes tuvieron un antecedente de ansiedad, depresión, sentimiento de soledad e invisibilidad del sufrimiento; la tensión entre el anhelo humano de persistir y un mundo que parece negar sentido y esperanza. Apremiante devolver a los jóvenes la posibilidad de sentirse reconocido, acompañado, necesario.
Chihuahua y nuestro querido Parral necesitan una política de salud mental suficiente, territorial y diferenciada por edad, sexo y condición social. Prevenir exige atención accesible, detección temprana, escuelas que acompañen, comunidades que reconstruyan vínculos para no convertir la existencia en una resistencia interminable y luego una tragedia irreductible.

La Expresión Continúa...






